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Roberto Brasero: "La inmensidad del universo nos pone en nuestro sitio"

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Este caballero nos da la información del tiempo en Antena 3 y en Onda Cero como si estuviera con nosotros en casa, porque entiende, y acierta, que el rigor y el entretenimiento maridan excelentemente. Acaba de publicar «Eclipses» (Espasa), donde nos lo cuenta todo sobre esos fenómenos astronómicos que tanto nos flipan, desde la antigüedad hasta hoy, y que viene a ser un valioso manual de cara al que veremos el próximo 12 de agosto y, también, para los que tendrán lugar en 2027 y 2028.

–Vivimos en la era de la IA y del móvil como animal de compañía, pero los eclipses nos siguen fascinando. ¿Su carácter excepcional es la principal causa?

–Sí. Primero, porque para muchos, como yo, esta va a ser la primera ocasión de vivir un eclipse en la puerta de casa. Hay gente que viaja miles de kilómetros y espera años y años para ver un fenómeno así, y nosotros estamos a punto de verlo aquí mismo, donde vivimos, el eclipse viene a vernos. Y aunque conozcamos tanto sobre los eclipses, sepamos cuándo se van a producir y por qué se producen, siempre hay algo atávico que nos remite a ese hombre que salía de las cuevas y se encontraba un fenómeno en el cielo que no sabía lo que era. Ahora, aunque lo sepamos, nos sigue sorprendiendo. Y, seguramente, algo se mueve dentro de nosotros.

–Porque hay algo mágico en ellos, claro, y misterioso. Más allá de la ciencia, estimulan la imaginación y activan la fantasía, y eso solo puede ser bueno.

–Claro. Ahora, como sabemos que no hay ningún mal supersticioso asociado a ese fenómeno, a diferencia de lo que pensaban los hombres de las cavernas o los de culturas como la mesopotámica o la azteca, podemos disfrutar en su plenitud de la belleza que ofrecen. Y después de verlo y disfrutarlo, seguramente nazcan también vocaciones científicas porque habrá chavales que quieran saber más.

"Mi vocación es intentar explicar las cosas y que se acaben entendiendo"

–Un eclipse en agosto, como el que veremos el próximo día 12, casi parece creado por una gran empresa. En el mes de vacaciones por excelencia, es un modo seguro de hacer caja.

–Ja, ja. Sí, así es. En mi libro hablo del eclipse de la España vaciada. Porque este eclipse se verá en muchas zonas, pero donde se verá durante más tiempo, más minutos o más segundos, va a ser en zonas que habitualmente llamamos de la España vaciada, porque están despobladas. Zonas de Teruel, Palencia, Burgos, Soria. Por lo que podemos decir que este eclipse va a llenar la España vaciada. Ahora bien, esperemos que no sea solo cuestión de un día y que los visitantes, muchos de los cuales vienen de otros países, descubran las bellezas y los tesoros que existen en esas zonas y vuelvan. Y que eso sí sea, como tú apuntas, una lluvia de ganancia. Que no sea solo flor de un día y sirva para que la gente vuelva.

–¿Mirar atentamente al cielo es la mejor forma de aislar por unos minutos las preocupaciones terrenales?

–Oh, sí, desde luego. Qué bonita reflexión. Yo me la hago a menudo, y la uso. Me evado de las nubes yéndome más allá de ellas. Viendo las fases de la luna, las lluvias de estrellas… Por cierto, el 12 de agosto tendremos una para rematar el día, las perseidas. Y todo eso, el perderme en el universo, me sirve para evadirme un poco del día a día y de sus preocupaciones, que no solo son las del tiempo. La inmensidad del universo nos pone en nuestro sitio y nos da una lección de humildad. Nos hace ver que somos insignificantes y que las cosas van a seguir pasando aunque nosotros no estemos. Y respecto a los eclipses, llegará un momento en el que no se dará «la coincidencia cósmica», como titulo en mi libro, para que sucedan. El universo se va moviendo y la luna se va alejando de la Tierra, y llegará un día en el que no se producirá esa coincidencia y se acabarán los eclipses. Seguramente, ya sin la raza humana sobre la Tierra.

–Antiguamente, la sección del tiempo ocupaba unos pocos minutos. Hoy, casi puedes verla con palomitas. ¿Por qué tiene tanto tirón seguir el estado del tiempo?

–Tiene mucho interés porque hay unas ganas enormes de saber y de conocer. Porque ahora las previsiones son más certeras y nos ayudan a planificarnos la vida. Y como el tiempo de los relojes es más escaso, pues queremos optimizarlo. Y queremos que el otro tiempo, el de las nubes, no nos estropee los planes. Y por eso es por lo que, creo, se sigue tanto el tiempo.

–Hay otra cosa que ayuda: la imagen del presentador del tiempo de la televisión de mi niñez, y de la suya, mostraba a un hombre encorbatado y circunspecto. Usted, en cambio, es un entretenedor.

–Sí, sí. Había quienes denostaban esa palabra, entretenimiento, porque pensaban que no se podía conjugar con la información. Luego nació otro concepto, el «infotainment» de los magazines. Creo que no hay que irse a un extremo ni al otro, que se pueden explicar las cosas de muchas maneras sin perder el rigor. Yo sigo manteniendo el rigor, la honestidad en las previsiones y contar lo que dicen, pero no me resisto a enriquecerlas con imágenes, fotos, gráficos. Porque, como tú bien dices, la tele de ahora no es la que veíamos nosotros de pequeños. La manera de hacer televisión y contar las cosas ha cambiado. Yo intento explicar la información del tiempo de una manera que te enganche y te guste y que quieras saber más. Casi te diría que esa es mi vocación, la de intentar explicar las cosas y que se acaben entendiendo. Que digan: «Qué bien. Por fin descubro que esto sucede de esta manera». Y eso me gusta.

–Esta sección lleva por título «¿Tienes fuego?». Yo se lo pregunto a usted: ¿tiene fuego?

–Llamándome Brasero, yo el fuego lo llevo dentro.