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¿Es una fotografía o un sueño? Una exposición en San José juega con los límites de la realidad

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Hay fotografías que parecen haber llegado tarde a la realidad. Cuando finalmente aparecen ante nuestros ojos, ya no sabemos con certeza qué estamos mirando: un recuerdo, una escena cotidiana, una imagen inventada o el residuo de un sueño.

Ese territorio incierto, situado entre lo que vemos y aquello que creemos recordar, es el que explora Anclajes y Derivas, una exposición colectiva que reúne a once artistas costarricenses bajo la curaduría del fotógrafo, editor y docente Adrián Arias. La muestra se inauguró el viernes 14 de agosto en el Centro Cultural de España y permanecerá abierta hasta el 25 de setiembre.

Oportunidad única

La propuesta parte de una pregunta sencilla, aunque sus respuestas sean menos evidentes: ¿qué ocurre cuando la fotografía deja de ser una prueba de la realidad?

“La fotografía suele estar asociada a la idea de registro: conservar aquello que sucede, fijar un instante, dar cuenta de una realidad”, plantea el texto curatorial de la exposición. Pero las imágenes reunidas en Anclajes y Derivas se resisten a permanecer allí. “Hay imágenes que no buscan explicar lo que vemos, sino llevarnos hacia un lugar donde ya no todo resulta reconocible”.

El curador Arias propone recorrerla como si se tratara de un estado de conciencia: ese momento en que la vigilia comienza a ceder y las imágenes del sueño todavía no han terminado de imponerse. “En ese tránsito, las fotografías pueden conservar fragmentos reconocibles del mundo, pero también deformarlos, desplazarlos o convertirlos en otra cosa”, comunicó Arias.

De ahí proviene el título. Hay imágenes que funcionan como anclajes, que mantienen al espectador cerca de lo real; otras son derivas, pequeñas fugas hacia la abstracción, la memoria o la imaginación. La diferencia no siempre es evidente. Y quizá allí reside buena parte del interés de la exposición.

En lugar de pedirle al espectador que descifre una fotografía, la muestra le propone permanecer frente a ella. Las imágenes están organizadas en secuencias y, más que construir una historia única, sugieren asociaciones: una fotografía conduce a otra, un detalle despierta un recuerdo, una escena aparentemente concreta adquiere una atmósfera distinta cuando se la mira junto a la siguiente.

“La propuesta no busca establecer una única lectura”, señala Arias, “sino que invita a cada persona a recorrer las secuencias, detenerse en ellas y dejar que las imágenes hagan su propio recorrido”.

Ese desplazamiento resulta significativo en un momento en que buena parte de las imágenes que circulan cotidianamente parecen tener como principal propósito demostrar que algo ocurrió. Fotografiar equivale, muchas veces, a certificar: esto estuvo aquí, esto sucedió, yo estuve allí.

Anclajes y Derivas plantea lo contrario: una fotografía también puede servir para poner en duda lo que creemos saber.

La muestra reúne el trabajo de distintos artistas visuales como Aarón Ramírez, Alonso Chaves, Andrea Rivera, Daniela Bustamante, Diego Gamboa, Gabriela Téllez, Gregory Jiménez, Jorge Albán, Lilly Arce, Paz Howell y Priscilla Mora, artistas cuyas trayectorias atraviesan campos como el documental, el fotoperiodismo, las artes visuales, el cine y la experimentación fotográfica.

Ese diálogo interdisciplinario es uno de los puntos centrales de la curaduría de Arias, quien ha trabajado alrededor del territorio y la memoria visual en Costa Rica y es cofundador de los colectivos Nómada y Rebobina. Su propuesta busca poner en conversación el registro documental y la fotografía de autor, dos territorios que a menudo se presentan como opuestos, pero que aquí pueden convivir.

El resultado es una exposición menos interesada en definir qué es una fotografía que en explorar hasta dónde puede llegar.

Anclajes y Derivas estará abierta al público hasta el 25 de setiembre de 2026 en el Centro Cultural de España en Costa Rica, ubicado en barrio Escalante, en San José. La entrada es gratuita.