Lamine Yamal desmelena al Barcelona, que remonta al Copenhague y se mete en el "top 8" (4-1)
El Barcelona quiso golear antes que ganar, pero había una variable: podía empezar perdiendo. No es la primera vez que le sucede en el curso, y no necesariamente le ha pasado con equipos potentes. El Copenhague se unió a la lista y después de un mal pase de Koundé en el centro del campo que no supo resolver Eric García, llegó la contra, el pase filtrado de Elyounoussi y la resolución de Dadason, el chaval que apenas tiene 17 años. La noche ya era fría y empezó a ser helada. Sólo habían pasado cuatro minutos, quedaba un mundo por delante, pero esta vez sí se notó ansiedad en el Barcelona para buscar la remontada. Como si lo sucedido le hubiera pillado por sorpresa de verdad. Las condiciones, por el viento, hacían el encuentro incómodo. Antes del descanso ya había generado las suficientes ocasiones para ir incluso ganando, porque Lewandowski tuvo un mano a mano clarísimo tras un error de Suzuki, pero el duelo lo ganó el portero Kotarski, que también se estiró ante el tiro de Eric García, desviado por un defensa, y que agradeció que el larguero escupiera el disparo del esta vez centrocampista, poco después. Fueron oportunidades claras, más que el juego. Flick tenía fuera a sus dos centrocampistas principales, Pedri por lesión y De Jong por sanción, y se notó en los problemas para circular la pelota rápido. El problema principal era casi que jugadores como Lamine Yamal, que estaba entrando mucho en contacto con el balón, o Fermín estaban de los nervios y se perdían en protestar todo. A la estrella adolescente le costó una amarilla.
Flick no tardó en buscar una solución y en el descanso sacó a Marc Bernal, un centrocampista más puro, para que jugara de ancla. Puso algo de orden el canterano, aunque no faltó la contra del Copenhague, que esta vez Larsson tiro por encima de la portería de Joan García. En ese momento, ya había empatado Lewandowski, en una acción iniciada por Dani Olmo, que descifró el desmarque de Lamine Yamal para dejarlo de cara a portería. El extremo pasó atrás para que el polaco sólo tuviera que empujarla. Ya había hecho parte del trabajo el equipo azulgrana, que seguía apretando con fiereza, con rabia, lo que demuestra carácter, pero también se podía haber precipitado por las ganas. Tuvo ratos de estampida y en una acción que empezó en la izquierda y acabó en la derecha llegó el tanto de Lamine, después de que la pelota rebotara en Achouri. El joven atacante, que había estado muy activo, fue decisivo en las jugadas importantes y al final incluso protagonizó varias acciones de mérito corriendo para atrás. Se nota que le motivan mucho los partidos de la Champions.
Con ese gol, el Barcelona ya sí entraba entre los ocho mejores, si se miraban todos los resultados, pero en esta última jornada todo puede cambiar por momentos y cada tanto extra aumentaba las posibilidades, por si se tenía que decidir por el «gol average». El tercero de los azulgrana lo marcó Raphinha, por un penalti discutible a Lewandowski, ya que Suzuki no parece derribar al delantero. Pero el VAR no quiso intervenir y el lanzamiento desde los once metros del brasileño fue impecable. Una falta directa de Rashford puso el cuarto gol y la tecnología anuló al final el tanto de Pereira, que poco hubiera cambiado.
El Barcelona reaccionó a tiempo y jugó una buena segunda parte, acompañada de contundencia. Se ahorra tener que disputar la ronda de «playoff». Dos partidos menos en este calendario de locos.
