"Mastantuono, la metáfora perfecta de este dulce despertar"<br>
Va el Madrid de Arbeloa (con más enemigos persas a la vuelta de cada esquina que Leónidas en las Termópilas) sumando de a tres, picando piedra en Liga y Champions, después de que la Copa se fuera por el desagüe en el primer partido de la nueva etapa. Parece que los juicios, siempre descarnados e inmediatos en el Madrid, fueron precipitados en cuanto a la capacidad del técnico y de una plantilla que, albricias, es capaz de correr, de presionar de forma más o menos académica, de ganar duelos y, en suma, de no escaquearse por la cara.
