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Lejeune: «El Rayo es divertido, siempre va hacia adelante sin importar el rival o el campo»

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Florian Lejeune (34 años) afronta uno de los momentos clave de la temporada con la serenidad que le dota la experiencia. El Rayo Vallecano, a las puertas de un febrero decisivo y a un solo punto sobre el descenso, visita el Santiago Bernabéu para medirse al Real Madrid en un duelo de máxima exigencia. En esta entrevista con ABC, el central francés repasa la preparación para disputar tres competiciones , la fortaleza del vestuario y la personalidad de un equipo que, independientemente del escenario o del rival, no renuncia a su forma de competir. —¿Cómo se gestiona una temporada con tres competiciones al mismo tiempo? — Creo que lo estamos llevando bien. Ha costado al principio, pero el equipo ha crecido a lo largo de la temporada y lo hemos llevado bien. — Se presenta un tramo del calendario complicado. Vienen muchos partidos seguidos en Liga, rivales difíciles, y ahora vuelve otra vez la Conference League. ¿Cómo ve al vestuario preparado para estos duelos? — El equipo creo que está bien. Últimamente los resultados no son buenos, salvo la victoria contra el Mallorca, pero creo que tenemos que ir partido por partido. No mirar más allá ni hacia adelante, porque ahora lo más importante es el Madrid. Ir a por los tres puntos y luego pensar a la vieja usanza, poco a poco. Sabíamos que el calendario iba a ser difícil desde el principio de la temporada y va a ser complicado hasta el final. Creo que el equipo está preparado para competir en todas las competiciones que hay. — ¿Hay algún equipo de la Conference League que le haya sorprendido especialmente? — El Lech Poznan, al que llegamos a remontar. Es un equipo que fue muy agresivo en el buen sentido. Con el balón estuvieron bien y tienen gente potente. Me han sorprendido también los equipos contra los que hemos jugado fuera de casa. Se ha notado que la gente no conoce mucho a esos equipos. Nosotros mismos nos hemos dado cuenta de que juegan bien, saben de fútbol y es difícil jugar allí. Tienen mucho nivel. — ¿Cómo se vivió esa remontada contra el Lech Poznan, perdiendo 0-2 al descanso y marcando incluso en el último minuto? — Sabíamos que iba a ser un partido muy difícil. Creo que ese día habíamos empezado muy bien y luego, con dos ajustes que hicimos mal, sabíamos que eso podía pasar. Al final nos penalizan esos dos goles y en el descanso hablamos de lo que teníamos que hacer. Jugando en casa, o te pones 2-1 y buscas el tercero para acabar el partido, o llegas a empatar. Al final, con la convicción de querer ganar y la calidad que tenemos en casa, le dimos la vuelta y sacamos los tres puntos. — ¿Nota alguna diferencia específica a la hora de defender entre la Conference League y la Liga? — Al final, en la Liga nos conocemos todos: los rivales, los jugadores, sabemos cómo atacan. En la Conference se conocen menos los jugadores y, como hay muchas competiciones, jugamos cada tres o cuatro días y tienes menos tiempo para preparar el partido. Ahí tienes que aprender de los rivales viendo vídeos y cuesta un poco más. — Es innegable que han hecho un papel espectacular en la fase de liga. Una vez clasificados para octavos de la Conference, ¿se siente dentro una sensación real de que van a ganar la competición? — Yo creo que no estamos en eso de «vamos a ganar, vamos a ganar». Tenemos que ir partido a partido. Cuando nos toque jugar la Conference, hay que ganar como sea. Obviamente, todos los equipos que están ahí quieren llegar a la final y ganar, pero si solo pensamos en «vamos a ganar», nos vamos a equivocar. El día que nos toque Conference habrá que ganar, pero ahora mismo lo más importante es la Liga. — Desde fuera el Rayo se percibe como un equipo con una identidad muy clara. ¿Qué factores cree que condicionan esa percepción? — Creo que llevamos unos años jugando de una forma que a nosotros nos viene bien. Nunca ponemos el bloque atrás, intentamos tener el balón, apretar lo más arriba posible y jugar con la línea alta. Creo que eso viene del año de Andoni, y también Íñigo, que estuvo con él, lo sigue haciendo, aunque de una forma un poco diferente, con su toque. Creo que somos un equipo divertido. A veces hay partidos que no salen bien, pero este equipo siempre va hacia adelante sin importar el rival o el campo. — ¿Cómo influye la figura de Íñigo Pérez en lo que es el Rayo sobre el terreno de juego? — Íñigo es el jefe del barco. Nos conoce muy bien desde el año de Andoni, cuando era segundo entrenador, y conoce muy bien a cada uno. Es un muy buen entrenador, prepara muy bien los partidos, conoce muy bien a los rivales y muchas de las cosas que dice durante la semana suceden luego en los partidos. Para lo bueno o para lo malo, si dice que algo va a pasar, suele pasar. Creo que es un muy buen entrenador y nos transmite muchas cosas. — ¿Qué aspecto no se negocia nunca en este Rayo, se gane o se pierda? — Creo que el sacrificio. Ser buen compañero, ayudar, correr y hacer lo que nos pide el míster, dar el máximo de cada uno. Da igual si ganas o pierdes, es jugar de la forma que queremos jugar siempre, ir hacia adelante, dar lo máximo y hacer caso al míster. — A nivel personal está en un momento muy bueno. ¿En qué punto de su madurez futbolística se encuentra? — Creo que estoy bien, pero también tengo que ir mejorando, porque siempre se puede mejorar. Creo que estoy manejando bien los partidos y la recuperación. Intento, con los años, ganar experiencia y ayudar a los compañeros, ya sea a mi pareja de centrales, a los laterales o a los mediocentros. Intentar ayudar lo máximo posible en el campo y disfrutar del fútbol. — ¿Qué central le ha influido más en su carrera? — Me gustan mucho Thiago Silva, Sergio Ramos , Van Dijk, Ruben Dias y Marquinhos. Me gusta ver partidos, fijarme en lo que hacen bien y aprender de los mejores. — Cuando se retire, ¿cómo le gustaría que se le recordara? — Que fui un jugador que dio lo máximo en el campo y que siempre estuvo dispuesto a ayudar a los compañeros. Aún me quedan unos años para poder contestar mejor a esa pregunta. Que fui un buen compañero y un buen jugador. — Llegó como cedido, luego fue comprado y ahora es una referencia del club. ¿Qué significa Vallecas para usted a nivel personal? — Muchas cosas buenas. Llegué aquí cedido y desde el primer momento me trataron muy bien los compañeros, el cuerpo técnico y la afición. Creo que a lo largo de las temporadas lo he demostrado y ellos también conmigo. Por eso quise quedarme. Tengo la suerte de que el presidente ha confiado en mí, igual que los compañeros. Disfruto mucho del día a día. Me encanta jugar en Vallecas con la afición. Cuando estás bien en un lugar y tienes la confianza de todo el mundo, en los partidos rindes mejor. — ¿Qué diferencia ve en Vallecas respecto a otros estadios? — Que se vive el fútbol. La cercanía entre el césped y los aficionados hace que se viva de una manera especial. — ¿Siente que los equipos rivales perciben jugar en Vallecas como uno de los partidos más difíciles del calendario? — Sí. No sé si es el más difícil, porque luego vas al Bernabéu y dices joder… pero por la forma en que jugamos, el campo más pequeño, la afición que aprieta y la cercanía, todo eso influye. No sé si al final los rivales lo notan durante el partido, pero es la sensación que tengo yo. — Esta temporada, ¿qué jugador le ha puesto más dificultades a usted como central? — Julián Álvarez. — Y en general, ¿cuáles son los delanteros más complicados a los que se ha enfrentado en España? — Sorloth en la Real Sociedad y en el Atlético de Madrid, Julián, Muriqi, que es buen delantero y pesado, Budimir… Son todos muy buenos — Desde fuera se percibe al Rayo como un vestuario muy unido. ¿Cómo se refleja eso en el campo, en cosas que quizás el aficionado no observa? — Eso se ve en el día a día, en la ciudad deportiva. Estamos juntos todos los días, incluso cuando entrenamos fuera por el estado de los campos o en los viajes. Siempre hay risas, somos buenos compañeros, nos ayudamos y eso luego se nota en el campo. Da igual si ganamos o perdemos, el día a día es espectacular. — ¿Esa unión ayuda a nivel deportivo? — Sí, sin duda. En los momentos más difíciles es cuando el equipo se une más. No hay malas caras, hay buen rollo y compañerismo, y eso luego se nota. — ¿Cree que es en los momentos difíciles cuando se construye un equipo de verdad? — Sí. Cuando las cosas no salen, toca trabajar, decir las cosas bien al compañero y ayudarlo al máximo. Haciendo esas pequeñas cosas es como se sale de los momentos complicados. — En un fútbol cada vez más ofensivo, ¿cree que se valora menos el trabajo defensivo? — No lo sé, pero para ganar un partido necesitas una buena defensa. Si defiendes mal, no ganas. Es verdad que el que mete el gol sale en la foto, pero para mí el orgullo es ganar y dejar la portería a cero. Eso es lo más importante: saber defender bien, ser sólido con el compañero que tienes al lado e intentar dejar la portería a cero el mayor número de veces posible. — ¿Qué consejo le daría a un central que empieza en el fútbol profesional? — Trabajar cada día, mejorar, escuchar a los compañeros con más experiencia y, sobre todo, al entrenador. — ¿Cree que todavía está por verse la mejor versión del Rayo esta temporada? — Creo que no la hemos visto todavía. Hemos demostrado ser un equipo muy peligroso y con inteligencia de juego. Ha habido partidos muy buenos y otros en los que hemos estado bien, pero no finos de cara a portería. Creo que todavía no hemos visto el mejor Rayo y espero que llegue pronto. — Para terminar, ¿con qué partido de esta temporada se queda para definir lo que es este Rayo en esencia? — El del Lech Poznan y el del Jagiellonia Bialystok, que eran partidos difíciles que teníamos que sacar como fuera. También el del Real Madrid en casa. Creo que hicimos un partido muy bueno, a nivel defensivo y ofensivo. El equipo ha demostrado que da igual el rival: siempre vamos hacia adelante, queremos el balón y jugar. Eso tiene mucho mérito.