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Июль
2024

Esto eran una japonesa, una portuguesa y una madrileña, que se encuentran en Almagro...

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Esto era una japonesa (interpretando a Tirso de Molina), una portuguesa (interpretando a Shakespeare) y una madrileña (honrando a Calderón), que se encuentran en Almagro. Parece el principio de un chiste de nacionalidades, pero es la realidad del Festival de Teatro Clásico de la localidad manchega, que presenta en su oferta de sus primeros días una airada versión de ' El burlador de Sevilla ', hasta ahora atribuida a Tirso de Molina (pero esa es otra historia), ofrecida por la compañía japonesa Ksec Act.; una hilarante y compacta adaptación de ' Julio César ', de Shakespeare, servida por una vieja conocida del festival, la Companhia do Chapitô, de Portugal; ' El alcalde de Zalamea ', de Calderón, a cargo de Teatro Corsario, con versión y dirección de Jesús Peña; y ' La comedia de los errores ', en el divertidísimo montaje adaptado por Albert Boronat y dirigido por Andrés Lima. La madrileña del título hace referencia a Laila Ripoll , comisaria de una magnífica exposición, organizada por el Museo Nacional del Teatro (temporalmente cerrado) y titulada ' Calderón, un escenario imaginado. Cuatro siglos de plástica teatral ', que permanecerá abierta en la Iglesia de San Agustín durante la celebración del festival. Japoneses y portugueses son la punta de lanza de la vertiente internacional del festival almagreño, que recibirá además en sus escenarios propuestas de Uruguay ('La venganza de Tamar'), Argentina ('Sueño), Chile ('El conde Partinuplés'), Colombia ('Los bandos de Verona'), Reino Unido ('Éxtasis Místico') y Corea del Sur ('Talchum-nori'). Escuchar a Don Juan Tenorio hablar en japonés resulta cuando menos exótico. Pero es que, además, la versión que ha dirigido Kei Jinjugi , resulta para el espectador occidental altamente interesante. No es nada complaciente ni sencilla, al margen del idioma. Una bañera, una cama y un inodoro son los únicos elementos que hay en escena, en la que los intérpretes desarrollan un trabajo lleno de exigencia física y mental, con una actitud permanentemente airada y expresionista, y con momentos plásticamente muy bellos. 'Julio César', sin embargo, es, sin embargo, un bálsamo para el espectador. Los tres actores-payasos-mimos-cómicos ( Jorge Cruz, Pedro Diogo y Susana Nunes ) explican, en un perfecto español y de un modo tan humorístico como efectivo e ingenioso la historia que Shakespeare convirtió en tragedia. Un imaginativo ejercicio de compresión y síntesis. La exposición de la Iglesia de San Agustín está planteada, explica Laila Ripoll, como una representación antigua, con una loa, tres jornadas y un fin de fiesta. Recorre, con Calderón como hilo argumental, la manera de llevar a este autor (igual que a otros) a lo largo de los siglos. Dividida en dos partes – «la primera recorre los espacios de representación y la recepción del teatro de Calderón, y la segunda se centra en la evolución plástica y tecnológica de los oficios que componen la escena», dice su responsable,–, se nota, y ahí está su mayor virtud, la mano de una mujer de teatro como Laila Ripoll y no de un estudioso teórico».