Un informe desclasificado sobre el 23-F recopila 11 “bulos” para implicar a Juan Carlos I en el golpe
Desde hace años, mucho antes de que el Gobierno decidiera desclasificar los documentos del 23-F, diversas teorías ya señalaban al rey emérito Juan Carlos I como el presunto arquitecto del intento de golpe de Estado de 1981. Durante décadas ha persistido la pregunta: ¿fue el monarca el salvador de la democracia o el ideólogo de aquella crisis? Un informe desclasificado saca ahora a la luz la “campaña” recopilada por el Ministerio del Interior que se libró tras la asonada: “rumores” y “panfletos” que, a través de al menos once tesis conspirativas, intentaron implicar a la Corona.
- Un apunte. El Consejo de Ministros acordó recientemente la desclasificación de los documentos relativos al intento de golpe de Estado liderado por el teniente coronel Antonio Tejero. Entre estos archivos destaca una nota anónima titulada “Campaña contra S.M.”, de 10 páginas, que permanecía bajo custodia del Ministerio del Interior.
Ese documento revela que el intento de implicar a Juan Carlos I mediante “bulos” respondía, por un lado, “al deseo de disminuir la responsabilidad penal de los procesados por aquellos hechos” y, por otro, “a la posibilidad de disponer de un argumento contra la Corona que haga posible un intento similar en el futuro”.
El informe subraya que para este fin se “tergiversaron hechos reales”, se interpretaron de forma “malintencionada” otros y se “inventaron” acontecimientos que “solo existieron en la mente de sus creadores”.
- El principal argumento del informe es que el entonces rey conocía los acontecimientos y que, en torno a esa narrativa, se difundieron rumores sobre un supuesto plan de fuga y sobre la posibilidad de que hubiera usado el golpe para “consolidar su figura”.
- Según la nota custodiada por el Ministerio del Interior, los rumores, que alcanzaron cierto éxito en sectores de la “derecha radical”, provinieron de abogados de los “verdaderos implicados”, así como de “grupos políticos y círculos simpatizantes” con la intentona golpista.
Entre las versiones que circularon entonces figuraba que el Juan Carlos I habría aprovechado la Navidad de 1980 en Baqueira para reunirse discretamente con el general Alfonso Armada y sellar allí un pacto destinado a forzar la dimisión del presidente Adolfo Suárez.
Otra de las tesis sostenía que conocía de antemano los movimientos del 23-F e incluso que tenía preparado un plan de fuga. “La prueba de que el Rey conocía los hechos que iban a producirse es que envió a sus hijos a Inglaterra”, reza el texto al citar los “rumores” de “sectores interesados”.
- No hay rastro de que el ahora rey Felipe VI estuviera fuera de España en esos momentos. El propio monarca, entonces príncipe, ha contado en ocasiones como vivió esa noche en primera persona.
También se llegó a afirmar que el retraso en la vista oral del proceso, e incluso la posibilidad de que no se celebrara, obedecía a presiones del monarca, a quien, según esos rumores, no le interesaba que se esclarecieran los hechos.
- El documento desclasificado señala que estas versiones se difundieron a través de “panfletos” y publicaciones cuya copia se adjunta en el propio informe, y que alimentaron una narrativa destinada a implicar a la Corona.
Los “panfletos” describen supuestas escenas de coacción en el Palacio de la Zarzuela. Según esos textos, la dimisión de Suárez no habría sido voluntaria, sino forzada por militares como el general Pedro Merry Gordon, capitán general de la II Región Militar, quien habría puesto una pistola sobre la mesa ante el presidente mientras el Monarca aparece “sonriente en la conversación”. En esa narrativa, el rey supuestamente no solo habría tolerado la presión, sino que acabó “traicionando” a los militares, como Armada y Milans del Bosch, para “salvar su propio trono”.
