Hay atletas que avanzan por la pista como quien empuja el tiempo, a golpes de zancada y voluntad. Y luego están otras, como Blanca Hervás o Femke Bol , que parecen deslizarse por ella y flotar con la naturalidad de quien ha nacido para convertir el esfuerzo en un gesto bello. En un deporte donde la potencia suele imponerse al detalle, la velocista de Majadahonda ha logrado algo poco común: que cada curva, cada aceleración, cada respiración, parezcan parte de una coreografía silenciosa. Su remontada en la última posta... Читать дальше...