Antonio Tejero, apóstol de la dialéctica de las pistolas
Antonio Tejero nunca se arrepintió . Tuvo tiempo en los 15 años que pasó en la cárcel, pero no lo hizo. Su particular código del honor le llevó a implicarse en un golpe de Estado que pretendía acabar con la democracia y reinstaurar una dictadura militar. Fracasó y acabó su carrera con indignidad y deshonor. Entró en la historia de la infamia aquel 23 de febrero de 1981 cuando irrumpió en el Congreso a tiros, obligó a arrojarse al suelo a los diputados y zarandeó a Gutiérrez Mellado, un hombre desarmado... Читать дальше...
