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Seguidilla de homicidios en Nicoya estaría relacionada con disputas narco

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Una seguidilla de homicidios en el cantón de Nicoya, Guanacaste, estaría relacionada con disputas entre organizaciones dedicadas al narcotráfico en la zona, en apariencia, exacerbadas tras la caída del cabecilla Alejandro Arias Monge, alias Diablo, capturado el 24 de julio en una finca en Río Frío de Sarapiquí.

En lo que va del año, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reporta ocho asesinatos en Nicoya, siete de ellos ocurrieron entre el 30 de julio y este martes 8 de setiembre.

El caso más reciente ocurrió a eso de las 2 a. m., cuando cinco personas fueron atacadas a balazos en un centro comercial en Nosara, el pueblo de la península de Nicoya donde operaba una célula de Arias Monge desde mediados del 2023.

Una fuente cercana al caso confirmó a este diario que, aunque los hechos están en investigación, se presume que los gatilleros identificaron a las víctimas como presuntos integrantes de alguna organización criminal.

Obando Rosales, de 33 años, y su hermano, de 46, son los hermanos que murieron producto de este sicariato. Además, dos personas que estaban con ellos al momento del ataque, de apellidos López, de 20 años, y García, de 40 años, resultaron heridas.

La cámara del centro comercial captó el momento en el que una motocicleta pasó justo al lado de estos hombres hasta que desaparece del encuadre. Se presume que de ese vehículo habrían descendido los dos sujetos armados que, al menos 20 segundos después, se acercaron caminando al grupo y comenzaron a disparar.

En las imágenes aparece un sujeto vestido con pantaloneta y camisa de manga larga blanca, quien, empuñando un arma corta con su mano derecha, intercepta primero a las víctimas y dispara contra al menos dos de ellas desde una distancia corta, antes de perseguir a otros dos sujetos que intentaban escapar. A uno de ellos logra abatirlo.

Al mismo tiempo, un gatillero vestido de negro seguía a otro hombre que intentaba escapar corriendo por el pasillo del centro comercial, hasta que lo alcanzó y también lo impactó.

Antes de huir del sitio, los sicarios dispararon una vez más contra los hombres que ya habían caído y corrieron hasta que la cámara deja de captarlos.

Este es el segundo hecho violento que ocurre en Nicoya en aproximadamente 26 horas.

Pasada la medianoche del lunes, un hombre de apellido Castrillo, de 36 años, fue asesinado en el barrio San Martín. El hombre estaba en vía pública cuando dos sujetos a bordo de una motocicleta lo abordaron.

El sujeto que viajaba como acompañante descendió armado y Castrillo corrió hasta un supermercado, donde, una vez acorralado, recibió disparos en la cabeza y en la escápula izquierda.

El hombre murió en el lugar y los sujetos que ejecutaron el ataque huyeron del sitio.

También se reportó el 8 de agosto el homicidio de un hombre identificado con el apellido Valverde, de 32 años, quien fue asesinado a balazos durante la madrugada dentro del hospital La Anexión, en Nicoya.

La Policía Judicial reportó entonces que dos hombres armados, con el rostro cubierto y portando armas tipo AR-15, amenazaron al guarda de seguridad e ingresaron al centro médico para atacarlo.

Apenas el 30 de julio, a eso de las 9 p. m., Jurguens Zúñiga Bermúdez, de 26 años, y Jeremy Barquero Rivera, de 28, fueron atacados a balazos en un camino entre Nosara y Sámara.

Las víctimas fueron emboscadas por al menos dos sicarios cuando estaban dentro de un vehículo que habían alquilado a las 3 p. m. de ese mismo día.

Una fuente cercana al caso confirmó que Zúñiga y Barquero, en apariencia, eran colaboradores de la estructura criminal de Arias Monge. Policialmente, se les relacionaba con un socio de alias Diablo que opera varios negocios del cabecilla en Guápiles.

La Policía Judicial informó que las víctimas llevaban tres días en Guanacaste, pero eran oriundas de Guápiles, en Pococí de Limón.

Disputas entre grupos criminales

En los últimos años, los homicidios en Nicoya se dispararon.

Antes de la pandemia, en 2019, se reportaron allí solo dos asesinatos en todo el año. Sin embargo, la cifra comenzó a incrementarse en los años posteriores: tres homicidios en 2020, dos en 2021 y nueve en 2022.

En 2023, el año en que Costa Rica registró la mayor cantidad de homicidios de su historia, Nicoya cerró con 29 casos. En 2024 fueron 21 y en 2025, 19.

En agosto del 2024, cuando la violencia en Nosara se intensificaba, Elder Monge, director regional de la Fuerza Pública, explicó a La Nación que el crecimiento se podía atribuir a que, a mediados del 2023, la estructura criminal liderada por Alejandro Arias Monge, alias Diablo, se había infiltrado en Nosara.

Entonces se desencadenó una violenta disputa por el control del territorio para el narcotráfico entre allegados de Diablo y de otro sujeto de apellidos Rojas Matarrita, conocido como Caca’e Mono.

Caca’e Mono, de 35 años, es originario de Pococí, Limón y desde los 25 años se asentó en Nosara. Su nombre resonó en julio del 2023, cuando se le vinculó con la masacre de cuatro vendedores de ollas en playa Garza.

Caca’e Mono fue detenido el 31 de julio del 2023 en La Trinidad de Aserrí por el OIJ y para ese momento acumulaba dos órdenes de captura por delitos de venta de drogas y homicidio.

A mediados del 2024, los dos grupos habían ejercido un alto nivel de violencia en ese pueblo nicoyano y tanto la Fuerza Pública como el OIJ tuvieron que desarrollar operativos para bajar la ola de criminalidad.

La nueva oleada de violencia se disparó tras la caída de alias Diablo, el hombre más buscado de Costa Rica. Aunque el líder narco permanece detenido en máxima seguridad de La Reforma, grupos criminales rivales intentan ganar territorio para la venta de drogas en distintas localidades del país.