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'No aptos para el trabajo', el actual 'Cómo conocí a vuestra madre' que prioriza la oficina al bar

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Abc.es 
En la muy larga lista de odas neoyorquinas donde la ciudad observa todo lo que le pasa a sus protagonistas, sean Hannah en 'Girls' o Carrie en 'Sexo en Nueva York', 'No aptos para el trabajo' ('Not suitable for work') lleva esos sueños idealizados a la incertidumbre de vivir en los 2020, la realidad actual de la generación Z. Por eso mismo, series como esta siempre triunfan, porque conectan con los desafíos de tener que sacarse las castañas del fuego. La ficción de Hulu, disponible en Disney+ desde el 2 de junio, le debe su origen a Mindy Kaling , la máquina de la comedia que ya arrojaba su chispa cuando se dio a conocer como Kelly Kapoor en 'The office'. La experta en 'sitcoms' se inspiró en sus vivencias en Nueva York después de graduarse en Dartmouth al crear 'No aptos para el trabajo', donde también es productora ejecutiva junto a Charlie Grandy y Howard Klein . Entre las expectativas rotas de la vida adulta y el 'burnout', las vidas personales y profesionales de cinco veinteañeros que se adentran en el mundo laboral se van entrelazando conforme sobreviven en la gran manzana. El reparto está compuesto por actores emergentes como Ella Hunt ('Dickinson'), Avantika Vandanapu ('Chicas malas', pero el musical), Nicholas Duvernay ('The White Lotus'), Jack Martin y Will Angus , aunque también hacen acto de presencia caras conocidas como Gigi Hadid y los veteranos Victor Garber ('Titanic') y Greg Germann ('Anatomía de Grey'). AJ (Hunt) es una banquera de inversión que se muda desde Boston porque ha conseguido un nuevo trabajo que justifica su gran esfuerzo. Junto a Davis (Angus), su vecino y compañero de trabajo que tiene un 'crush' con ella –el obvio Ted Mosby de esta 'sitcom'– exponen el lado más 'Industry' del mundo laboral, pero con más humor y menos lucha de poderes y entramados políticos. AJ se muda con su mejor amiga Abby (Avantika), una estilista que lucha contra viento y marea para que la tomen en serio, ella representa lo difícil que es dedicarse a trabajos artísticos y vocacionales. En su misma línea está Kel (Duvernay), un aspirante a actor que se metió en Medicina por presión familiar, y Josh (Martin) –arquetipo de personaje exagerado que conecta con el Schmidt de 'New girl'–, un periodista que refleja lo complicado que es conseguir trabajo digno y estable. Lo que pasa es que él es un 'nepobaby' enmascarado, el hijo del CEO de la cadena en la que termina enchufado. Todo este mejunje de personalidades y situaciones hace imposible no sentirse identificado, obviando el hecho de que bebe de esa nostalgia que tanto vicia ahora. De hecho, el diseñador de vestuario es el mismo que trajeó a Carrie Bradshaw y compañía, o a Serena van der Woodsen y Blair Waldorf: Eric Daman . La crítica del 'Hollywood Reporter', Angie Han, dijo que «a pesar de estar ambientada en el Nueva York actual, su visión del amor y la carrera se siente enraizada en los 2000 o hasta en los 1990, ya que algo de evasión es crucial para una serie reconfortante». En fin, solo hay que darle al 'play' y mirar con lupa a cada personaje para darle la razón. Por suerte o por desgracia, los nueve breves episodios no recibirán continuación –por ahora–. La semana pasada. 'No aptos para el trabajo' entró en el club de series prometedoras canceladas tras una única temporada, sumándose a la lista de 'Alta fidelidad' o 'My Lady Jane'. La decisión se debe a que solamente acumuló 800.000 visualizaciones a lo largo de los cinco primeros episodios tras 11 días, según 'Variety'. A pesar de eso, Warner Bros. Television , que produjo la 'sitcom' junto a Kaling International, está intentando venderle el proyecto a otra plataforma para que pueda continuar. Tristemente, mientras que antes las temporadas eran de 20 episodios, ahora es de agradecer que lleguen a los diez. La culpa no es de la calidad, o no siempre, sino del modelo de consumo propulsado por las plataformas de 'streaming' , que prefiere la rapidez y lo inmediato para que el espectador se dé el atracón. También entra en la ecuación el ahorrarse dinero si deciden cancelar. El problema, paradójicamente, es que este tipo de series se cuecen a fuego lento, sus personajes y dinámicas necesitan más guion para asentarse.