Una inesperada tregua de Don Lorenzo
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Llevamos una semana de inesperada tregua meteorológica y se siente uno feliz pero raro. Y es que el cuerpo tiene memoria y no termina de relajarse , pues sabe que, cuando el calendario marca estas fechas, lo habitual es que deba estar batallando con el calor. Porque estamos acostumbrados a que en agosto el cielo nos bombardee fuego y no ayuda humanitaria en forma de precipitaciones como pasó el lunes cuando llovió —cierto que fue poco pero bienvenido porque llevábamos 106 jornadas seguidas dándole permiso a los paraguas por falta de enemigo—. Porque la costumbre aquí en el octavo mes del año es que el mando del aire sea el arma con la que sobrevivir en cuanto entramos por casa.... Ver Más
