Kristján Andri Stefánsson, embajador de Islandia en España: «El debate sobre la UE es también un debate sobre la seguridad de Islandia»
Islandia celebra este sábaado un referéndum para decidir si reabre las negociaciones de adhesión a la UE, suspendidas desde 2015. En un contexto marcado por la guerra de Ucrania, la creciente importancia estratégica del Ártico y el nuevo escenario de seguridad en el Atlántico Norte, el embajador de Islandia en España, Kristján Andri Stefánsson, explica a LA RAZÓN los motivos que han llevado al Gobierno a devolver este debate a las urnas.
¿Qué ha cambiado desde que Islandia paralizó las negociaciones de adhesión a la UE en 2015?
La principal razón es la búsqueda de una mayor estabilidad económica. En los últimos años, hemos convivido con una inflación elevada y unos tipos de interés altos que han afectado tanto a las familias como a las empresas. Muchos consideran que esa situación está relacionada con disponer de una moneda pequeña y poco utilizada en los mercados internacionales. A ello se han sumado razones de seguridad y geopolítica. El contexto internacional ha cambiado profundamente y es natural preguntarse cómo reforzar la cooperación con países afines y afrontar juntos los desafíos comunes. Por eso, el Gobierno decidió consultar a los ciudadanos sobre la conveniencia de reabrir las negociaciones.
¿Por qué el referéndum no decidirá directamente el ingreso?
Porque existe un amplio consenso político según el cual un proceso de esta importancia no debe retomarse sin un mandato previo de los ciudadanos. El referéndum preguntará únicamente si el Gobierno debe volver a negociar con Bruselas. Si el resultado es favorable, el Ejecutivo contará con la legitimidad necesaria para reabrir las conversaciones y, si en el futuro se alcanzara un tratado de adhesión, el acuerdo volvería a someterse al voto de los islandeses.
¿El contexto internacional ha impulsado este debate?
La guerra de Ucrania, la evolución de la situación en el Ártico y un entorno internacional incierto han llevado a muchos islandeses a replantearse cuestiones fundamentales de política exterior y seguridad. El debate sobre la UE forma parte de una reflexión más amplia sobre cuál debe ser el lugar de Islandia en un mundo que cambia rápidamente.
¿Cómo valora Islandia las amenazas de Trump a Groenlandia?
Lo más importante es recordar que Groenlandia no está en venta. Tanto Dinamarca como el pueblo groenlandés lo han dicho con total claridad y nuestro Gobierno ha expresado su plena solidaridad. Para un país pequeño como Islandia, el respeto a la soberanía, a la integridad territorial y al orden internacional basado en normas constituye una garantía esencial de seguridad y estabilidad.
La pesca ha sido el principal escollo entre Islandia y la UE...
Sí. La pesca continúa siendo una cuestión fundamental para Islandia y volvería a ser uno de los asuntos más sensibles en unas eventuales negociaciones de adhesión. No es solo un sector económico; forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad nacional. Más del 40% de nuestras exportaciones dependen directa o indirectamente del mar y contamos con un sistema de gestión que consideramos sostenible y eficiente. Cualquier acuerdo tendría que preservar nuestros derechos sobre los recursos pesqueros.
¿Qué beneficios tendría Islandia si ingresara en la UE?
Islandia ya está muy integrada en Europa gracias al Espacio Económico Europeo [EEE] y Schengen. Participamos en gran parte del mercado interior y aplicamos buena parte de la legislación europea, pero no estamos presentes cuando se toman las decisiones. Quienes defienden la adhesión creen que formar parte de la Unión aportaría una mayor estabilidad económica, reforzaría nuestra seguridad y evitaría que un país pequeño quedara más expuesto a un entorno internacional cada vez más complejo. Compartimos plenamente los valores democráticos europeos y mantenemos una estrecha coordinación en política exterior y seguridad.
¿El debate es económico o identitario?
Es ambas cosas. Para muchos ciudadanos la independencia y la soberanía nacional siguen teniendo un enorme valor histórico y emocional. Pero también hay quienes consideran que, para un país pequeño, la verdadera soberanía depende de que exista un orden internacional basado en normas y en el respeto al derecho internacional. Cuando esas reglas funcionan, los Estados pequeños pueden relacionarse con los grandes en condiciones de igualdad; cuando se debilitan, son los primeros en sufrir las consecuencias. Por eso, para muchos islandeses este debate no trata únicamente de la UE, sino de cómo reforzar los marcos de cooperación internacional que han garantizado durante décadas nuestra seguridad y prosperidad. Un mundo en el que los países pequeños tengan miedo de los grandes no es el mundo al que Islandia aspira a pertenecer.
¿Cómo definiría las relaciones con España?
Nunca han sido tan intensas. Somos aliados en la OTAN y colaboramos estrechamente a través del EEE y en numerosos ámbitos internacionales. Además, existe una relación humana muy importante. España es el destino turístico preferido de los islandeses y cada año viaja aquí más de una cuarta parte de nuestra población. Al mismo tiempo, unos 100.000 españoles visitan Islandia cada año y contamos con una comunidad española muy apreciada que vive y trabaja en nuestro país.
¿Qué supone abrir una embajada en Madrid?
Representa un hito en unas relaciones bilaterales que ya eran excelentes. Aunque nuestra representación diplomática sea nueva, los vínculos entre ambos países tienen más de un siglo de historia, desde el comercio del bacalao hasta la intensa relación turística y económica actual.
