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Август
2026

Costa emprende una gira de urgencia para desbloquear las negociaciones del presupuesto comunitario antes de 2027

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La Unión Europea se adentra en una fase decisiva para definir su supervivencia financiera y estratégica de la próxima década. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, inició este martes una gira diplomática por las capitales de la Unión con el propósito de cerrar un acuerdo político sobre el presupuesto comunitario 2028-2034 antes de que termine el año.

Esta ronda de contactos, que comenzó ayer en Eslovaquia para luego recorrer Europa Central y los países bálticos, busca acercar las posiciones de los países ‘frugales’ -partidarios de un recorte drástico del gasto- y los denominados ‘Amigos de la cohesión’ que defienden mayores inversiones en cohesión, competitividad, seguridad y defensa. Costa asume así la mediación directa para gestionar un marco financiero de aproximadamente dos billones de euros.

Mediante estos encuentros bilaterales con presidentes y primeros ministros en sus respectivos países, Costa pretende profundizar en las prioridades de los líderes nacionales y las expectativas de sus ciudadanos.

El factor tiempo es el mayor enemigo de la negociación: el Consejo Europeo aspira a concluir el pacto cuanto antes para evitar que las citas electorales de 2027 en Estados clave como Francia, España e Italia fracturen las mayorías y fuercen una renegociación. Irlanda, que ostenta este semestre la presidencia rotatoria del Consejo, tiene el encargo de presentar una propuesta actualizada en octubre. Si las negociaciones se estancan, el inicio del ciclo de financiación en 2028 podría verse comprometido, dejando en el aire proyectos vitales para la transición ecológica o la cohesión social.

El escenario al que se enfrenta el presidente del Consejo es el de una fractura profunda sobre qué modelo de Europa debe financiarse. Por un lado, potencias como Alemania y Países Bajos, principales contribuyentes netos, han calificado de irreal la propuesta actual y presionan para que el techo de gasto se sitúe cerca del 1,1% de la renta nacional bruta (RNB). De hecho, el canciller alemán, Friedrich Merz, manifestó recientemente en Dublín que no se pueden permitir aumentos desorbitados en un momento de consolidación fiscal, llegando a plantear recortes de varios cientos de miles de millones de euros en áreas tradicionales como la agricultura y el desarrollo regional.

En el extremo opuesto se sitúan los ‘Amigos de la Cohesión’, liderados por países como España, Italia y Polonia. Para estos Estados, el marco financiero comunitario es una herramienta de inversión imprescindible y un escudo frente a amenazas externas.

España, por ejemplo, se enfrenta al reto de defender el mantenimiento de los fondos regionales y agrícolas mientras aboga por una mayor inversión en defensa e industria para que la UE no pierda el paso frente a potencias como Estados Unidos o China. Este grupo de países advierte de que los recortes propuestos por los frugales podrían asfixiar las economías regionales y minar la solidaridad europea.

La arquitectura de las cuentas comunitarias también es objeto de debate. La Comisión Europea ha propuesto simplificar radicalmente la estructura, reduciendo el número de programas de 52 a tan solo 16. El núcleo de esta reforma es el modelo de “un plan por Estado miembro”, donde los fondos de cohesión y agricultura se integrarían en Planes Nacionales y Regionales de Asociación.

Pero la propuesta no convence al Parlamento Europeo. Los eurodiputados advierten de que una renacionalización de las políticas restará transparencia y dejará sin competencias a las administraciones locales que históricamente han administrado estos fondos.

Tras una votación mayoritaria, la Eurocámara reclamó que el presupuesto alcance el 1,27% de la RNB, lo que supondría unos 200.000 millones de euros adicionales respecto a la propuesta de la Comisión. Además, urgen a la adopción de nuevos recursos propios, como impuestos a las grandes empresas o tasas sobre servicios digitales y carbono, que permitan recaudar unos 60.000 millones de euros anuales para financiar las nuevas prioridades del bloque.

Y estas ya tienen nombre y apellidos en el borrador presupuestario: seguridad y competitividad. Se prevé un incremento sin precedentes en la partida de defensa, que podría multiplicarse por diez para mejorar la movilidad militar y la capacidad de respuesta ante la amenaza rusa.

Asimismo, la creación de un nuevo Fondo Europeo de Competitividad busca asegurar la autonomía estratégica en sectores clave como la inteligencia artificial, las tecnologías verdes y la biotecnología.

La gira que inicia Costa a finales de agosto pondrá a prueba la verdadera voluntad de acuerdo en el continente. Este consenso político es el paso previo necesario para que, durante 2027, el Parlamento dé su consentimiento y las capitales tramiten la legislación que permitirá activar el presupuesto el 1 de enero de 2028.