Fedorov, el exministro de Defensa de Ucrania cesado, desafía a Zelenski y exige elecciones en plena guerra
Mijailo Fedorov no abandonó su cargo como ministro de Defensa de Ucrania por la puerta trasera. Después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, le cesara hace un mes en lo que supuso una última gran remodelación del Ejecutivo, un joven y popular Fedorov, arropado por las protestas en la calle contra su destitución, publicó una larga lista de sus logros. Entre ellos, el impulso de la modernización tecnológica del Ejército ucraniano y el desarrollo de un programa de drones con el que se ha golpeado a Rusia no sólo en el frente, sino también en la retaguardia.
En esas últimas palabras, sin embargo, Fedorov también aprovechó para dejar claro que si algo se había quedado a medias era, en parte, por las reticencias de la cúpula militar. Y eso ya supuso un primer desafío para el mandatario ucraniano, que, acorralado por el descontento popular, destituyó a su jefe de las Fuerzas Armadas,el general de la vieja guardia Oleksandr Sirski.
La pasada noche del martes, después de que Zelenski confirmara que quien asumirá la cartera de Defensa será quien ya dirigía el departamento de forma interina desde entonces, Yevhenii Jmara, y propusiera su nombre para su aprobación en la Rada (el parlamento unicameral ucraniano), Fedorov volvió a hurgar en la herida. En un discurso grabado en vídeo y difundido en las redes sociales, Fedorov pidió la creación de un mecanismo "legal, seguro y realista" para celebrar elecciones presidenciales. Estas, de hecho, no se celebran desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022 porque la Constitución ucraniana prohíbe el ejercicio democrático en tiempos de guerra.
"Democracia como rehén de Rusia"
En su discurso, Fedorov afirmó, sin citar a quien hasta hace no mucho era su aliado, que el país "afronta una crisis de gobernanza" y denunció, en alusión a los cambios gubernamentales, que "la gente no puede vivir eternamente en un Estado donde no entiende por qué se toman ciertas decisiones". "La democracia no puede ser rehén de Rusia", añadió Fedorov. "Debemos encontrar un mecanismo legal, seguro y realista que permita a Ucrania reanudar plenamente su proceso democrático incluso en las condiciones de una guerra prolongada".
Estas críticas han llegado a Kiev como un duro golpe, ya que representan el desafío político doméstico más significativo para Zelenski desde que comenzó la guerra. Hasta ahora, si bien la popularidad del líder ucraniano ha ido decayendo por las críticas de corrupción y falta de transparencia, las presiones para convocar elecciones habían llegado sobre todo desde fuera, incluso de parte del presidente estadounidense, Donald Trump. Y aunque Zelenski en febrero ofreció ir a las urnas a cambio de un alto el fuego, Putin continuó con su guerra de agresión y el mandatario ucraniano reafirmó que no se pueden celebrar elecciones bajo la ley marcial.
Ahora bien, es cierto que el propio Fedorov reconoce en su vídeo que ir a las urnas con algunas partes del país bajo ocupación rusa no es sencillo. Entre otras cosas, porque se debería garantizar el derecho a voto a los soldados desplegados en el frente, así como a los ucranianos exiliados en el extranjero y a los que viven en las zonas ocupadas. A eso, además, habría que sumarle la tendencia de Moscú a tratar de interferir en las elecciones de otros países.
