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Al volante del Lotus Emeya 600 GT SE, un potente GT eléctrico 'made in China' para distinguirse y divertirse

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Abc.es 
En los días que probé el Lotus Emeya, una exclusiva berlina eléctrica de cinco puertas y 5,14 metros de longitud con perfil GT y hasta 918 CV de potencia, Ferrari acababa de desvelar el Luce, su primer coche eléctrico de serie, y mientras que el reciente lanzamiento de la firma de Maranello estuvo acompañado por una agria polémica, pues muchos acusaron a la casa italiana de sacrilegio por haber desarrollado un eléctrico y, peor aún, haberlo hecho con una carrocería que rompía absolutamente con la tradición del 'cavallino', el cambio de rumbo en Lotus de hace unos años no levantó semejante polvareda mediática, pese a ser más radical incluso. Curioso, cuando existen tantas analogías entre ambas situaciones, con dos marcas dedicadas durante décadas a rabiosos deportivos con motor de gasolina que, en un momento dado, decidieron incluir coches eléctricos en su catálogo. Pero mientras que el constructor italiano lanza el Luce en pleno esplendor y con listas de espera de meses o años para comprar sus deportivos, lo que a muchos invita a pensar que no era necesario poner a la venta un eléctrico que además no parece un Ferrari, en el caso de Lotus se llegó a ese punto de inflexión tecnológico, industrial y comercial tras una etapa tumultuosa de varias décadas, lo que alejó en cierto modo a la firma de Norfolk de la actualidad y, curiosamente, tras pasar por varias manos, dejó vía libre a sus propietarios desde 2017 para convertir a Lotus en rentable y multiplicar sus ventas exponencialmente. Sin duda, habrá en el mundo incondicionales seguidores de Lotus que se harán cruces ante algunos de sus nuevos modelos, pero lo cierto es que, bajo el manto del gigante chino Geely, la marca pasa aparentemente por su mejor momento empresarial, y hoy disfrutan de un Lotus más usuarios que nunca. Si en la mejor época de Chapman la producción oscilaba entre 1.500 y 2.000 coches anuales, en 2024 la Lotus de Geely entregó 12.134 unidades, un 74% más que el año anterior. Aunque el mercado mundial está como está, China no escapa a esos vaivenes y en 2025 las ventas mundiales de Lotus cayeron a 6.520 coches, un 44% menos, tendencia que la marca quiere revertir con el lanzamiento de modelos híbridos enchufables como el Eletre X, un SUV con versiones de 551 y 952 CV, y ya disponible en nuestro país con precios que parten por debajo de los 99.000 euros. Además de ese nuevo Eletre X recién llegado con mecánica PHEV, la gama mantiene el Eletre totalmente eléctrico, en versiones de 612 y 918 CV, y el coupé deportivo Emira, dotado de motores de gasolina de hasta 421 CV que cuadran más con el pasado de la casa inglesa. Pero si visitamos alguno de los dos concesionarios de Lotus en España, uno en Madrid y otro en Bilbao, encontraremos también el Emeya, con el que hemos convivido un par de días. Una berlina deportiva de cinco puertas, 5,14 metros de longitud, 2,01 de anchura y 1,46 de altura que comparte plataforma y mucho más con el Eletre, que es prácticamente igual de largo y de ancho, pero mide 18 centímetros más de altura debido a su estilo SUV. Siendo tan ancho y bajito, al Emeya se le perdona mejor su enorme longitud, que a priori parece impropia de un vehículo deportivo. Lo mires desde donde lo mires, la estampa impresiona, y al margen de gustos, puede hablarse de una estética personal, afilada y bien plantada sobre el asfalto, pues la distancia entre ejes ronda los 307 centímetros y la altura al suelo se ha reducido 28 milímetros en relación al Eletre. Una imagen de coupé Gran Turismo muy deportiva, especialmente si la carrocería es de un llamativo color amarillo, como en nuestro caso. Y, como el Eletre, el Emeya permite escoger entre dos variantes mecánicas, ambas eléctricas, con doble motor y tracción total. En la parte superior de la gama está la versión 900, con 918 CV de potencia, precios que arrancan en 149.000 euros y acabados Sport y Sport Carbon para elegir, pero por bastante menos dinero la firma británica de Geely nos ofrece la versión 600, con 612 CV, niveles de equipamiento GT, GT SE y Sport SE, y facturas desde 110.690 euros. Nuestra unidad de pruebas, un Emeya 600 GT SE, anuncia 119.790 euros, que es bastante dinero; pero pasa a ser una cifra razonable, y hasta comedida, si comparamos con eléctricos europeos prémium de tecnología, prestaciones y tamaño parecidos: 111.700 euros el Audi e-tron GT Quattro, 114.550 el BMW i5 M60 xDrive, 116.400 el Mercedes-AMG EQE 53 4Matic+, 121.900 el Polestar 5 Dual Motor Launch Edition, 125.700 el Porsche Taycan 4S… Además, el Emeya es prémium de verdad, pues en la estrategia de marcas de Geely esta nueva Lotus vendría a situarse en la cúspide de una pirámide donde Polestar o Zeekr, ambas mucho más jóvenes, quedarían inmediatamente más abajo; aunque solo sea por pedigrí e historia… En todo caso, entras al Emeya y percibes mucho refinamiento desde el primer momento, y todo parece robusto y de máxima calidad. La versión GT SE se conforma de serie con tapicería textil, pero en opción podemos pedir la de cuero o la de cuero napa, algo más cara. En todo caso, el equipamiento de fábrica es muy completo, y encontramos de serie instrumentación digital de 12,6 pulgadas, la gran pantalla central táctil de 15,1 pulgadas o una tercera pantalla, de 12,6 pulgadas, para las plazas posteriores, ofreciendo solo como extra algunos elementos para los más exigentes, como el recomendable paquete Asientos Confort, el enganche eléctrico para remolque, el paquete aerodinámico activo o los siempre cuestionables retrovisores exteriores por cámara, que hasta hoy no nos han convencido en ningún coche, Emeya incluido. Al margen de opciones de personalización pura: pinturas de carrocería especiales, pinzas de freno coloreadas, llantas con diferente diseño… En cuanto al espacio interior, los 5,14 metros del Emeya y, sobre todo, sus 3,07 metros de batalla se traducen en un habitáculo donde podemos acomodar a cinco adultos, pues si en las plazas delanteras se viaja realmente bien, en la segunda fila sobra espacio a lo largo y a lo ancho, y la altura al techo es correcta pese al perfil coupé del coche. Es cierto que el suelo en la zona posterior no es completamente plano, pero hablamos de un túnel de solo 6 centímetros de alto, que no incordiará apenas al hipotético quinto ocupante. Y en cuestión de maletero tampoco falla, con 509 litros de capacidad y 1.388 si abatimos el respaldo posterior, divisible en secciones 40:20:40; a lo que se suma un pequeño maletero frontal, o 'frunk', con 34 litros más. Pero si lo que vemos ya impresiona, el Lotus Emeya guarda casi lo mejor para lo que no se ve. Por ejemplo, acopla un motor eléctrico de 225 kW en cada eje, lo que da como resultado 450 kW (612 CV) de potencia combinada y 710 Nm de par máximo, cifras capaces de mover con inusitada agilidad los 2.555 kilos del conjunto, ya que se anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,15 segundos y la velocidad ha sido limitada a 250 km/h. El coche es rápido, muy rápido, y te das cuenta de eso tanto al acelerar desde parado como al afrontar una maniobra de adelantamiento, que se solventa en un visto y no visto. Eso es seguridad, por más que diga la DGT. Y ese empuje instantáneo se acrecienta de forma apreciable, pero no drástica, en el programa de conducción Sport, uno de los cuatro disponibles junto a Tour, que es el normal; Individual, que permite ajustar distintos parámetros por separado, y Autonomía, que alarga lo más posible la carga de la batería. Al respecto, todos los Emeya equipan una batería de 102 kWh brutos, o 98,9 kWh útiles, que en la versión 600 GT SE que nos ocupa se traduce en 580 kilómetros de autonomía media teórica, en base a un consumo homologado de 18,7 kWh/100 km. Aunque nuestras mediciones, realizadas a una temperatura de 23 grados que podemos considerar ideal para un coche eléctrico, se han ido bastante más arriba, con una media real de 23,4 kWh/100 km. Por ejemplo, en autovía a 120 km/h le hemos medido 24,9 kWh/100 km, 22,1 en carretera y 21,7 en ciudad, de manera que al preparar un viaje será mejor pensar en 350-380 kilómetros como máximo entre paradas, cumpliendo estrictamente los límites de velocidad. Y si es invierno, con temperaturas frías, algunos menos. La parte buena es que esas escalas para recargar la batería podrán ser muy cortas a poco que la infraestructura acompañe, pues el Emeya admite hasta 420 kW de potencia en corriente continua, y eso significa un tiempo de solo 15 minutos para pasar del 10% al 80% si usamos el poste adecuado. Y en corriente alterna también despunta, pues admite hasta 22 kW de potencia. Por último, conviene aclarar que ni el enorme tamaño del coche ni una masa por encima de las dos toneladas y media han logrado borrar del Emeya la filosofía deportiva de la marca británica. De acuerdo, no tiene absolutamente nada que ver con los Lotus Elan, Europa, Esprit o Elise que convirtieron en leyenda al constructor de Norfolk, pero si comparamos el Lotus Emeya con otros modelos similares, deberíamos situarlo entre los más dinámicos y de conducción más precisa. La dirección, por ejemplo, tiene solo 2,4 vueltas entre topes, y además de rápida goza de buen tacto porque transmite bastante. O los frenos, con cuatro enormes discos ventilados que detienen el conjunto en cortas distancias y no muestran síntomas de fatiga fácilmente, agradeciéndose que Lotus emplee en esta versión de 612 CV el mismo equipo que monta en el Emeya de 918 CV. Aunque si se ofrecieran en opción unos discos cerámicos, no lo criticaríamos. En cuanto a la suspensión, independiente en las cuatro ruedas y con barra estabilizadora tanto delante como detrás, se apuesta por un sistema neumático inteligente que brilla por su compromiso entre comodidad y dinamismo, pues contiene bien los balanceos en curva o los cabeceos al acelerar y frenar. Además, va graduando la altura libre y la firmeza en función de diferentes parámetros, como la velocidad o el modo de conducción, y podemos variar la distancia al suelo a voluntad desde la pantalla central en cuatro niveles predeterminados: mínima, baja, estándar y alta, con alturas respectivamente de 110, 121, 146 y 166 milímetros. Y en el capítulo del dinamismo, su eficaz comportamiento se redondea con el magnífico trabajo de los neumáticos Pirelli PZero Eléctrico que monta el Emeya 600 GT SE, en medida 265/40R21 delante y 305/35R21 detrás. No falta goma en contacto con el suelo, desde luego, y eso se manifiesta en un agarre formidable, que parece llevar siempre por raíles al deportivo anglochino, camuflando con éxito el enorme peso del conjunto incluso en carreteras serpenteantes. Lógicamente, sus cinco metros largos y los dos metros de anchura no pasarán desapercibidos en vías de montaña, donde el Emeya puede resultar un poco aparatoso, pero más por talla que por sensaciones. De hecho, podría venirle bien una dirección a las cuatro ruedas que recortase un poco el diámetro de giro en escenarios muy angostos. Y aunque el perfil de los neumáticos es mínimo y eso podría provocar una pérdida de confort sobre mal asfalto, tanto la suspensión inteligente como el mullido de los asientos contribuyen a preservar la comodidad en toda circunstancia, y los viajes acaban siendo de lo más agradables… incluso parando a recargar la batería cada 350 kilómetros.