"El eclipse no emite una radiación especial: el Sol sigue siendo igual de peligroso para la retina"
El próximo miércoles, millones de personas dirigirán la mirada al cielo para contemplar uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los últimos años: un eclipse total que será visible en buena parte de España. El máximo del eclipse se producirá a las 19:46 h (hora oficial en Península y Baleares), siendo la duración máxima de la totalidad de 2 minutos y 18 segundos.
José Lamarca es subdirector médico del Centro de Oftalmología Barraquer (Barcelona), donde también coordina el departamento de Cirugía Refractiva. Ejerce de profesor de Oftalmología en el Grado de Medicina de la Universidad Internacional de Cataluña, y en una entrevista para LA RAZÓN resuelve las dudas más frecuentes ante el acontecimiento histórico que se dará en el cielo.
¿Cuál es el mito más extendido sobre los eclipses y sus efectos en la salud visual?
El principal error es pensar que durante un eclipse no pasa nada por mirar directamente al Sol. En realidad, sigue siendo peligroso y puede provocar lesiones en la retina. Otro mito muy extendido es creer que el Sol emite una radiación especial durante un eclipse, cuando tampoco es así: la radiación es la misma y continúa siendo dañina. También existe la falsa creencia de que unas gafas de sol muy oscuras, una radiografía o cualquier filtro casero ofrecen protección suficiente. Obviamente, ninguno de esos métodos es seguro.
¿Por qué mirar directamente al Sol, aunque sea durante unos segundos, puede provocar daños en la retina?
El sistema óptico del ojo concentra toda la luz sobre la retina, concretamente en la mácula, que es la zona responsable de la visión central, los colores y los detalles. Cuando esa luz es muy intensa y está acompañada además de la radiación ultravioleta e infrarroja se desencadenan reacciones fotoquímicas que dañan los fotorreceptores. Ese deterioro puede traducirse en una lesión permanente de la retina.
¿Qué ocurre exactamente en el ojo cuando se produce una lesión por radiación solar?
Se registra lo que conocemos como retinopatía solar. Ese daño provocado por el estrés químico que decíamos antes altera el funcionamiento de los fotorreceptores, que son las células encargadas de captar la luz. Es como si en una pantalla LED dejaran de funcionar algunos píxeles: aparecen zonas donde la imagen ya no se percibe correctamente. El paciente suele notar una mancha central, visión borrosa o una distorsión de las líneas, conocida como metamorfopsia. Los oculistas, además, mediante pruebas de imagen podemos identificar con precisión las zonas lesionadas.
¿Qué diferencia hay entre mirar al Sol un día normal y hacerlo durante un eclipse?
Desde el punto de vista de la retina, ninguna. El Sol siempre es peligroso cuando se mira directamente. Aunque durante un eclipse quede parcialmente oculto, la radiación que llega al ojo sigue siendo suficiente para provocar una lesión. En algunas religiones hay ritos que suponen mirar al Sol, y eso puede provocar literalmente ceguera.
¿Se incrementan las consultas de oftalmología después de un eclipse importante?
Sí, suele aumentar el número de consultas, aunque no se trata de una avalancha de pacientes. Algunos de ellos acuden simplemente porque han mirado al eclipse y están preocupados, mientras que otros presentan síntomas como visión borrosa, una mancha central, alteraciones en la percepción de los colores, deslumbramiento o distorsión de las imágenes. Es importante recordar que la retina no tiene receptores del dolor. Por eso, una lesión puede producirse sin causar molestias. Si después de la exposición aparece cualquiera de estos síntomas es recomendable acudir al oftalmólogo cuanto antes.
¿Ha atendido alguna vez a un paciente con lesiones por observar un eclipse?
Sí. En hospitales con una gran actividad asistencial, como es el caso del centro donde trabajo, es relativamente frecuente atender casos de lesiones por exposición solar. Lo más habitual es que los pacientes consulten por la aparición de una mancha central en la visión o por visión borrosa.
¿Influye que el eclipse sea parcial, anular o total en las recomendaciones de seguridad?
No. Las recomendaciones son las mismas en todos los casos. Mientras exista una parte del Sol visible y estemos expuestos a él, la radiación puede dañar la retina. Aunque durante un eclipse total exista un instante en el que podría retirarse la protección, es muy difícil identificar con exactitud ese momento. Por eso la recomendación es mantener siempre las gafas homologadas mientras se observa el fenómeno.
¿Qué gafas son realmente seguras para observar un eclipse?
Solo deben utilizarse gafas homologadas que cumplan la norma internacional ISO 12312-2. Además, deben encontrarse en perfecto estado, sin agujeros, grietas ni arañazos. La montura debe ajustarse bien, que no se muevan mucho o puedan caerse, y tienen que adquirirse a través de distribuidores de confianza para evitar falsificaciones. Son gafas extremadamente oscuras, similares a las que usan los soldadores. Cuando te las pones apenas ves lo que hay a tu alrededor, únicamente percibes alguna imagen cuando miras directamente al eclipse.
Si queremos hacer fotos con el móvil o con una cámara, ¿qué precauciones debemos tomar?
Lo importante es evitar que los ojos queden expuestos a la radiación solar. Si el móvil o la cámara están colocados sobre un trípode o soporte (como un palo selfi), y graban el eclipse de forma automática, no existe ningún problema. Tampoco supone ningún riesgo visualizar posteriormente las imágenes en la pantalla. El peligro aparece cuando, mientras se sostiene el dispositivo, la persona tiene la tentación de mirar o piensa que al estar el Sol tapado por completo no es un riesgo. Sí lo es.
¿Son los niños más vulnerables al daño ocular?
No necesariamente, porque su retina no es más frágil que la de un adulto. Sin embargo, cualquier lesión que sufran les acompañará durante toda la vida, lo que sería una pena. Por eso es importante que estén bajo la supervisión de un adulto.
¿Hay personas con enfermedades oculares que deban extremar las precauciones?
Las normas de protección son las mismas para todo el mundo. No obstante, quienes ya padecen una enfermedad de la retina o tienen una visión reducida deberían evitar cualquier exposición innecesaria, ya que se podría agravar un daño previo. En estos casos, la observación indirecta (mediante grabación con dispositivos) o el uso correcto de gafas homologadas son las opciones más recomendables.
¿Qué le gustaría que toda la población supiera antes del próximo día 12?
Hay mucha expectación y lo primero a remarcar es que el eclipse puede disfrutarse, pero siempre con seguridad. Hay cinco recomendaciones fundamentales: utilizar únicamente gafas homologadas; no emplear gafas de sol, radiografías, negativos fotográficos, cristales ahumados, discos compactos ni ningún filtro casero; no usar las gafas de eclipse para mirar a través de prismáticos o telescopios, ya que no ofrecen protección en esas condiciones; supervisar siempre a los niños; y acudir al oftalmólogo para una revisión si después del evento aparece visión borrosa, una mancha central o cualquier alteración a nivel visual.
