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Июль
2026

Un soltero mete la pata y deja espantada a su cita: «La cuenta, por favor»

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Abc.es 
«Ten cuidado con lo que deseas, porque podría hacerse realidad». A David (48) se le debió pasar por la cabeza el famoso refrán unas cuantas veces mientras permaneció en 'First Dates'. El herrero leridano, adicto a la adrenalina, a la naturaleza y a la montaña, acudió al 'dating show' en busca de una mujer «sincera y transparente». Carlos Sobera lo emparejó con Mónica (43), una operaria leridana sin pelos en la lengua. Nada más verla, David quedó deslumbrado por Mónica. Sin embargo, la impresión de ella fue justo la contraria. «Los chicos con el pelo largo y menos rizado no me entran», sentenció en los totales. Desde el principio, el catalán se mostró totalmente transparente respecto a sus impresiones sobre Mónica. Pero su cita avisó de que a veces sobrepasa los límites de la sinceridad y no tiene filtro. «Paso de ser simpática a ser muy borde». Una actitud que, lejos de incomodarlo, David valoró positivamente. En paralelo, la soltera aceptaba que su cita era una persona muy maja, pero de ninguna manera le entraría por los ojos para algo romántico. Y así se lo hizo saber a él. Le dejó claro que no le gustaban los hombres con el pelo largo. Ni siquiera uno con el físico de Matías Roure. No obstante, David no le dio mayor importancia a ese pequeño impedimento, porque, según él, tenía fácil remedio. Mónica se dio cuenta que su cita era un hombre muy paciente y estaba convencida de que ella lo sacaría de quicio. Tanto es así que intentó por todos los medios dejarle claro que no quería nada con él. «Te veo muy cortado, conmigo no pegas», le soltó, medio en serio, medio en broma. A su favor, David argumentó que en tema sexo no tiene tabúes. De hecho, se declaró abierto a experimentar e incluso no descartó una relación abierta. «Ahora sí que ya… La cuenta, por favor», reaccionaba la leridana, simulando estar escandalizada. «¿Qué me estás contando? Yo lo descarto al 100%. Para eso tengo follamigos. Soy más p*** que el copón cuando no tengo pareja, pero si no, relación estable», le espetó. Al darse cuenta del malentendido, David trató de corregirse de inmediato. Explicó que había entendido por relación abierta que cada uno viviera en su casa, no mantener relaciones con terceras personas. «Ha sido un fallo de los nervios», se justificaba. Mónica puso todo de su parte para que David no se hiciera ilusiones. Incluso admitió que se estaba pasando de borde tirándole pullas. «A veces me podría callar un poquito», manifestaba ante las cámaras. Pero el soltero estaba encantado con el carácter de su cita, tal y como le comentó en la decisión final. La respuesta de Mónica no dejó lugar a dudas. «Le he sacado las suficientes tarjetas rojas», recordó antes de rechazar una segunda cita, aunque sí se mostró abierta a mantener una amistad.