La 'Bichota' de Sevilla irrumpe en patines en 'First Dates' y deja atónito a Carlos Sobera: «¡Qué barbaridad!»
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'First Dates' no cierra ni por el Mundial. De hecho, mientras España se disputaba el pase a la semifinal frente a Bélgica, Mediaset programaba doble ración del popular formato de citas. Rocío (44), fracasó en el intento de encontrar el amor, pero se llevó un amigo y el premio a la llegada más original de la noche. Apodada la 'Karol G' o la 'Bichota de Sevilla', la soltera irrumpía en el restaurante en patines, dejando alucinado a Carlos Sobera «¡Qué barbaridad! ¡Una patinadora profesional!», exclamaba el jefe de sala. Pero si sorprendente había sido la entrada de Rocío en 'First Dates', más aún lo fue la explicación de su gran pasión. «Patino en la calle o en casa fregando. En mi pueblo se dice que soy rara o loca porque salgo de su normalidad. Pero en realidad soy una persona creativa, clara, transparente y sencilla. Soy creativa hasta para las intimidades», manifestaba, entrando en detalles justo después. «Tengo bolitas chinas, muchos juguetes…». Su objetivo en el programa era encontrar a una persona especial, extrovertida y creativa. Justo como ella. El elegido para cenar con la soltera era Jorge (48), un malagueño de 'flow nirvanero'. Y es que intenta parecerse a su ídolo, Kurt Cobain. Rocío le recibía con un sensual baile digno al ritmo de Karol G, pero a su manera, dejando encandilado a su cita. «Esos patines y esa falda tipo anuncio de televisión...¡Me ha encantado!», celebraba el malagueño. El primer impacto fue positivo, aunque a la 'Bichota de Sevilla' no le entró por los ojos y así lo confesó en los totales. «Lo veo muy desmejorado físicamente para la edad que tiene. Demasiado delgado y la calidad de su pelo...lo tiene escaso». Pronto comprobó que la personalidad arrolladora de Rocío no dejaba indiferente a nadie. Ella misma se definió como una mujer muy intensa, acostumbrada a vivir las relaciones con pasión y sin medias tintas. Sin embargo, nada asustó a Jorge, sino todo lo contrario. La veía como la chica perfecta para él. En cambio, la soltera se inclinaba cada vez más hacia el lado de las calabazas cuanto más conoció de su acompañante. La conversación transcurrió entre bromas, confidencias y anécdotas, aunque también afloraron algunas diferencias. Rocío confesó que buscaba una persona activa, capaz de seguirle el ritmo tanto dentro como fuera de la cama, mientras que Jorge reconoció que prefería tomarse las relaciones con más calma y usar el látigo no le va. Consciente de que no iba llegar a ningún punto romántico con él, Rocío advertía de que en el reservado no pensaba dar ningún paso más allá de una charla. A diferencia del soltero, que seguía agregando cualidades a la lista mental de la forma de ser de Rocío. «Ella es encantadoramente sexy, atractiva, pícara, traviesa, deliciosa, graciosa....Y podría estar así hasta pasado mañana», enumeró. Pese a que la química no terminó de aparecer en el plano sentimental, la velada concluyó con buen sabor de boca. Rocío descartó una segunda cita amorosa, pero dejó abierta la puerta a mantener el contacto fuera del programa.
