Clemens J. Setz, ¿la verdad del autor o la del lector?
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Clemens J. Setz (1982) es uno de los escritores alemanes más conocidos de su generación. Ha practicado todos los géneros literarios y recibido premios tan importantes como el Büchner o el Kleist. Traducido a muchos idiomas, la editorial H&O es la primera que difunde su obra en español. Hasta ahora han visto la luz sus libros titulados: 'Las abejas y lo invisible', 'Las lunas antes del aterrizaje', 'Bot' y, ahora, 'Seis miniaturas sobre la verdad' donde se relatan aspectos curiosos de la escritura, su recepción e interpretación. Todo de una manera muy legible. Son textos curiosos, ingeniosos y sugerentes. Son como especies de crucigramas que nos divierten haciéndonos pensar. En 'La versión de Willemsen' se habla de las citas de memoria que, por lo general, no coinciden exactamente con las originales. Pero también de cuando una cita no tiene nada que ver con, por ejemplo, la descripción de un lugar del que se habla. Aquí Setz pone el ejemplo de la cita que Roger Willemsen, uno de los grandes escritores de viajes, hace de un comentario de Franz Grillparzer sobre su descubrimiento del mar al contemplar el Adriático, «no me lo había imaginado así». Parece ser que el austríaco nunca escribió esto en sus 'Diarios', sino «no me lo había imaginado así de bello». En realidad la vista del Adriático desde Trieste, no puede ser de otra manera. ¿Con cuál quedarse? El 'así' es inquietante. Lo mejor para mí es rematarlo con el adjetivo 'bello'. ¿Pero si la cita, una u otra, jamás hubiera existido? En realidad ya da igual. Quizás el propio Willemsen se la inventó. En 'Versiones propias' se cuenta algo que nos pasa a los habituales lectores. Nuestra memoria le da una versión muy particular a un original . Los poemas que leí de joven son los que sigo rememorando aunque haya versiones más contemporáneas mejores. Yo prefiero el Padre Nuestro que aprendí en el colegio a la nueva versión que jamás aprenderé. Setz lo ejemplifica con el inicio de 'El extranjero' de Camus: «Mamá se ha muerto hoy. O puede que ayer, no lo recuerdo». ¿Cómo se puede olvidar tal cosa? En realidad la primera frase de la novela es esta otra: «Mamá se ha muerto hoy. O puede que ayer, no lo se. He recibido un telegrama del asilo». El telegrama es lo que aclara todo. ¿ Y si la memoria caprichosa del lector fuera mejor que el escrito original? ¿Quién lo sabe? El lector nunca recibirá un Premio Nobel de literatura. Setz denomina a este contraste como «recuerdos fantasmas». A veces el pueblo recuerda algo que él ni siquiera vivió. Todo el mundo en Sudáfrica dice haber estado en el entierro de Mandela, cuando ni siquiera habían nacido. En 'De contabilidad y éxtasis' se nos recuerda que cada época repite ciertas verdades que seguramente la siguiente no acepta. A la gente no le gusta tanto la verdad como tener razón. Muchas conversaciones están repletas de 'verdades' indemostrables . ¿Qué es más importante, conocer la verdad o seguir existiendo como humanidad? Nietzsche en 'Más allá del bien y del mal' escribe que existen ciertos juicios con los que sería imprescindible comprender que, en aras de la preservación de seres de nuestra especie, se debe creer que son verdaderos. Herzog inicia su documental 'Lecciones de oscuridad' con una frase que le atribuye a Pascal y que, sin embargo, era suya: «El colapso del universo estelar ocurrirá, como la creación, con grandioso esplendor». Esta suplantación así como su película ayudaron al ecologismo. Incluso a veces se pueden mejorar grandes textos literarios. En 'La amenazadora verdad de los dobles' se habla de un asunto más conocido y divulgado, ese otro yo físico semejante a nosotros que tememos encontrárnoslo en cualquier momento. Chaplin se presentó a un concurso en el que se le tenía que imitar. Lo perdió. ¿Porqué sufrimos viéndonos a nosotros mismos en otros?. 'La preservación de seres de nuestra especie', el quinto capítulo, cuenta la historia curiosa de la balanza para las brujas de Oudewater. En esta pequeña ciudad holandesa, en el siglo XVI, se pesaba a las mujeres muy delgadas. Las gruesas no podían volar en escobas por el cielo abierto. Hoy nuestras jovencitas podrían ser todas brujas. El último capítulo es el más farragoso por la cantidad de jerga en inglés que se utiliza. Una pena porque el relato tiene gracia. Se titula 'Kaifabe y literatura'. Nos cuenta el autor una especie de lucha libre en que un combatiente hace de bueno y otro de malo siguiendo unas reglas pactadas con anterioridad. Es muy curiosa la relación que Setz establece entre estos 'intérpretes' y don Quijote: la pérdida de la identidad propia y la asunción de otra nueva temporalmente con todas las consecuencias. «El ejemplo más célebre de Kayfabe es el de don Quijote, la más espléndida y vivaz obra jamás escrita». Y repara el ensayista en algo no muy difundido, que los personajes de la segunda parte han leído la primera, cosa bastante novedosa e insólita. Protagonistas y lectores coincidían. Este es un libro curioso e ingenioso. Se lee muy bien. Es como viajar a las afueras, a las barriadas de la cultura en general y a la literatura en particular, y darles la posibilidad de expresarse y mostrar esa importancia que tantas veces se les ha negado.
