Emiliano Osornio, cogido en la primera faena de San Fermín
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Era domingo, día de santa misa. Las calles de Pamplona estaban a rebosar. Hacía un sol de justicia y los animalistas quería imponer la suya. «¡No asistan a los encierros ni a las corridas! Son una burla a los valores católicos de la misericordia», proclamaban los de PETA. Frente a su dogma, la plaza de toros, que se petará por partida doble a partir de este 7 de julio, se hinchaba de pasión. Ajenos al reclamo del toro, escenificaban un esperpéntico show, con un anti disfrazado de Jesucristo, pidiendo al Papa que condenara la tauromaquia. Y entre petición y petición de excomulgar a los aficionados, se avivaba el fervor taurino por las calles. Corretón de salida y malandado el primero,... Ver Más
