La "fontanera" Leire Díez dirigió la defensa de Ábalos: «Pedro Sánchez, descartado»
Los trabajos de «fontanería» de la exmilitante del PSOE Leire Díez iban más allá de tratar de destruir o alterar causas judiciales que perjudicaban a su partido político, al presidente del Gobierno o a su entorno más cercano. Aunque todavía queda pendiente verificar la veracidad de sus anotaciones, las libretas incautadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil durante los registros por el «caso SEPI» que se hicieron el diciembre pasado dibujan un mapa de control total sobre aspectos troncales de la vida política, judicial y económica de España en los últimos años.
En una de estas páginas, aparece reflejado una supuesta dirección en la estrategia de defensa del exministro José Luis Ábalos para el juicio que lo sentó en el banquillo en el Tribunal Supremo, el conocido «caso mascarillas». Bajo el epígrafe «diligencias J. L. Ábalos», la conocida «fontanera» socialista anotó una serie de personas que sería conveniente o no que declarasen en durante el proceso. Entre los «descartados» está el nombre del presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, el de la exvicepresidenta Carmen Calvo o el del ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, quien según el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz sería el organizador de estas «cloacas» de Ferraz.
Entre los nombres que habría que «replantear» aparecen escritos los del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el de su antiguo «número dos», el secretario de Estado de Seguridad Rafael Pérez. También las siglas «D. G. G. C», que harían alusión a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. La relación entre esta y Leire Díez ha provocado el último escándalo en el departamento de Marlaska. La UCO tiene acreditados tres encuentros entre ellas, algo que la jefe del Cuerpo policial ha tenido que terminar admitiendo, a pesar de que el ministro los negó en un primer momento. Además, en el sumario aparecen presiones del anterior jefe político del Instituto Armado, Leonardo Marcos, –hoy en la embajada de España en Washington– para frenar la investigación sobre el hermano de Pedro Sánchez, investigado en un juzgado de Badajoz.
Leire Díez tenía como uno de sus objetivos, según su libreta, «desmontar el cohecho» en el que pudo incurrir Ábalos. Para ello quiso analizar y rastrear todos los flecos mercantiles y económicos en los que podía estar inmiscuido el empresario Víctor de Aldama, supuesto comisionista de la trama y pagador de dádivas tanto al ministro como a su principal asesor, Koldo García. Sobre Aldama, llegó a poner una anotación que hacía referencia a un «informe CNI» (el Centro Nacional de Inteligencia).
Estos no fueron los únicos movimientos de las «cloacas» socialistas para ayudar a José Luis Ábalos. Según se recoge en el sumario del caso, la empresaria Carmen Pano aseguró a los agentes de la propia UCO que una abogada le citó en nombre «del PSOE» y para «salvarle el culo» al exasesor y al exministro José Luis Ábalos. Pano es la empresaria que afirma que llevó 90.000 euros en bolsas hasta la sede de Ferraz para conseguir una licencia de hidrocarburos. Y la abogada es Leticia de la Hoz, defensora de Koldo García en el Supremo e integrante de la presunta «trama». El juez Pedraz la ha citado como investigada el próximo 14 de julio.
Pano explicó que antes del 18 de febrero de 2025, desde el despacho de Leticia de la Hoz se les contactó tanto a ella como al chófer que le llevó en una de las supuestas entregas de efectivo en la sede del PSOE, Álvaro Gallego. Ya en la cita en el bufete, De la Hoz y su socio les plantearon que «había gente interesada en hablar con vosotros sobre las entregas en Ferraz». Pano preguntó si se referían a «gente del partido», a lo que la abogada contestó que sí, que «gente del PSOE» querían hablar sobre ello.
Ante el asombro que les causó a la empresaria y a Gallego la proposición, la letrada de Koldo les detalló que era «para salvar el culo» a su cliente y a Ábalos. En un segundo encuentro celebrado, De la Hoz les explicó –siempre según Pano– que «otra gente del PSOE» quería «salvar» al exministro y Koldo, que eran «cabezas de turco» e, indicando, que, en todo caso, «el malo» era Víctor de Aldama. Para lograr la salvación de Ábalos y su antigua mano derecha, necesitaban que Pano y el chófer «les echaran una mano cambiando la versión de lo publicado en medios respecto de la entrega de dinero en efectivo» en Ferraz.
Pano explicó a la UCO que esta letrada, en nombre del PSOE, pretendía que «echaran por tierra» sus palabras sobre los 90.000 euros y lo cambiaran por la versión de que lo que acercó al lugar eran «documentos». Para así, entiende la empresaria, «situar la responsabilidad de la recepción del dinero en efectivo procedente de los hidrocarburos en Aldama».
