Ni Valverde, ni Vinicius: sólo Güler puede presumir de jugar todos los partidos del Real Madrid
En el penalti que finiquitó la eliminatoria al Real Madrid contra el City en Mánchester, fue Güler quien pidió el balón a Donnarumma y después, cuando Vinicius se lo reclamó, Güler, con la pelota en la mano, le indicó que él la ponía en el punto de penalti y que, mientras, se relajase para tirarlo. En el duelo de la Champions, Güler fue el centrocampista del Real Madrid con más presencia en el juego, el que más pases dio demostrando su capacidad de poner pausa en un partido que invitaba al vértigo. Supo, mejor que nadie, interpretar cuándo acelerar y cuándo detenerse. Fue un partido maduro, de esos que se le piden sin mirar su edad.
Xabi Alonso confió en él, pero también dudó y nunca quedó claro qué papel le daba en el equipo. Algo similar a lo que ocurrió en su momento con Carlo Ancelotti, que no se fiaba de las compañías del turco lejos del campo. Para el italiano fue un jugador secundario. En el Real Madrid, pues, Güler ha tenido que convivir con la incertidumbre de ser un futbolista con mucho futuro, pero con un presente poco claro. Es el único jugador del equipo que ha estado en los 44 encuentros que ha disputado el Real Madrid esta temporada. Ni Courtois, ni el imparable Valverde ni Mbappé. Solo Güler ha salido siempre al campo, aunque es cierto que en minutos es el séptimo futbolista de la plantilla.
Güler, mejor en defensa
En ese proceso también ha habido una mejora evidente en el apartado defensivo. No era, en sus inicios, un futbolista asociado al trabajo sin balón porque, como todos los jugadores jóvenes con talento, pensaba antes en el último pase que en vigilar a su rival o su espalda. Ahora participa más en la recuperación, entiende mejor las coberturas y se implica en los duelos. Dentro del equipo, es el cuarto en tackles, solo por detrás de Tchouameni, Camavinga y Bellingham, quizá los tres futbolistas más físicos del equipo. Y en la eliminatoria contra el City, una de las escenas que más llamó la atención fue ver a Güler marcar a Haaland en los saques de esquina, cuando la diferencia de estatura y de potencia a la hora de ir a rematar es abismal.
Más asistencias
En ataque, su rendimiento no ha bajado. Es el segundo jugador de la Liga en pases de gol, con ocho asistencias, igualado con Fermín y Milla, y solo por detrás de Lamine Yamal, que suma nueve. Su capacidad para generar ventajas en el último tercio con pases filtrados no la tiene nadie en el Real Madrid. Vinicius y Mbappé son de jugada individual, Valverde es de conducir y Bellingham de llegar. Además, Güler es el tercer jugador del Real Madrid en disparos, solo por detrás de Mbappé y Vinicius. Puede ser mediapunta, interior o extremo que se mete por dentro, pero sobre todo es un futbolista que conecta líneas y acelera decisiones en zonas clave.
Arbeloa ha sido determinante en ese salto. No solo por darle minutos, sino por otorgarle un rol claro. Ha sido titular en 14 de los 16 partidos con el técnico en el banquillo, una señal inequívoca de confianza. Incluso en decisiones delicadas, el entrenador ha protegido su figura. Para introducir a Pitarch en el equipo, optó por sacar a Camavinga, pero no tocó a Güler. Son jugadores distintos, pero eso no suele importar a la hora de señalar jerarquías dentro del vestuario. La relación del entrenador con su centrocampista se resume en el golazo que metió Güler contra el Elche, cuando decidió marcar desde más lejos que nadie. En la banda, de pie, Arbeloa, que adivinaba su intención decía para sí: «No, no, no», pero luego se echó las manos a la cabeza. «Hay que comprar un marco y poner ese gol en un cuadro. Es una cosa insólita. Maravillosa. He visto a todos llevarse las manos a la cabeza, yo también. Merece la pena haber pagado una entrada, o dos o tres, por ver lo que ha hecho», decía el técnico.
Güler, ¿o Bellingham?
No hay dudas de que Güler va a ser titular este domingo por la noche en el derbi. Además, coincidirá con el regreso de Mbappé, con quien ha construido una conexión especialmente productiva. Pero después llegará el último parón antes de afrontar el momento decisivo de la temporada. Ese tiempo lo va a aprovechar Bellingham para ponerse a punto y regresar al equipo, listo para ser titular. Y es ahí cuando, sin ninguna duda se verá la realidad de Güler.
