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Alquilar una vivienda turística sin permiso de la comunidad puede acarrear sanciones: esto dice la Ley de Propiedad Horizontal

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El incremento del alquiler turístico en España ha coincidido con una fuerte subida de precios. Este encarecimiento, unido al aumento de visitantes en ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla está provocando que muchos residentes se vean obligados a abandonar sus barrios por el ruido, los daños y la pérdida de convivencia asociada a algunos pisos turísticos.

Algunos propietarios ponen sus viviendas en alquiler turístico sin consultar a la comunidad de vecinos, lo que incrementa los conflictos. Sin embargo, esta práctica puede derivar en sanciones económicas y en procedimientos judiciales, ya que la normativa exige autorización expresa para ejercer esta actividad.

El artículo 7.3 de la Ley de Propiedad Horizontal establece que cualquier propietario que quiera destinar su vivienda a alquiler turístico —actividad definida en la Ley de Arrendamientos Urbanos como cesión temporal de una vivienda amueblada con fines lucrativos y comercializada en canales turísticos— debe contar con la aprobación expresa de la comunidad. Si no la obtiene, el presidente puede requerir la cesación inmediata de la actividad y emprender acciones judiciales.

La comunidad puede exigir el cese inmediato y acudir a los tribunales

La ley también prohíbe desarrollar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas. Si el propietario o el inquilino incumple estas normas, el presidente de la comunidad puede exigir el cese inmediato y, si persiste, convocar a la Junta para autorizar una acción judicial de cesación. El juez puede ordenar medidas cautelares, incluida la paralización inmediata de la actividad bajo apercibimiento de delito de desobediencia.

Si la sentencia es favorable a la comunidad, además del cese definitivo de la actividad, el infractor puede ser condenado a indemnizar los daños y perjuicios causados y a perder el derecho de uso del inmueble durante un periodo de hasta tres años, dependiendo de la gravedad de los hechos.