Científicas peruanas vivieron semanas en la Antártida para investigar el impacto del cambio climático y sus efectos globales
El viento helado, las temperaturas extremas y un paisaje dominado por hielo fueron el escenario en el que un grupo de científicas peruanas desarrolló exploraciones en la Antártida. Durante varias semanas, 15 alumnas e investigadoras de la Universidad Científica del Sur atravesaron uno de los entornos más inhóspitos del planeta para estudiar cómo el cambio climático está transformando este ecosistema único.
La expedición ANTAR XXXII, organizada por la Cancillería, reunió a especialistas, entre ellas docentes, biólogas, tesistas y egresados del programa de Biología Marina y Medicina Veterinaria y Zootecnia, cuyos trabajos buscan generar conocimiento para enfrentar los desafíos ambientales globales.
Cambios en el mar y resistencia antibiótica de las bacterias
Uno de los proyectos se centró en observar cómo especies como ballenas, focas y aves están modificando sus rutas y zonas de alimentación debido al aumento de la temperatura del mar y la creciente actividad humana en la Península Antártica y el Paso Drake. Estos animales, considerados indicadores naturales, permiten detectar alteraciones en un ecosistema especialmente sensible.
“A inicios de 2027 esperamos contar con un segundo conteo de aves y mamíferos a bordo del BAP Carrasco (...). Al concluir julio, debemos contar con algunos resultados preliminares de nuestra investigación”, señaló la bióloga Liliana Ayala Ayala.
En paralelo, otro equipo recogió muestras de heces de pingüinos en Punta Crepín, ubicada en la costa de la ensenada MacKellar, en la isla Rey Jorge, cerca de la Estación Científica Antártica Machu Picchu (ECAMP). Esta recolección se realizó para analizar la resistencia a los antibióticos de las bacterias Ec-KFAPE, presentes en los desechos de las aves.
El estudio busca comprender cómo estos organismos, generalmente asociados a entornos humanos, pueden llegar y persistir en territorios remotos. Los autores del trabajo estiman que para finales de junio se obtendrán resultados preliminares relacionados con la identificación microbiana, los perfiles de adaptación y las indagaciones moleculares.
“Esta evaluación proporcionará información clave sobre la presencia, tolerancia y potencial patogénico de bacterias en ecosistemas antárticos”, explicó Kathya Espinoza, líder del proyecto.
Una tercera línea de investigación llevó a los científicos a mirar hacia el pasado. A partir del análisis de sedimentos marinos, reconstruyeron cómo ha variado el clima en los últimos mil años para comprender el retroceso de los glaciares y anticipar su impacto en el presente.
Las labores de campo se realizaron a bordo del buque oceanográfico BAP Carrasco, recorriendo zonas cercanas a la isla Rey Jorge, donde la actividad glaciar y oceánica ofrece registros naturales de los cambios ambientales.
“En conjunto, el proyecto representa una contribución significativa al estudio de los procesos paleoceanográficos y glaciológicos en la Antártida, fortaleciendo la participación del Perú en la investigación científica polar”, añadió Marina Yanina Quiñe Fernández, responsable de la expedición.
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