Mitsubishi Grandis: el renacimiento de un icono para conquistar a las familias
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Mitsubishi ha vuelto a tocar una fibra sensible con el renacimiento de un nombre histórico. Si entre 2003 y 2011 el Grandis fue sinónimo de monovolumen familiar, hoy el modelo regresa transformado radicalmente para liderar el segmento más competitivo de Europa, el de los SUV compactos. Y lo hace con el sello «Made in Spain», fruto de la sinergia con Renault en su factoría de Valladolid. Tras pasar unos días a sus mandos, el veredicto es claro. El Grandis no es solo un SUV más, sino una apuesta estratégica que combina la robustez japonesa con una eficiencia eléctrica sobresaliente. El nuevo Grandis se presenta con un lenguaje de diseño que Mitsubishi ha bautizado como versatilidad dinámica. En el frontal, el inconfundible logo de la marca que define su carácter, con detalles premium como su silueta estilizada y sus llamativas llantas de aleación. Donde el vehículo realmente brilla es en su habitabilidad. Con cinco plazas amplias, el coche ofrece una solución inteligente para la variabilidad, ya que los asientos traseros están montados sobre un carril deslizante que permite mover la banqueta hasta 16 centímetros. Esto permite al conductor priorizar el espacio para las piernas o ampliar un maletero que, con casi 500 litros, se sitúa como uno de los más grandes de su categoría. A bordo, la calidad percibida es alta, con un enfoque tecnológico total que incluye la integración de servicios de Google, conectividad remota y un sistema de sonido firmado por Harman Kardon. Hemos probado la variante 180 HEV y las sensaciones han sido inmejorables. Bajo el capó encontramos un motor de gasolina de 1,8 litros que desarrolla 110 CV, apoyado por dos motores eléctricos de 49 y 20 CV que arrojan una potencia combinada de 159 caballos. Lo más destacable es su gestión energética, ya que el sistema elige automáticamente entre cinco modos de conducción para optimizar el rendimiento, pudiendo circular en entorno urbano hasta un 80% del tiempo en modo cien por cien eléctrico. Esto se traduce en una reducción de consumo de hasta un 40%. Durante nuestra prueba, combinando ciudad, autopista y carretera, logramos replicar las cifras de homologación con unos ajustadísimos 4,3 litros a los cien kilómetros. Además, el conductor puede gestionar la batería manualmente mediante el modo E-Save, que reserva carga para trayectos futuros. Para quienes busquen otras alternativas, la gama se completa con la versión 130T MHEV, una opción de hibridación ligera con motor 1,3 litros sobrealimentado que está disponible tanto con cambio manual como automático. Mitsubishi frece para este modelo una garantía de ocho años o 160.000 kilómetros.
