Energía y voluntad
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En respuesta a una carta al director publicada el pasado 7 de marzo, y a quienes compartan esa impresión, conviene subrayar que uno de los asuntos decisivos para el presente y el futuro de nuestra Comunidad es el acceso a una energía continua, fiable y a precios razonables. Sobre todo, en el contexto de la situación geopolítica, claramente negativa, y en el de las decisiones del Gobierno central, caracterizadas por una deficiente planificación de la que el mejor ejemplo es el cierre de centrales nucleares aún dentro de su vida útil, pese a que la coyuntura internacional aconseja su continuidad y obviando que de ellas recibe Madrid el 40 por ciento de su energía, que se encarecería por encima del 25. Desde el gobierno regional sabemos que no es momento de anteponer la ideología a la economía. Por ello, en la planificación eléctrica nacional le estamos exigiendo al Gobierno que no deje desatendidas necesidades acuciantes como las referidas a digitalización e inteligencia artificial, la industria electrointensiva o al acceso a la red de nuevos desarrollos urbanísticos, respecto a los que el gobierno central está poniendo en riesgo hasta 116.000 nuevas viviendas. Para comprobar la magnitud del error, bastaría imaginar que desde el Canal de Isabel II se cerrara el acceso a casi la mitad del agua embalsada de la región. Amenazas ciertas a las que se suma el riesgo de nuevos apagones, si no se corrigen las causas del ocurrido en abril de 2025, y el encarecimiento sostenido de los costes energéticos, ligado a la dependencia energética de España y a una política exterior errática. Frente a ello, nuestra Administración seguirá impulsando las medidas a su alcance competencial, como prueban los más de 750 millones de euros invertidos en el último lustro, con buenos resultados en cuestiones como los tiempos de reposición del suministro, el liderazgo en ahorro energético y ayudas a eficiencia y descarbonización o el primer puesto en movilidad eléctrica y autoconsumo. Un balance del que forma parte el problema concreto al que aludía la carta, al que damos respuesta con medidas que defienden el interés general, y respecto al que vamos a dotarnos de un Plan de Protección del Paisaje que limitará la instalación de plantas fotovoltaicas al 4 por ciento de nuestra superficie, protegiendo la agricultura y armonizando la transición energética con la conservación del entorno y el cuidado del territorio, lo que contrasta con el impulso del Ejecutivo central a macroinstalaciones que en algunos casos acabado formando parte de sumarios judiciales. Un proyecto que es posible gracias a que en Madrid tenemos claro qué políticas funcionan, contamos con la determinación necesaria y sabemos que el bienestar no se basa en proclamas teóricas sino en políticas reales y gestión eficaz. Carlos Novillo. Consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid. Se dice que la guerra –el 'No a la guerra'– ha levantado el ánimo en las izquierdas, lo cual es triste. ¿Realmente necesitaban una guerra para ello? El ministro Albares asegura que Trump no informó del ataque –razón no le falta–, pero lo mismo hizo Sánchez con sus planes de amnistía para Puigdemont. Todos usaron la desinformación, como los bulos sobre la amnistía o sobre la primacía de América. Estos días, al hablar de la paz amenazada, recordé el Nobel de la Paz de Teresa de Calcuta, quien advirtió sobre la verdadera amenaza para la paz. Si a las izquierdas les basta una frase de cuatro palabras para inspirarse, yo pienso en una de tres: «No al aborto». En su discurso, Teresa de Calcuta nos animaba a defender a los más vulnerables. Hubo un tiempo en que las izquierdas se oponían al aborto, como defendían Miguel Delibes o Eduardo Haro Tecglen. José Luis Gardón. Madrid
