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Irán se resiste a capitular y continúa su agresión indiscriminada contra el Golfo e Israel

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Tras el duodécimo día de guerra y en el cuarto día de la nueva era Jamenei II -cuyo paradero sigue siendo un misterio- la República Islámica continuaba ayer resistiendo los ataques coordinados de las fuerzas estadounidenses e israelíes en distintos puntos del país, aunque en la tarde de ayer su presidente, Masud Pezeshkian, se refirió al fin de la guerra, lo que, a su juicio, quedaría condicionado al reconocimiento de los derechos “legítimos” de Irán, el pago de “indemnizaciones” y el ofrecimiento de “garantías firmes” contra futuros ataques.

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, que viene desde el fin de semana augurando la victoria definitiva sobre Teherán, aseguraba ayer que “no le quedan ya objetivos que atacar”. Desde Israel, su ministro de Defensa, Israel Katz, destacaba los “impresionantes éxitos” de sus fuerzas y aseguraba que la cúpula iraní está huyendo. Con todo, Teherán repitió el guion de jornadas precedentes al lanzar una lluvia de misiles y cohetes contra territorio de Israel y de varios países árabes (Qatar, Emiratos, Kuwait, Arabia Saudí, Bahréin e Irak).

Teherán, la capital iraní, volvió a ser ayer objetivo de una nueva ronda de bombardeos israelíes y estadounidenses. Mientras tanto, el Gobierno iraní denunciaba que las fuerzas israelíes y estadounidense habían atacado casi 10.000 objetivos civiles en el conjunto del país. El Comando Central de EE UU confirmaba ayer la destrucción de 16 barcos iraníes que intentaban colocar minas en Ormuz y contra los últimos cuatro buques de guerra clase Soleimani de Irán. Además, bombarderos estadounidenses atacaron una importante instalación de misiles balísticos y diversos sitios de defensa aérea y lanzadores en al menos 10 provincias iraníes, así como agresiones contra centros de la milicia Basij en Teherán y la sede de Imam Reza en Isfahán.

El régimen volvió, por su parte, a atacar con misiles, drones y cohetes los cielos de Israel y de varios vecinos de la región. Los medios israelíes reportaban ayer que el ataque combinado de las fuerzas iraníes y de la más importante de sus fuerzas proxy en la región, la libanesa Hizbulá, supuso la entrada en el espacio aéreo israelí de al menos un centenar de cohetes.

Además, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria -el poder real se encuentra en estos momentos en manos de la unidad de élite de las fuerzas armadas iraníes- presumía de haber alcanzo con proyectiles tres buques mercantes en aguas del estrecho de Ormuz. El incidente más grave afectó al carguero tailandés Mayuree Naree, que sufrió un incendio en la sala de máquinas al norte de Omán, obligando a la tripulación a evacuar.

Mientras tanto, en medio de la preocupación global por la escalada de precios del crudo derivada de la interrupción del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, la Agencia Internacional de Energía anunciaba ayer la liberación de 400 millones de barriles de petróleo como respuesta a la crisis. A pesar de la noticia, el precio del petróleo Brent, de referencia en Europa, superaba ayer los 92 dólares por barril.

No fue Ormuz el único lugar alcanzado por los proyectiles iraníes ayer. En los Emiratos, dos drones procedentes de Irán impactaron en las proximidades del aeropuerto de Dubái, causando cuatro heridos, aunque las operaciones de vuelo han continuado. Además, se reportaban ayer ataques en una refinería en Bahréin, emirato donde Teherán lanzó proyectiles contra una base militar. El régimen volvió a dirigir sus proyectiles contra la base de Al Salem en Kuwait. Fuera del Golfo pero no del radio de alcance de las fuerzas iraníes, el Gobierno de Irak anunciaba ayer el derribo de cuatro drones identificados cerca del aeropuerto internacional de Bagdad.

Si los ataques, cada vez más indiscriminados, de la Guardia Revolucionaria y otras unidades de las fuerzas armadas iraníes a los países del Golfo fueron ayer prácticamente un calco de las jornadas precedentes, la aparente moral del régimen es otro hecho invariable camino de las dos semanas de contienda. De hecho, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, calificó ayer con sorna la campaña bélica aliada como “Operación Error Épico”, que Washington bautizó como “Furia Épica”.

La ironía y la moral alta de algunas autoridades del régimen no impidieron ayer que el presidente Masud Pezeshkian, un reformista fiel a su papel de rostro moderado del régimen, se refiriera ayer por primera vez en público a las condiciones que el régimen exigiría para un eventual cese el fuego. “La única forma de poner fin a esta guerra, desencadenada por el régimen sionista y Estados Unidos, es reconocer los derechos legítimos de Irán, el pago de indemnizaciones y garantías internacionales firmes contra futuras agresiones”, defendía ayer Pezeshkian en las redes.

Su Ministerio denunció también en la tarde de ayer las nuevas sanciones anunciadas por la Unión Europea después de denunciar que son “ilegales” e “inmorales” y responden a la defensa “legítima”. Por su parte, el embajador de la República Islámica ante la ONU, Amir Saeid Iravani, aseveraba ayer que al menos 1.332 civiles habían perdido la vida y más de 10.000 habían resultado heridos como consecuencia de los ataques estadounidenses e israelíes iniciados el 28 de febrero.

Hizbulá jura lealtad a Jamenei

Entretanto, en el otro frente bélico, el Líbano, Israel volvió a atacar objetivos de Hizbulá en distintos puntos del país, incluido Beirut. Los suburbios de mayoría chií del sur de Beirut fueron duramente bombardeados a final de la tarde de ayer después de que el Ejército israelí emitiera una nueva orden de evacuación a sus vecinos.

Por otra parte, una semana después de su última alocución pública -en la que reiteraba la negativa de su organización chií a entregar las armas al Estado libanés y la voluntad de continuar la “resistencia” que es razón de ser del movimiento proiraní-, el secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, juraba ayer públicamente lealtad al nuevo ayatolá Mojtaba Jamenei. “Hemos acogido con mucha satisfacción y orgullo la noticia de vuestra elección por parte de la Asamblea de Expertos en tanto que dirigente y guía, sucesor bendito y fiel, para preservar la vída del imán Ruhollah Jomeini por la cual el líder mártir Ali Jamenei ha sacrifricado su vida, su sangre y la de los mártires fieles, a fin de protegerla y reforzar la independencia de Irán y su identidad islámica auténtica”, afirmaba ayer el sucesor de Hassan Nasrallah en una intervención.

Diez días después de la entrada del Líbano en la guerra, el Ministerio de Sanidad del país de los cedros elevaba ayer hasta las 634 el número de víctimas mortales y los 1.586 el número de heridos. Entretanto, la cifra de desplazados internos alcanzaba este miércoles las 816.000 personas como consecuencia de las órdenes de evacuación emitidas en los últimos días por Israel en el sur del Líbano y los distritos de mayoría chií de Beirut -donde Hizbulá concentra tradicionalmente su arsenal y mandos- en el mayor éxodo interno de las últimas décadas. Uno de ellos es el padre Pierre El Raii, párroco católico maronita de un pequeño municipio, Qlayaa, situado junto a la frontera con Israel, muerto este martes por fuego israelí. Su funeral dejó ayer escenas de emoción e indignación entre los vecinos de la localidad de mayoría cristiana por las consecuencias de una guerra que consideran ajena.