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La guerra en Irán amenaza con desatar una nueva crisis inflacionaria: el petróleo supera los 100 dólares y la factura de la luz se duplicará en un mes

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El conflicto en Irán trae de vuelta los fantasmas de una inflación descontrolada. El precio del gas y del petróleo, que ya se está trasladando a los combustibles –el gasóleo se ha encarecido 32 céntimos–, es el ejemplo más evidente. Este alza desencadenará un efecto dominó al que le seguirá la subida de la electricidad y prácticamente todos los productos del mercado, ya que su producción se encarecerá por el aumento del precio de la energía. Guillermo Rivas-Plata Sierra, profesor de Deusto Formación y consultor especializado en comercio internacional y geoeconomía, vaticina que la factura de la luz puede pasar de 70 euros a 120 euros en tan solo un mes.

Aunque el petróleo sigue llegando, la incertidumbre y las dificultades de transporte ya están impactando en los precios. El petróleo ya ha superado la barrera de los 100 dólares por barril. El domingo, cerca de la medianoche, coincidiendo con la apertura de la cotización, el West Texas Intermediate se disparaba casi un 20% (19,5% a las 23:40h) para cotizar en 108,43 dólares. Por su parte el barril de Brent, de referencia en Europa, alcanzaba cotas aún más altas, de 109,29 dólares, tras registrar una subida del 18%. El West Texas Intermediate y el Brent no alcanzaban un nivel tan alto desde julio de 2022, tras el estallido de la guerra en Ucrania. En verano de este año, los carburante en España llegaron a superar los dos euros por litro.Según advirtió el viernes su ministro de Energía, la guerra podría obligar a todos los exportadores de gas y petróleo del golfo Pérsico a suspender la producción en cuestión de semanas, lo que elevaría el precio del barril hasta los 150 dólares.

El golpe ya se nota en el surtidor y en el bolsillo. Según un análisis de precios realizado por Facua, el precio medio del gasóleo ha subido en la Península 32 céntimos por litro desde el lunes al sábado. En concreto, el litro de gasóleo pasó de costar en la Península 1,456 euros el lunes para subir hasta 1,77 euros del sábado (+21,57%), lo que se traduce en torno a 15,7 euros más con un depósito medio. Por su parte, el precio medio de la gasolina en toda España ha pasado de 1,502 euros a 1,627 euros, 6,25 euros más caro por depósito entre lunes y viernes.

Este encarecimiento se elevará a entre ocho y 10 céntimos en las próximas semanas, según las estimaciones de la OCU. El golpe puede ser aún mayor en la factura energética doméstica. Los precios del gas TTF (el referente europeo) se han disparado un 64,39% en la última semana, de 31,96 euros por MWh a 52,54 euros, en máximos desde febrero de 2025. La OCU calcula que la factura eléctrica podría encarecerse un 30% en solo un mes y los consumidores con tarifas reguladas serán los primeros en notar la subida. Según sus cálculos, la factura eléctrica para el PVPC podría pasar de los 62 euros del mes de febrero a los 82 euros en el mes de marzo. Los cálculos de Rivas-Plata son más alarmantes: «Si una persona está pagando 70 euros de luz, podría encontrarse a finales del próximo mes con una factura de 120 euros». Es decir, casi el doble. Para el suministro de gas, la tarifa TUR sigue siendo la mejor opción y aunque la revisión trimestral se hace el 1 abril, el impacto de estas subidas será todavía limitado.

A ello se suma el retraso en la llegada de mercancías por las tensiones en la cadena de suministro y el encarecimiento de los fletes. El viernes, Maersk, una de las grandes navieras del mundo, suspendió el servicio entre Europa y Oriente Medio. Esta situación de tensión en el comercio se está empezando a trasladar a los costes del transporte marítimo. En concreto, el índice compuesto del precio de los fletes que calcula Drewry ha crecido el 3,7% en la primera semana del mes. En cambio, Guillermo Rivas-Plata Sierra habla de subidas más pronunciadas: «Un contenedor que la semana pasada podía costar unos 1.700 euros esta misma semana está casi en 3.000 euros». Estos encarecimientos repercuten en toda la cadena productiva y se trasladarán irremediablemente a la cesta de la compra. César Lumbreras advierte del encarecimiento de los fertilizantes y combustibles agrícolas, de los cereales y otros alimentos en origen. Y es que el ticket de la compra no deja de crecer y lo hace sin perder ritmo.

La amenaza de Donald Trump de cortar el comercio con España abre otro frente de incertidumbre. Entre las opciones que se barajan también figura que EE UU utilice el suministro de gas –primer proveedor de España– y petróleo –segundo proveedor– como instrumento de presión. El consultor en comercio internacional advierte de que EE UU no está obligado a cumplir todos los reglamentos y estándares de la Organización Mundial de Comercio, es libre de dictar sus propias leyes de comercio y no tiene un acuerdo de libre comercio con la UE. En la práctica, esto podría traducirse en aranceles específicos contra productos españoles o en controles más estrictos en puertos y aeropuertos estadounidenses. El experto menciona también la «huelga de celo», un incremento deliberado de inspecciones a mercancías de un país concreto que ralentiza su entrada, que ya se está produciendo.

El Club de Exportadores Españoles calcula que hay en peligro exportaciones por valor de 34.000 millones de euros, sobre todo del sector agroalimentario -aceite, vino, jamón, entre otros-, y 30.175 millones en importaciones, con el gas, los productos farmacéuticos, maquinaria y tecnología como los más comprados desde España. Además, la inversión de empresas estadounidenses en España, también en juego, supera los 117.000 millones de euros.

Ante un encarecimiento generalizado del coste de la vida, el Gobierno podría implementar medidas que actúen como dique de contingencia como recuperar una bonificación a los combustibles como la de 20 céntimos por litro que estableció tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Otras medidas para contener la inflación entonces fueron establecer una bonificación también de 20 céntimos para el gasóleo de los transportistas, rebajar el IVA del gas del 21% al 5%, topar el precio del gas, rebajar el IVA de los alimentos, prohibir los cortes de suministros a consumidores vulnerables y mejorar el bono social eléctrico.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró que el Gobierno ya está «haciendo un seguimiento de los precios para evitar movimientos especulativos» y «está preparado para reaccionar y poner sobre la mesa las medidas necesarias». La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, explicó que el Gobierno ha ordenado a la CNMC «máxima supervisión» a las energéticas por la escalada de precios.

Estas subidas de precios se reflejarán en el Índice de Precios de Consumo (IPC), actualmente situado en el 2,3%. El director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Gregorio Izquierdo, cree que es posible que la tasa de inflación correspondiente a marzo, cuyo dato adelantado publicará el Instituto Nacional de Estadística (INE) el día 27 de este mes, «ya refleje parte de este incremento de los precios energéticos». El economista jefe para España de BBVA Research, Miguel Cardoso, advierte de que la inflación en España puede subir más allá del 3% en los próximos meses por el conflicto bélico en Oriente Medio. Según Funcas, la inflación se elevará por encima del 3% durante el primer semestre del año, mientras que el PIB caería dos décimas sobre la cifra prevista por el Gobierno. Si la contienda se alarga, el repunte sería «significativamente más negativo», avisa Funcas. Para la OBS Business School, aunque España cuenta con una cesta energética diversificada, el contagio del alza de los precios internacionales sería irremediable, a lo que suma que el «flujo de petrodólares y el turismo de alto poder adquisitivo podrían evaporarse» si el conflicto escala.

En la misma línea, el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, avisó de que una caída prolongada del suministro de gas y petróleo podría provocar un repunte sustancial de la inflación –1,9% en la zona euro– y un marcado descenso de la producción. De hecho, según Renta 4, ya están cambiando las expectativas sobre la política monetaria de los bancos centrales. A su juicio, el mercado ha retrasado de julio a septiembre la primera bajada de tipos de la Reserva Federal estadounidense y empieza a descontar incluso subidas del BCE en 2026 para contener la inflación. Una potencial subida de los tipos de interés repercutirá en el encarecimiento del crédito y de las hipotecas.

Ante la incertidumbre generalizada, el consultor especializado en comercio internacional y geoeconomía insiste en la necesidad de evitar reacciones precipitadas. «Hay que trasladar un mensaje de tranquilidad», afirma. Las empresas no deberían replantear completamente su estrategia comercial por una crisis coyuntural. «No nos volvamos locos ahora a abrir mercados o a reorientar toda la estrategia internacional», advierte.

En su opinión, la clave está en mantener flexibilidad y buscar soluciones logísticas alternativas: «Si tenemos que mandar mercancía a Estados Unidos a través de Canadá o México en lugar de hacerlo directamente, quizá perdamos algo de margen, pero seguimos manteniendo el mercado». En un sistema económico global profundamente interconectado, concluye, los conflictos comerciales raramente se traducen en rupturas totales. «No a corto plazo, pero a medio plazo conseguimos reorientar los suministros y controlar bastante bien la inflación», concluye Guillermo Rivas-Plata Sierra.