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A nadie le amarga un dulce, por Asia: los 5 postres más reconocidos en todo Kazajistán

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Si la repostería europea es puro arte, la asiática no se queda atrás, y en concreto la kazaja tiene todos estos platazos

A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos en todo Camboya

Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, Kazajistán juega en otra liga. Su historia culinaria, profundamente marcada por la vida nómada de las estepas y la centralidad de los productos lácteos, explica por qué los dulces kazajos giran en torno a la leche, la masa frita y la miel. Aquí el postre no es sofisticación pastelera, sino energía, hospitalidad y tradición.

En este recorrido por la repostería kazaja asoman nombres que cualquier viajero ha visto —o probado—: el baursak, el irimshik o el zhent, dulces que forman parte de la vida cotidiana. Kazajistán puede dividirse por estepas infinitas o ciudades modernas, pero hay algo que lo mantiene unido: su forma directa de ofrecer algo dulce junto al té.

1. Baursak

El dulce más popular del país. Son pequeños trozos de masa frita, similares a buñuelos, que se sirven con miel, azúcar o mermelada. Están presentes en celebraciones, visitas y comidas familiares.

2. Zhent

Postre tradicional elaborado con mijo tostado, mantequilla, azúcar y queso seco triturado. Se prensa en bloques y se corta en porciones. Es uno de los dulces más característicos del país.

3. Irimshik dulce

Una especie de cuajada dulce elaborada con leche cocida lentamente hasta caramelizar ligeramente. Puede consumirse sola o acompañada de miel o azúcar.

4. Kurt dulce

Aunque suele ser salado, algunas versiones se consumen con azúcar o miel. Se trata de bolas de yogur seco muy representativas de la tradición nómada.

5. Chak-chak

Dulce compartido con otras regiones de Asia Central. Pequeños trozos de masa frita unidos con miel hasta formar una masa compacta que luego se corta en porciones.

Kazajistán demuestra que el postre puede nacer de la necesidad. Sus dulces hablan de leche, de estepa y de una cocina donde lo dulce es sencillo pero profundamente ligado a la hospitalidad. A veces, entender un país empieza por aceptar el plato de masa frita que siempre acompaña al té.