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Crítica de 'El mago del Kremlin' (**): Retrato del poder y del fulano que modula su ladrido

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Abc.es 
La novela del ensayista y politólogo Giuliano da Empoli es el punto de partida del guion de Olivier Assayas y Emmanuel Carrère para contar la historia de Vadim Baranov, figura ficticia inspirada en Vladislav Surkov, el ideólogo y maquinador personaje detrás de Vladimir Putin durante años . Con formato de entrevista, la que le hace un escritor norteamericano (Jeffrey Wright) a Baranov, se hace un repaso a las últimas décadas de la política y el ejercicio del poder en Rusia y se mezcla con la historia juvenil de Baranov, que empezó manipulando audiencias en programas televisivos. Al protagonista lo interpreta Paul Dano , un actor lo suficientemente gélido como para no desentonar en su 'dacha' ya alejado del poder, y el punto de sazón fuerte lo pone Jude Law , que interpreta con increíble ajuste físico y demás Jude Law. La presencia de Alicia Vikander se debe a que interpreta al personaje de 'la chica' con la que pierde la parte visible de su iceberg el témpano insensible de Baranov. El mayor problema de 'El mago del Kremlin' es que dura casi tanto como el mandato de Putin y se acumulan los hechos siniestros, la creación y recreación de las manipulaciones, el uso indecente de la comunicación y las redes sociales y las estrategias para crear las nuevas verdades y esos burdos 'marcos de referencia' que son, hoy y aquí, el pan nuestro de cada día, porque la sensación que crea la película es que todo líder político tiene su Baranov (o sus rasputines), o todo Baranov busca su líder capaz de embaucar a borregos en masa. Por eso, la película de Assayas, aunque larga y discursiva, dibuja con interés todos los sombreados del poder político, qué hacer con él y cómo manejarlo sin escrúpulos y en contra de todos los demás. Y como obra que trata lo épico y lo glorioso como pasto de asesores para que rumie el ganado, deja esa fría impresión de que el mejor amigo del hombre (común) no es el perro, sino la bendición de no oír sus ladridos.