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Esta es la isla habitada más pequeña del mundo: solo cabe una casa

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Hay lugares en el mundo que llaman la atención por su inmensidad: archipiélagos tropicales, islas volcánicas o territorios que parecen perdidos en medio del océano. Sin embargo, a veces ocurre justo lo contrario. Algunos enclaves sorprenden precisamente por lo pequeños que son, hasta el punto de parecer casi irreales.

Uno de los ejemplos más curiosos se encuentra en el norte de Estados Unidos, en el curso del río que separa el país de Canadá. Allí, entre cientos de islotes dispersos, se encuentra una pequeña roca que con el paso del tiempo ha logrado un récord mundial: ser considerada la isla habitada más diminuta del planeta.

Se trata de la Just Room Enough Island, también conocida como Hub Island, una minúscula porción de tierra situada en el río Saint Lawrence River, en el estado de New York. Su nombre lo dice prácticamente todo: “isla con espacio justo”, una descripción literal de lo que ofrece.

Una isla del tamaño de dos pistas de voleibol

La superficie total de esta isla ronda los 310 metros cuadrados, una extensión comparable a la de dos canchas de voleibol. En ese pequeño espacio se levanta una casa, un árbol y una pequeña zona exterior donde apenas caben un par de sillas para sentarse frente al agua.

La vivienda ocupa prácticamente toda la superficie disponible. A su alrededor solo queda un pequeño margen de roca que sirve como improvisada playa y un estrecho pasillo para caminar. El árbol que crece junto a la casa, inclinado por el viento del río, se ha convertido también en uno de los elementos más reconocibles del lugar.

La isla apenas sobresale unos metros por encima del nivel del agua. Cuando el río crece o el oleaje aumenta, el entorno queda rodeado por corrientes que hacen todavía más evidente lo diminuto del terreno.

Una casa de vacaciones en los años cincuenta

La historia de esta singular isla comenzó en la década de 1950, cuando la familia Sizeland adquirió la pequeña roca con la intención de convertirla en un refugio de verano. En aquel momento, el archipiélago del río San Lorenzo, conocido como las Thousand Islands, ya era un destino popular para segundas residencias y casas vacacionales.

Los Sizeland construyeron una pequeña vivienda sobre la superficie plana de la isla y aprovecharon cada centímetro disponible. No era un proyecto destinado a romper récords ni a llamar la atención del mundo; simplemente querían un lugar tranquilo donde pasar los meses de verano lejos del bullicio urbano.

Sin embargo, una vez levantada la casa, apenas quedó espacio libre. La curiosidad que despertaba aquella diminuta propiedad terminó convirtiéndola en un fenómeno turístico y, con el tiempo, en un récord reconocido.

Reconocida por el Libro Guinness

Con el paso de los años, la isla fue incluida en el Guinness World Records como la isla habitada más pequeña del mundo. El título no se refiere necesariamente a una residencia permanente, sino al hecho de que en ella existe una vivienda y que ha sido utilizada por personas.

Actualmente no está ocupada de forma continua, pero sigue siendo uno de los puntos más fotografiados del río San Lorenzo. Las embarcaciones turísticas que recorren la zona suelen pasar cerca para que los visitantes puedan observar este curioso ejemplo de arquitectura en miniatura.

Antes de que Just Room Enough Island recibiera este reconocimiento, el récord pertenecía a otro enclave singular: Bishop Rock, una roca situada cerca de las Isles of Scilly, en el Reino Unido.

Durante años, Bishop Rock fue considerada la isla habitada más pequeña porque en ella vivía el farero encargado del mantenimiento del faro. Sin embargo, cuando el sistema se automatizó en 1982 y el personal dejó de residir allí, perdió esa condición. Ese cambio permitió que la diminuta isla del río San Lorenzo pasara a ocupar el primer puesto de esta peculiar clasificación.

Hoy en día, Just Room Enough Island sigue siendo un ejemplo de cómo un lugar minúsculo puede convertirse en una curiosidad mundial. Rodeada de agua por todos lados y con apenas espacio para moverse, demuestra que incluso los espacios más reducidos pueden tener historias sorprendentes. Las grandes construcciones y los destinos gigantescos suelen acaparar la atención, esta pequeña isla se lleva el premio al minimalismo.