Cuatro consejos de una psicóloga para organizar la mesa de trabajo y favorecer la concentración: “No es un almacén”
La psicóloga Isabel Aranda explica por qué es importante mantener limpio tu escritorio y cómo evitar que tu mente se bloquee como un ordenador con demasiadas ventanas abiertas
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Aunque a veces nuestro propio desorden ordenado se puede percibir como un sistema de trabajo o una seña de identidad, mantener cierta organización y armonía visual en el espacio de trabajo no es solo una cuestión estética: tiene impacto directo en nuestro bienestar y concentración. Para la doctora en psicología Isabel Aranda, especializada en el ámbito laboral, es importante cuidar este aspecto porque “la mesa en la que trabajamos es nuestro escenario cognitivo”.
“Estamos continuamente viendo todos los elementos que hay en la mesa y eso es como tener un montón de pantallas abiertas en el ordenador, al final se va ralentizando y en un momento determinado se puede bloquear”, compara Aranda. “Eso nos pasa a nosotros, el desorden disminuye nuestra capacidad de atención, dificulta nuestra toma de decisiones, eleva nuestro nivel de estrés y tiene unos efectos muy importantes en cómo procesamos y respondemos a la información”, explica.
La mesa no es un almacén
El error más común que apunta la psicóloga es acumular sobre la mesa papeles y objetos que no necesitamos en el momento. Aranda es tajante al respecto: “La mesa es un escenario de trabajo, no es un almacén”. La experta recomienda mantener la zona activa totalmente libre y disponer solo de lo que se esté usando en ese instante, como un cuaderno o un bolígrafo. El archivo con todo lo que no se está utilizando debe estar en otro lugar.
“Esto es un caballo de batalla porque la gente tiene de todo encima de la mesa”, reconoce la psicóloga, que insiste en la necesidad de tener la zona de trabajo útil y activa liberada.
Evita la saturación visual
Como explica la experta, tener demasiados elementos a la vista tiene un impacto directo en nuestro cerebro. “La recomendación a nivel cognitivo es que la mesa, cuanto más despejada y más limpia, mejor”, asegura Aranda. “Es verdad que tener algún objeto emocional, como una foto, una planta o un recuerdo, puede ayudar, pero de forma muy limitada. Tener sesenta cositas acumuladas no es funcional, hace que tu atención esté fragmentada y no te permite concentrarte correctamente”, aclara.
Cuida la iluminación y el entorno
Los factores ergonómicos también está demostrado que juegan un papel crucial a la hora de favorecer el trabajo. En este aspecto, es recomendable seguir las recomendaciones establecidas sobre a qué altura y distancia debe estar la pantalla, la altura de la silla y la postura en la que nos sentamos, sin pasar por alto la iluminación.
“En general, hay un proceso de iluminación extremo en las oficinas, con una iluminación blanca que nos activa, que nos tiene alerta durante ocho horas y, de alguna manera, esa sobreactivación nos quema”, defiende Aranda, que destaca la importancia de una luz que facilite el trabajo y la visibilidad, pero que sea moderada y agradable.
Otro punto que defiende la experta es el de, sin caer en el ruido visual, contar con algún elemento que nos permita conectar con la belleza, “como una planta o algo de arte, que el espacio que nos rodea esté cuidado” y aporte bienestar.
Crea rituales de limpieza
Aranda señala tres momentos críticos en los que es imprescindible despejar la mesa para favorecer la concentración: al acabar el día, al final de la semana y antes de llevar a cabo una tarea compleja.
Si terminas tu jornada y dejas tu mesa limpia y recogida, cierras el trabajo en tu mente y descansas. “Tu mente, al ver la mesa vacía, siente que está todo bajo control, cerrado”, afirma la psicóloga. “Sería ideal poder hacerlo todos los días como ritual de desconexión y descanso, pero como mínimo es muy interesante hacerlo al final de la semana”, valora.
“Otro momento importantísimo es cuando te vas a preparar para una tarea compleja que tengas que pensar, que tengas que entender bien algo, que tengas que crear algo... que haya una mayor exigencia cognitiva”, subraya la experta, que también ve en esta situación el momento ideal para ordenar y que la mente perciba así control y pueda empezar a trabajar.
Al despejar tu espacio de trabajo, de alguna manera despejas tu mente, reduces el estrés y te permites ser más eficiente, en un acto de autocuidado.
