Hallazgo en Australia revela salamandras marinas gigantes que dominaron tras extinción masiva
Hace 250 millones de años, en plena Era Mesozoica, dos anfibios marinos gigantes nadaban en los océanos del planeta. Alcanzaban hasta dos metros de longitud. Pertenecían a los géneros Erythrobatrachus y Alpharemma.
Un nuevo estudio publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology aportó detalles clave sobre estos animales. La investigación la lideró Benjamin Kear, curador senior de paleobiología del Museo Sueco de Historia Natural. Participaron el Museo de Australia Occidental y universidades de Australia y Estados Unidos.
Los científicos determinaron que estos anfibios formaron parte de los primeros vertebrados marinos con extremidades. Se convirtieron en depredadores acuáticos dominantes tras la extinción masiva que marcó el paso del periodo Permiano al Triásico.
Fósiles olvidados durante décadas
Los restos se descubrieron en expediciones realizadas en las décadas de 1960 y 1970 en Kimberley, al noroeste de Australia. En 1972, un estudio identificó los fragmentos como una única especie llamada Erythrobatrachus noonkanbahensis.
El nombre surgió a partir de fragmentos de cráneo hallados en Noonkanbah, una hacienda ganadera de la región.
La especie era un pariente lejano de las salamandras y ranas actuales. Presentaba aspecto similar al de un cocodrilo. Podía alcanzar hasta dos metros de largo.
Los fósiles se enviaron a distintas colecciones en Australia y Estados Unidos. Años después se extraviaron. Esa situación limitó estudios más profundos hasta 2024, cuando investigadores localizaron nuevamente materiales en museos internacionales.
No era una sola especie
Nuevos análisis con imágenes de alta resolución revelaron que los fragmentos no correspondían a una sola especie. Los investigadores identificaron al menos dos especies distintas de trematosáuridos: Erythrobatrachus y Alpharemma.
El cráneo del Erythrobatrachus medía cerca de 40 cm. Era ancho y robusto. Los científicos lo catalogaron como un superdepredador, situado en la cima de la cadena alimentaria.
En cambio, Alpharemma tenía un cráneo de tamaño similar, pero con hocico largo y delgado. Esa estructura indicaba adaptación para capturar peces pequeños. Aunque compartían hábitat, cazaban presas diferentes.
Distribución global
El género Erythrobatrachus solo se identificó en Australia. En contraste, fósiles de Alpharemma aparecieron en Svalbard, en el océano Ártico, así como en Rusia, Pakistán y Madagascar.
El estudio reforzó la capacidad de adaptación de los trematosáuridos. En un contexto de cambios ambientales extremos, estos anfibios ocuparon diversas funciones ecológicas. También lograron amplia dispersión geográfica.
Los investigadores señalaron que estos animales representaron un caso destacado de éxito evolutivo tras una de las mayores crisis biológicas del planeta.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
