Eclipse lunar total de marzo: cuándo se podrá ver la luna de sangre que iluminará los cielos en varios continentes
El próximo 3 de marzo, un eclipse lunar total teñirá el satélite de un intenso tono rojizo. El evento astronómico, también conocido como “luna de sangre”, será visible en gran parte de América, Asia y Oceanía, donde se apreciará cómo la Tierra proyecta una sombra.
Según la NASA, cerca de 2.500 millones de personas se encuentran dentro de la franja de visibilidad. No será necesario ningún equipo especial para disfrutarlo: bastará con un cielo despejado y mirar hacia arriba en el momento adecuado.
¿Dónde se podrá ver la 'luna de sangre'?
El eclipse será visible desde el oeste de Norteamérica, el océano Pacífico y sus islas (Hawái, Guam, Fiji y la Polinesia Francesa), Asia oriental (China, Japón, Corea, Taiwán y Filipinas), así como Australia y Nueva Zelanda.
En Centroamérica y el este de Norteamérica también se podrá apreciar, aunque en algunos casos la Luna se ocultará poco después de finalizar el fenómeno. En gran parte de Sudamérica solo se apreciarán las fases parciales o penumbrales. Europa y África quedarán fuera de la zona de observación.
¿Cuánto durará el evento?
La fase más esperada comenzará a las 11:04 UTC y se extenderá hasta las 12:02 UTC, con una duración aproximada de 58 minutos. El punto máximo, cuando el satélite se ubique en la parte más profunda de la sombra terrestre, ocurrirá a las 11:33 UTC.
Sin embargo, el espectáculo completo se prolongará durante 5 horas y 39 minutos. En ciudades como Miami, la totalidad podrá verse entre las 6:04 a. m. y las 7:02 a. m., justo antes del amanecer.
Este eclipse llega apenas dos semanas después de uno de tipo solar anular, el llamado “anillo de fuego”, que fue visible en la Antártida, mostrando cómo estos eventos tienden a agruparse debido a la alineación orbital del Sol, la Tierra y la Luna.
¿Por qué se vuelve roja?
Un eclipse lunar ocurre cuando los tres cuerpos celestes se alinean de manera precisa y nuestro planeta proyecta una sombra. Durante la totalidad, la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre, donde se dispersan los tonos azules y solo los matices rojizos y anaranjados logran llegar hasta el satélite.
Ese filtrado atmosférico es el responsable del característico color cobrizo que da origen al término “luna de sangre”.
A diferencia de los solares, este fenómeno puede observarse sin protección ocular y a un ritmo más pausado. Para quienes no puedan verlo, plataformas como Observatorio Griffith y la propia NASA SVS ofrecerán transmisiones en vivo con animaciones y cobertura detallada.
