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Февраль
2026

Kleber Mendonça Filho, director de 'El agente secreto': «El cine representa la muerte de manera fácil y limpia; la realidad es más cruel»

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Abc.es 
Sobre la mesa, Kleber Mendonça Filho , director de ' El agente secreto ', ha posado dos cámaras antiguas de fotos –una del año 75 y otra del 77– que rodean al 'pressbook' original en japonés de 'Tiburón', el clásico de Spielberg. Está sentado para hablar con ABC de 'El agente secreto'. Cuando tiene lugar la conversación, en septiembre, en el marco del Festival de San Sebastián, el brasileño no tiene la convicción de que estará en los Oscar , aunque en el fondo, lo sabe . Y no lo disimula. En las últimas semanas, desde que lograra 4 nominaciones a los premios de Hollywood , sus opciones no dejan de crecer: ya hay quien dice que le quitará el Oscar internacional a 'Valor sentimental' y, quién sabe, quizá Wagner Moura logre el Oscar a mejor actor por un papel asombroso que, en España, se puede ver en cines desde el viernes pasado. -¿Qué encontró en este Agente secreto para dedicarle tantos años de su vida? -Al principio, cuando comencé a documentarme mirando muchos, muchos periódicos de la época, sentí que volvía a mi infancia. Porque el cine ha sido parte de mi vida desde el principio. Incluso a los cinco años, ya me interesaba la idea del cine. Leía periódicos por el cine, y como los abría, veía también las páginas de sucesos, donde vi por primera vez imágenes muy feas de violencia. Mi madre [la historiadora Joselice Jucá] no quería que leyera esa sección porque las fotografías eran muy directas por entonces. Creo que el trabajo hecho para 'Retratos Fantasmas' [su documental de 2023 sobre míticas salas de cine en Recife, su ciudad) me llevó naturalmente a 'El agente secreto' . -El año pasado 'Aún estoy aquí' triunfó en el mundo mirando el periodo de la dictadura de Brasil, y ahora usted con 'El agente secreto', viaja a la época. ¿Qué está pasando en su país? -Sí, hay gente que ha relacionando la película de Walter Salles y la mía. Ha habido una reacción a los últimos diez años en Brasil, pero no pensé mucho en esto. Es una reacción orgánica, creo. De hecho, cuando escribía esta película, siempre sentía que estaba haciendo una película histórica, que lo es. Pero encontré que la lógica era muy similar a lo contemporáneo, a lo que vivimos recientemente en Brasil. -Leía periódicos en su infancia y después, en su juventud, estudió periodismo, aunque en la película los periodistas no salen muy bien parados… ¿Está cabreado con la profesión? -No. Respeto mucho el periodismo porque trabajé en un periódico durante muchos años. Por eso me cabreó ver cuánto se equivocaron los que cubrieron esta época. Entendían mal las cosas o tal vez querían darles un giro diferente, una versión alterada. Nada de lo que ves en los periódicos en la película es realmente correcto o preciso. Cuando muere Bobby, el sicario, lo describen como un turista. El periódico lo usan los poderosos también como una forma de atacar a Armando. El periódico fue como un arma contra él, no solo Recife, sino en Río y São Paulo. Me gusta esta idea de que los periódicos se equivocan todo el tiempo en la película. Y el periódico también establece la muerte del personaje principal, Armando, de una manera que no es precisa, lo cual es muy cruel. -Hay una parte hermosa de la película, que es el brindis que hacen al final en el que sueña con un futuro mejor. ¿Cree que ese futuro mejor ha llegado a Brasil? ¿Hay al menos un futuro más brillante o menos violento de lo esperado? -Brasil se ha convertido en un país mucho mejor que en 1977. Pero si piensas en términos de indígenas, de la población negra, sigue siendo un país muy violento y muy difícil. Creo que el país ha evolucionado en muchos aspectos. Y luego, con el ascenso de la extrema derecha, retrocedió como 40 años, lo cual es realmente extraño. Cuando escribí esa escena, todavía estábamos en los años de Bolsonaro y sonaba casi irónica o sarcástica. Pero nunca fue mi intención sonar así. Viendo la escena ahora con Lula de vuelta, y sin ataques a los artistas y profesores, creo que es realmente hermoso pensar que sí, estamos mucho mejor ahora. -En su película, la muerte se aborda desde una manera natural, cotidiana, nada cinematográfica o 'hollywodiense'. Se ve en ese titular de «100 personas no regresarán del carnaval», que es en realidad que hubo 100 muertos... -Es cómo ocurría la muerte en esos tiempos, el valor de la vida humana era mínimo. Creo que esto sigue siendo muy real en todas partes. Desde Gaza hasta Ucrania, Brasil, Estados Unidos, por supuesto. Intento no ver todas las tragedias, toda la mierda del mundo. Hay gente que ve vídeos en la tele o en el móvil de tiroteos, de atropellos salvajes. Yo nunca miro. Pero a veces pasa. Nunca pensé en lo que acabas de decir sobre la vida y la muerte en la película; la violencia en la película tiene la lógica de la violencia real: sucede de repente. Y también el efecto de las armas en las personas. En el cine suele ser tan fácil y limpio. En la realidad, si la gente recibe un disparo digamos en la cara, no es limpio como dice el cine, es un desastre, es muy cruel. Y creo que la violencia en el cine nunca debería representarse como algo fácil o simple. -Se evidencia viendo 'El agente secreto' cómo las decisiones de ciertas personas anónimas, «normales», pueden contribuir a que perviva la dictadura o al mal en el mundo. ¿Tiene una visión positiva del mundo o pesimista? -Hay gente que solo para ganar dinero o tener poder es capaz de tomar decisiones que perjudiquen a millones de personas. Creo que ese es un tema muy fuerte y perturbador. Y puedes identificarlo en cada problema que está ocurriendo ahora en el mundo. Desde Gaza hasta Ucrania, Estados Unidos y Brasil. Y por supuesto, la forma en que veo el mundo es que deberíamos tomarlo con calma y mejorarlo con democracia. Pero muchas personas no están de acuerdo con eso. -En su película se ve el paso del tiempo también a través de esas estudiantes que investigan los sucesos de la dictadura con unas cintas de audio que reconstruyen, también para el espectador, el pasado… -Me fascina el efecto del tiempo. Porque el tiempo puede poner las cosas en perspectiva. Imagina un gran amor de tu vida al que durante un año le entregas todo, y de repente, y es increíble, se acaba. Y 25 años después, es solo un recuerdo. Y ves a la persona y dices, ¿cómo estás? Y es como, uf, casi morí por esa persona de amor y pasión y ahora ya es solo un recuerdo. El tiempo puede ser bastante cruel. -Habla de lo cruel que es la memoria y el tiempo. Es curioso cómo el personaje de Armando es casi más importante para las estudiantes que lo investigan que para su propio hijo… -Uff… [silencio] estoy recordando algo que me pasó hace muchos, muchos años, y esta es la primera vez que lo relaciono con esta película.. Hace muchos años, hablé con el hijo de un hombre que tenía un cine muy importante en su ciudad. Era un lugar histórico que estaba cerrado. Y yo todavía estaba en la universidad. Quería tener acceso a ese cine y hacer fotografías, y visitarlo por dentro. Para mí era un sitio fundamental. Y el hijo reaccionó de manera muy agresiva cuando se lo dije. Yo no entendía nada, pero luego supe que ese cine solo trajo desgracias económicas para su familia. Él no quería saber nada de ese cine ni que nadie se lo recordara. Creo que viene de ahí eso en esta película: Muchas veces, aquellos que son héroes para la sociedad o para un grupo son, no digo no héroes, pero problemáticos para sus familias, en este caso, para su hijo. Y creo que los brasileños, Brasil como sociedad, tiene mucha dificultad para hablar de temas difíciles, como la dictadura, por ejemplo. -¿Tiene planes para los Oscars? -No sé. Pero me gusta la película, estoy feliz con la película. No quiero pensar en lo que pasará, si gano algo, pero estoy listo para todo el proceso. Quiero ser parte de él.