ru24.pro
World News in Spanish
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23
24
25
26
27
28

Los Juegos del mariscal Klaebo y la desdichada Vonn

0
Abc.es 
Una emotiva ceremonia de clausura en el Verona Olympic Arena, anfiteatro romano erigido en el año 30 y tercero en tamaño de toda Italia, puso el punto final a los Juegos de Milán-Cortina, una cita que España conservará en la memoria como la más fructífera de su historia. Las tres medallas conquistadas por Oriol Cardona y Ana Alonso en el esquí de montaña -y, de manera singular, el oro del catalán en la prueba individual- elevaron el balance nacional a una dimensión inédita. Hubo que aguardar 54 años para que Paquito Fernández Ochoa encontrara heredero. Surgió en una disciplina que debutaba en unos Juegos de Invierno y que ha resultado una bendición frente a las dificultades de las modalidades tradicionales de hielo y nieve para abrirse camino en el panorama internacional. Más allá de los tres metales, España sumó un único diploma, también en esquí de montaña, gracias al quinto puesto del catalán Ot Ferrer. Queralt Castellet y Lucas Eguibar, dos de los miembros más veteranos de la delegación, sostuvieron el pabellón del snowboard con sendas novenas posiciones, mientras que la pareja de danza sobre hielo integrada por Olivia Smart y Tim Dieck también rozó los puestos de finalista. Poco más reseñable para un país al que le cuesta sobremanera consolidar una base sólida y cuyos deportistas, en su mayoría, se ven obligados a emigrar para entrenarse en condiciones óptimas. Los tres podios permitieron a España concluir en el puesto 18 del medallero, justo por delante de Brasil, primer país sudamericano en lograr una medalla olímpica invernal gracias al triunfo en el eslalon de Lucas Pinheiro Braathen. Muy lejos quedaron las 41 preseas obtenidas por Noruega, que condujeron al país nórdico a dominar la clasificación por tercera edición consecutiva, por delante de Estados Unidos, Países Bajos y la anfitriona Italia, firmante de su actuación conjunta más luminosa. Gran parte del mérito noruego recae en los seis oros de Johannes Hosflot Klaebo, figura indiscutible del esquí de fondo. No solo quebró el récord de victorias en una misma cita, que ostentaba desde Lake Placid 1980 el patinador de velocidad estadounidense Eric Heiden, sino que ascendió al segundo puesto entre los deportistas más laureados de la historia olímpica, ya sea en invierno o en verano, únicamente superado por la leyenda Michael Phelps, líder con la extraordinaria cifra de 23 oros. Klaebo se impuso en la velocidad individual, la velocidad por equipos, los 10 kilómetros, los 20 kilómetros, los 50 kilómetros y el relevo 4x7,5 kilómetros. Incontestable su actuación en la estación de Val di Fiemme, donde se hicieron virales sus ascensos a casi 20 kilómetros por hora. Pero los Juegos también alumbraron nuevos héroes. El primero, Franjo von Allmen , quien acaparó la gloria que parecía destinada a su compatriota Marco Odermatt en el esquí alpino. El suizo se colgó tres oros en las pruebas más veloces -descenso, supergigante y combinada por equipos-. Dos logró la italiana Federica Brignone (gigante y supergigante) para rubricar una de las grandes gestas del certamen: campeona por partida doble diez meses después de fracturarse la pierna y desgarrarse los ligamentos de la rodilla izquierda. Fue la gran triunfadora de la disciplina reina, que también celebró el retorno victorioso de Mikaela Shiffrin en el eslalon, doce años después de su éxito en Sochi. El esquí alpino ofreció asimismo el relato más sombrío: el desenlace dramático de la carrera de Lindsey Vonn tras su caída en los primeros compases del descenso femenino en Tofane. Con 41 años y después de un regreso triunfal a la Copa del Mundo tras seis años de retiro, la estadounidense se rompió los ligamentos de la rodilla izquierda -la única que conservaba indemne- a una semana de su debut olímpico. La lesión no frenó su determinación, pero la tozudez terminó por pasarle factura. Su imagen gimiendo de dolor sobre la nieve conmovió al mundo. Desde su primer traslado al hospital ha debido someterse a cinco intervenciones quirúrgicas para reconstruir la pierna. Aún le aguarda una larga travesía hacia la recuperación plena. Junto a la desdichada Vonn, Ilia Malinin encarna el otro gran ídolo caído. El patinador, de 21 años, se despide con un oro, obtenido en la competición por equipos, pero también con un fracaso rotundo en la prueba individual, la misma que había revolucionado en las dos últimas temporadas a fuerza de cuádruples y mortales prohibidos. Líder tras el programa corto, sucumbió a la presión del «escenario más grande del mundo» y cayó en dos ocasiones durante un programa libre impreciso, incluso torpe, que lo relegó a la octava posición final. Milán-Cortina baja el telón con éxito deportivo para Italia, 30 medallas y la actuación más luminosa de su historia, y escasa tensión geopolítica, más allá de la descalificación al piloto de skeleton ucraniano Vladyslav Heraskevych por portar un casco con la imagen de compatriotas muertos tras la invasión rusa. Se inicia ya la cuenta atrás hacia los Juegos de los Alpes Franceses 2030, una cita que bien pudo celebrarse en los Pirineos de no haber mediado las disputas políticas entre los gobiernos catalán y aragonés. España respira aliviada: el esquí de montaña continuará allí en el programa olímpico. Más opciones para nuevos éxitos. A partir de allí, su permanencia es aún una incógnita.