Aresbank asume el riesgo de pago para que el empresario duerma tranquilo
Fundado en 1975 como Banco Árabe-Español, Aresbank nació con una misión singular en el panorama financiero español: ser un puente económico y comercial entre España y los países de Oriente Medio y Norte de África (región MENA). Con sede en Madrid y capital libio, el banco ha desempeñado durante cinco décadas un papel clave en el impulso de las relaciones euromediterráneas desde una posición única de especialización y confianza. Tras más de 30 años de experiencia en banca, Javier Sierra aterrizó en Aresbank hace tres, iniciando una nueva etapa en la entidad, fundamentada en una fórmula clara: «More, Better, Different, Less» («Más de lo que funciona, mejor lo que sabemos hacer, diferente donde fallamos y menos de lo que no aporta»).
Así, su llegada a la entidad supuso un choque de mundos positivo, ya que aunó la integración de la rigurosidad anglosajona que se aplica a la banca europea con la cercanía mediterránea, en un modelo fundamentado en la confianza y las relaciones personales. Desde entonces, el banco no ha vivido una revolución, sino una evolución calculada, que se refleja en sus resultados financieros, así como en un ambicioso plan estratégico, que le está llevando a operar activamente en Argelia e Irak, junto con otros países como Turquía, Egipto, Jordania y Túnez. «Hemos mantenido el negocio clave con Libia–país de nuestro accionista–, pero, en lugar de abrir líneas de negocio radicalmente distintas, nuestra prioridad ha sido llevar lo que mejor sabemos hacer, es decir, el comercio exterior, a más países», manifiesta Sierra.
El banco ha pasado de esta manera de unos beneficios de entre 5 y 10 millones a los 13,5 del año pasado (cifra que esperan mejorar sustancialmente cuando den a conocer sus resultados del ejercicio 2025 el próximo mes de marzo). No obstante, coloca el listón bastante más alto, ya que tiene la ambición de alcanzar pronto los 20 millones. Todo ello mejorando radicalmente la eficiencia. De hecho, el ratio de coste sobre ingresos ha bajado del 63% a un entorno del 40%. Asimismo, cuenta con un ratio de solvencia cercano al 40%, uno de los más altos del sistema financiero español.
La verdadera fuerza de Aresbank reside en su red. «Pertenecemos a un grupo con 43 bancos en 23 países», recuerda Sierra. Esta presencia local en el mundo árabe y Turquía es lo que les permite ser el compañero de viaje ideal para las empresas españolas. «El empresario español tiene en estos mercados una afinidad cultural que no tiene, por ejemplo, un noruego», señala. Aresbank actúa como el lubricante de estas relaciones. «Si hay un problema, es más fácil que lo desatasque una entidad que tiene el banco local en ese país y acceso directo a las autoridades». Además, Aresbank ofrece una garantía vital: el riesgo de pago, independientemente de las complejidades del país. El banco asume la responsabilidad de cobrar en el destino, permitiendo que el exportador español reciba su dinero con total seguridad. «Asumimos el riesgo de pago para que el empresario español duerma tranquilo», añade.
Sierra expone las oportunidades que estos países ofrecen para los empresarios españoles. En este sentido, destaca Irak. «Es el cuarto productor de petróleo del mundo, tiene dinero y necesita reconstruirlo todo: infraestructuras, servicios, ingeniería... áreas donde los españoles somos líderes. Irak es ahora como la España que entraba en la democracia: un gigante con todo por construir».
También subraya la recuperación del mercado de Argelia tras la normalización de las relaciones diplomáticas, y el peso de Turquía, cuyo PIB trimestral iguala al anual de otros vecinos. Para el director general de Aresbank, la proximidad geográfica y la complementariedad económica hacen que el Norte de África sea un mercado natural e imbatible en competitividad para España.
Finanzas islámicas
Javier Sierra explica que la ampliación de actividades de Aresbank no se fundamenta en hacer de todo, sino en una estrategia de especialización y crecimiento muy definido. En este sentido, una de las apuestas más innovadoras bajo su dirección ha sido el impulso de las finanzas islámicas. «Es un esquema donde el dinero no genera dinero por sí mismo, sino riqueza real», explica. Al cumplir con la Sharia, Aresbank accede a bolsas de liquidez que solo pueden invertirse en activos productivos y reales, evitando la especulación. «Es un concepto muy similar a la inversión ESG o sostenible», matiza Sierra.
Asimismo, el banco acaba de finalizar la migración de sistemas que le permitirá, en el futuro, ofrecer banca online. Para Sierra, la digitalización es la clave de la escalabilidad: permite que una plantilla que solo ha crecido un 10% sea capaz de gestionar casi el doble de ingresos, reduciendo errores manuales y liberando tiempo para que los empleados puedan centrarse en atender personalmente al cliente.
A pesar de este crecimiento, Sierra no tiene prisa por abrir sucursales físicas masivas. «Somos un banco de nicho. Preferimos hacer muy bien lo que hacemos que intentar ser los más grandes. No competimos por tamaño, sino por ser un banco con una calidad de servicio imbatible», concluye el director general de la entidad.
Aresbank encara así los próximos tres años con un plan estratégico definido para seguir siendo el puente entre las dos orillas del Mediterráneo.
