ru24.pro
World News in Spanish
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22
23
24
25
26
27
28

La democracia ante el espejismo de las encuestas

0

Las elecciones subnacionales del 22 de marzo de 2026 en Bolivia no representan únicamente una contienda administrativa por 340 alcaldías y nueve gobernaciones; constituyen un examen crítico para la madurez democrática del país. Este proceso se desarrolla bajo la sombra del resurgimiento de encuestas manipuladas que pretenden dictar el rumbo electoral en lugar de reflejarlo. Tras el colapso predictivo de 2025, donde los sondeos proyectaron victorias que las urnas desmintieron, es imperativo cuestionar su validez científica. Ricardo Paz Ballivián (2026) advierte que estos instrumentos se han transformado en mecanismos de prestidigitación política que erosionan la confianza ciudadana y promueven el mito del «ganador inevitable».

El colapso predictivo en 2025: debilidades estructurales

El fracaso de las encuestas en las generales de 2025 no fue un error estadístico marginal; fue un síntoma de debilidades éticas y metodológicas. Durante meses, grandes cadenas televisivas saturaron el espacio público con gráficas que daban por sentada una victoria en primera vuelta, subestimando en más del 20 % el voto indeciso, nulo y blanco. Los resultados oficiales revelaron una fragmentación extrema que forzó un balotaje no anticipado por el «establishment» de las encuestadoras.

Paz Ballivián (2026) describe este episodio como un «papelón histórico». La desconexión entre los sondeos centralistas y las realidades periféricas fue total. El Celag (2020) ha documentado cómo las encuestas en la región fallan por sesgos muestrales: la subrepresentación sistemática de votantes rurales y populares, quienes en Bolivia constituyen un bloque clave con lógicas políticas distintas a las urbanas. En 2025, informes de Ipsos y Captura Consulting mostraron brechas de hasta 15 puntos respecto a los datos oficiales, producto de un «voto silencioso» de protesta que los modelos rígidos no pudieron procesar.

La erosión de la confianza fue estrepitosa: solo el 35 % de los bolivianos confía hoy en los sondeos. Técnicamente, Groves et al. (2009) explican que en contextos de alta polarización, los márgenes de error superan el 5 % estándar si el diseño muestral ignora la heterogeneidad territorial.

El Bandwagon Effect: psicología de la manipulación

Un pilar de esta falacia es el efecto bandwagon o de arrastre. Esta tendencia describe cómo los votantes tienden a alinearse con el supuesto líder para evitar el aislamiento social. Paul et al. (2024) señalan que la percepción de un «voto popular» mayoritario induce cambios en los indecisos, especialmente en climas de incertidumbre (Decision Lab, 2021).

En Bolivia, la cobertura se ha reducido al horse-race coverage (cobertura de carrera de caballos), priorizando quién va primero sobre el debate programático. La repetición de ventajas proyectadas altera la viabilidad de los candidatos y condiciona el apoyo logístico (Mutz, 1995). En 2026, encuestas difundidas por medios masivos proyectan líderes con el 45 % de apoyo, pero omiten ponderar barrios periféricos. Paz Ballivián (2026) califica esto como proselitismo encubierto: los medios fabrican consensos mediante el priming, instalando en el imaginario quiénes son «viables», invalidando opciones con menos presupuesto publicitario.

Dinámicas subnacionales: el abismo entre el número y el territorio

Las elecciones subnacionales involucran realidades micro que la logística nacional rara vez captura. En La Paz, el voto está mediado por dirigentes vecinales y redes de barrio; en Santa Cruz, por la gestión de servicios e infraestructura. Paz Ballivián (2026) enfatiza que la política local se rige por la proximidad. Los modelos matemáticos centralistas, dependientes de bases telefónicas, sufren un sesgo de selección insalvable. Groves et al. (2009) advierten que basar encuestas en redes sociales en un país con acceso desigual a Internet vicia los resultados inherentemente.

Por ejemplo, sondeos recientes en La Paz reportan apenas un 5,6 % de indecisos, ignorando el 30 % de «voto de rechazo» visto en 2025. Asimismo, la Coordinadora de la Mujer (2026) destaca que las encuestas invisibilizan liderazgos femeninos e indígenas, concentrándose en figuras masculinas tradicionales. Esta exclusión es una forma de violencia política mediática que la estadística convencional perpetúa al no desagregar datos territorialmente.

IA y desinformación

La desinformación electoral ha alcanzado en 2026 una sofisticación alarmante. Bolivia Verifica ha detectado imágenes que clonan la identidad de medios prestigiosos para difundir encuestas totalmente sintéticas creadas por algoritmos. Estas se viralizan para inflar artificialmente candidaturas en TikTok y WhatsApp.

La literatura sugiere que las encuestas falsas son efectivas porque el ciudadano otorga «objetividad científica» a cualquier gráfico con barras (EFE Verifica, 2025). Ante el vacío regulatorio del TSE, que no exige un registro riguroso de metodologías, el espacio digital se ha vuelto un laboratorio de manipulación (Morales, 2025). El ruido informativo impide distinguir entre una proyección legítima y propaganda diseñada para generar euforia injustificada.

Conclusión: hacia una ciudadanía soberana

El votante boliviano demostró en 2025 una capacidad rotunda de desobedecer las predicciones de pantalla. La soberanía de quien sufraga no se construye en laboratorios de marketing. La política local introduce resistencia frente a la homogeneización televisiva: el contacto con el dirigente y la memoria de la gestión municipal tienen un peso que un gráfico de ocho segundos no puede anular.

Paz Ballivián (2026) es concluyente: el 22 de marzo no debe ser una jornada de «voto al ganador», sino una elección de afinidad y juicio propio. La madurez democrática se mide por la capacidad ciudadana de tratar la encuesta como un dato más, sujeto a escrutinio. Se recomienda al elector:

  • Desconfiar de sondeos sin ficha técnica detallada (muestra, margen de error y financiamiento).
  • Exigir transparencia sobre la cobertura rural y periférica.
  • Priorizar el análisis de propuestas sobre la tiranía de los porcentajes.

Solo con este escepticismo saludable, el voto boliviano recuperará su estatus de decisión libre, protegiendo la democracia de quienes intentan ganarla en los laboratorios antes que en las urnas.

Referencias bibliográficas:

  • Bolivia Verifica (2026). Informes sobre contenido sintético en procesos electorales.
  • Coordinadora de la Mujer (2026). Paridad y participación política en las subnacionales.
  • Decision Lab (2021). The Bandwagon Effect: Why we follow the crowd.
  • Groves, R., et al. (2009). Survey Methodology. Wiley Series.
  • Mutz, D. (1995). Effects of Horse-Race Coverage on Voter Behavior.
  • Paz Ballivián, R. (2026). La prestidigitación política: Crítica a los sondeos en Bolivia.
  • Paul, et al. (2024). Social Psychology of the Bandwagon Effect.

The post La democracia ante el espejismo de las encuestas appeared first on La Razón.