La española que ha descubierto por qué en lo alto de las montañas hay menos diabéticos
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Es un fenómeno que ha intrigado a los científicos durante décadas: las poblaciones que viven a gran altitud, como en los Andes o el Himalaya, presentan niveles de glucosa en sangre mucho más bajos y un riesgo de diabetes significativamente menor que quienes viven al nivel del mar. Hasta ahora, el mecanismo detrás de este «escudo» natural era un enigma. Sin embargo, una investigación liderada por la española Yolanda Martí Mateos , bióloga molecular en el Gladstone Institutes (San Francisco, EE. UU.) acaba de dar con la respuesta en un lugar tan cercano como inesperado: nuestra propia sangre. El estudio, que publica esta semana la revista ' Cell Metabolism ', demuestra que los glóbulos rojos —tradicionalmente vistos como simples métodos de transporte de oxígeno — son también unos reguladores metabólicos clave. Ante la hipoxia (la falta de oxígeno propia de las alturas), estas células se reprograman para actuar como auténticas «esponjas» de glucosa , absorbiendo el azúcar del torrente sanguíneo a una escala masiva que beneficia a todo el organismo. «Cuando dábamos azúcar a ratones en condiciones de hipoxia, desaparecía de su torrente sanguíneo casi instantáneamente», explica Martí Mateos, primera autora del estudio. «Buscamos en el músculo, el cerebro o el hígado, pero nada en esos órganos explicaba a dónde iba el 70% de esa glucosa». La clave estaba en los eritrocitos, más conocidos como glóbulos rojos. Al ser las células más abundantes del cuerpo y estar en movimiento constante, habían permanecido «invisibles» para las técnicas de imagen tradicionales . El equipo de la bióloga española descubrió que, bajo la presión de la altitud, la médula ósea produce una nueva generación de glóbulos rojos «hambrientos», equipados con más transportadores de glucosa (GLUT1). Una vez en circulación, estas células devoran el azúcar para ayudar a liberar mejor el poco oxígeno disponible en los tejidos. Lo más relevante para el futuro de los tratamientos es que este proceso se puede replicar sin necesidad de subir a una montaña . El equipo, en el que también destaca la investigadora Isha Jain, del Arc Institute y la Universidad de California en San Francisco, ha probado con éxito un fármaco experimental llamado HypoxyStat . Esta píldora logra «engañar» a los glóbulos rojos para que crean que están en condiciones de baja presión de oxígeno. En modelos animales con diabetes , el tratamiento logró revertir por completo la hiperglucemia, mostrando una eficacia superior a la de algunos fármacos actuales. «Esto abre la puerta a tratar la diabetes de una forma radicalmente distinta : reclutando a nuestros propios glóbulos rojos como esponjas de azúcar», señala la investigadora española. El hallazgo de Martí Mateos no solo resuelve un misterio de la fisiología humana, sino que abre un nuevo frente para combatir una de las grandes epidemias del siglo XXI. Como concluye el estudio, la solución al enigma «estaba escondida a simple vista», circulando por nuestras venas.
