Las claves de la “montaña rusa” del Atlético: la defensa en el punto de mira
La aventura rojiblanca en Bélgica empezó de la mejor manera posible con un penalti tempranero para frenar el arreón inicial y marcar el paso de la eliminatoria que se fue al descanso prácticamente encarrilada tras el toque con la rodilla de Lookman. Sin embargo, como dijo Koke, su capitán, este Atlético de Madrid es una montaña rusa y en la segunda parte todo se enloqueció y únicamente pudo sacar un empate y la eliminatoria llega empatada al Metropolitano.
"Nos pusimos 0-2 y no hemos sabido mantener el resultado. Una montaña rusa, como todo el año. Debemos de estar más concentrados. Tenemos que saber cuidar bien el resultado", apuntaba el capitán sobre las posibles causas de que lo que parecía una noche plácida acabar sumida en la locura de nuevo. Simeone apuntó a la intensidad del Brujas, pero la realidad es que la clave está en su lado ya que hay dos versiones completamente opuestas.
Un Atleti que se deja caer
Del cielo al infierno. Es la mejor forma de definir a este equipo capaz de lo mejor y de lo peor. Se vio contra el Betis, pasando de la goleada a la derrota en casa, y también de forma más llamativa ante el Barcelona y el Rayo Vallecano. Del 4-0 a favor al 3-0 en contra dejando una imagen que parece complicado entender que fuera el mismo equipo. En Champions League el asunto fue a más y el cambio de cara se dio dentro del mismo partido.
Un dato refleja que el Atlético se ha olvidado de ser regular y la fiabilidad ya no es un sello de identidad. El partido ante el Brujas fue la primera vez que el equipo rojiblanco desperdicia una ventaja de dos o más goles en toda la historia de la competición. La fortaleza para aguantar los resultados favorables mediante una gran resistencia era algo marcado en los de Simeone, pero en Brujas se esfumó de un plumazo y fue la evidencia de un problema que se viene alargando toda esta edición de la Champions League.
Una defensa en horas bajas
El ataque funciona y más tras el gran impacto de Lookman, el primer jugador en marcar en su estreno en Champions desde 2019 y el primero en hacerlo como titular desde 2015. Su llegada y el gran momento de Griezmann ha mejorado un ataque en el que Julián Alvarez vuelve a empezar a crecer. Sin embargo, el gran problema está atrás, parcela en la que el Atlético tiene unos números difíciles de entender.
El equipo de Simeone suma 18 goles encajados en nueve partidos disputados. Dos goles de media por partido, una cifra prácticamente inasumible para cualquier equipo, pero más para uno que siempre ha hecho de la fortaleza defensiva un sello de identidad para competir a nivel europeo. El dato se agrava al ni siquiera haber conseguido una portería a cero, lo que recude drásticamente las opciones de victoria. Ni la irrupción estelar de Pubill ha sido suficiente para frenar el caos defensivo.
Este problema defensivo puede venir de la intensidad que mencionaba Simeone tras el partido ya que los dos primeros goles llegaron con toques de los atacantes belgas en el propio área pequeña. Una zona que debería estar blindada, pero en esta ocasión se permitieron sendos remates ante una preocupante pasividad. Más de conceptos fue el último gol, con Tzolis colándose entre Giuliano y Molina, que no llegaron a cerrar. La clasificación está en la mano del Atlético con la vuelta ante su público, pero tiene que evitar los despistes repetidos en Butarque y en el Jan Breydel si quiere aspirar a hacer algo grande.
