El burka y la izquierda
La prohibición del uso del burka y el niqab en espacios públicos es un asunto complejo jurídicamente, pero no éticamente. De hecho, la medida que tomó en su momento Francia prohibiendo su uso, tuvo una sentencia favorable por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), pero otra desfavorable a cargo del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ).
En España, el debate ha saltado a la palestra a partir de la iniciativa parlamentaria de Vox que lo hace, evidentemente, motivado por el oportunismo político, intentando generar, al mismo tiempo, más crispación con el asunto de la inmigración, dar un mordisco electoral al PP y generar una brecha en la izquierda.
Feijóo ha preferido no distanciarse de Abascal en este tema porque sus electores son sensibles. Lo malo para el PP es que practicar seguidismo de Vox no le va a ayudar a que dejen de crecer, sino que los hace más fuertes.
La propuesta era envenenada porque contiene ingredientes con un tufo más de rechazo a los extranjeros que a la defensa de los derechos de las mujeres. Sin embargo, lo que sí ha conseguido evidenciar es la posición deslavazada y dividida de la izquierda política.
Sumar y Podemos ha alzado la bandera de la libertad religiosa y cultural para oponerse a la propuesta, mostrando su apoyo al uso del burka. ERC ha articulado un discurso confuso, mostrando su rechazo al uso del burka, pero sin aclarar si es favorable a prohibirlo en otras condiciones a las propuestas por Vox.
También ha pillado con el pie cambiado al PNV y el PSOE ha vuelto a romper con el principio de coherencia porque, hasta hace bien poco, señalaba el uso del burka como denigrante para la mujer por menoscabar la dignidad humana y ser una muestra de desprecio y cosificación de la mujer.
Permitir el uso de burka y niqab nada tiene que ver con la libertad religiosa de la mujer. No hay más que observar lo que ocurrió en Afganistan después de que los talibanes se hicieran con el poder.
Se negó a las mujeres el acceso a la universidad, al mercado laboral y se las obligó a vestir con velo integral. Antes de los talibanes, iban a la universidad y vestían con minifalda, es sencillo verlo en fotografías de la época. Eso tiene poco de tradición cultural o religiosa y mucho de transgresión de los Derechos Humanos de las mujeres.
Lo que es vergonzoso para el PSOE no es solo romper con los principios y valores, sino que volvería a cambiar de opinión otra vez si Puigdemont se lo manda.
