Eduardo Sánchez Junco, el guardián de los secretos
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Caminaba despacio, moviendo la cadera con un paso crónico, como de 'crooner' de la bondad. Tenía genio. No se puede dirigir el mayor negocio editorial de nuestro país sin tenerlo. Pero sus espaldas eran tan anchas que se echaba a cuestas los errores y tropiezos de cientos de personas, como el pilar de una casa vieja en la que cada vez entraba más gente. Heredó un diario de amenidades que convirtió en lectura obligada. Bajo su dirección, la revista 'Hola' pasó de ser un entretenimiento a un derecho, de un pasatiempo al paisaje de un país que sucedía en sus páginas. Sabía tanto que no dejaba de callar, y eso le regaló confidencias y susurros que siempre mantuvo bajo la... Ver Más
