ru24.pro
World News in Spanish
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

«Therian», los adolescentes-perro que inundan las redes

0

En tiempos recientes ha estado muy presente la discusión sobre la identificación de género o de identidad. Nos guste más o menos el tema, o apoyemos en menor o mayor medida estas ideas, se han mantenido dentro de lo razonable. No obstante, el fenómeno «therian» parece dar una vuelta de tuerca a todo lo que pensábamos, ya que esta identificación no es con otro género o identidad sexual, sino con otra especie.

Resumiendo de forma sencilla, los «therian», una amalgama de los términos griegos «therion» –bestia– y «anthropos» –humano–, son personas, normalmente jóvenes, que se identifican a un nivel interno con animales y se visten como tal. Habitualmente suelen considerarse parte de la familia de los cánidos, como podrían ser perros o lobos, o felinos, tales como gatos, leones o guepardos. De esta manera, dichas personas, a veces de forma constante y otras solamente en momentos concretos, se comportan e imitan las actitudes de los animales con los que se sienten supuestamente identificados.

Este movimiento tiene su origen en los llamados «otherkin»–traducido literalmente como «otro origen»–, una serie de grupos de internet de principios y mediados de los años noventa en los que ciertas personas difundían ideas alrededor de formar parte de otras especies a un nivel casi metafísico. El caso más relevante de ese momento se produjo alrededor de un blog de rol llamado «Alt.horror.werewolves», cuyo objetivo inicial era compartir relatos de horror licántropo para poco a poco transformarse en un bastión de esta particular y cuando menos llamativa expresión cultural.

En este sentido, es habitual tanto en esos grupos pasados como en la actualidad ideas como las de poseer un alma animal o ser reencarnaciones o expresiones de ciertos espíritus de la naturaleza. Como decimos, el origen se produce en los años noventa del siglo pasado, y con el surgir de las redes sociales cada vez más personas han ido sumándose a este tipo de comportamiento. Famoso es el caso de Toko San, un hombre japonés que se hizo viral en 2025 por vestirse y comportarse a todos los efectos como un perro, interactuando con sus amigos y familia tal y como lo haría un animal de compañía. No obstante, es más habitual que estas personas se comporten de forma normal la mayoría del tiempo, actuando como animales únicamente cuando se reúnen, según sus propios términos, en «manadas».

Animales espirituales

Más allá de lo llamativo, que no es poco, lo cierto es que este extraño y casi new age movimiento ha tenido una difusión verdaderamente destacada, sobre todo desde la aparición de las redes y entre el público adolescente. Si bien en Estados Unidos y Japón ya era algo extrañamente familiar, en España hemos comenzado a verlo de manera bastante reciente. Y es que durante los últimos meses se han organizado reuniones o, encuentros en manada, en varias capitales de provincia de nuestro país, sobre todo en Madrid, Barcelona y Valencia, donde se han dado cita cientos de «therians» para comportarse como sus animales espirituales. El suceso que es ya de por sí llamativo, conlleva una serie de preguntas bastante llamativas. Por un lado, estos comportamientos nos indican, de acuerdo con académicos como Helen Clegg, Roz Collings y Elizabeth C Roxburgh en su artículo «Therianthropy: Wellbeing, schizotypy and autism in individuals who self-identify as non-human», que la juventud de muchos lugares se encuentra en un momento de completa disolución de su identidad. Un momento histórico en que estas personas, habitualmente con ciertos trastornos psicológicos o estrés social, se ven calmados por este tipo de actitudes y actividades en comunidad hasta el punto de mejorar sintomatologías clínicas como el autismo al sentirse, en cierta manera, dentro de una comunidad que los acepta.

Lo mismo se remarca en el estudio «Speaking of Elves, Dragons, and Werewolves: Narrative Hermeneutics and Other-than-Human Identities», en el cual se expande esta idea al afirmar que buena parte de estas ideas no responden necesariamente a una patología psicológica per se, sino a un intento de los jóvenes que las mantienen de crear sus propias narrativas, es decir, de separarse de forma voluntaria de la sociedad. Una forma, llamativa, desde luego, de formar comunidades en las que se sienten más cómodos, aceptados o normalizados que en el conjunto de la sociedad ordinaria, por llamarla de alguna manera. En definitiva, que esta identidad «therian», sumada al hecho de que los estudios demuestran normalmente una capacidad completa para comportarse como un ser humano cuando lo desean, despatologiza este hecho y lo vuelve una elección cultural peligrosa.

Al final, lo que concluyen todos los estudios sobre el suceso es que en realidad no se trata de una horda de personas enfermas que se creen animales, sino de un conjunto de jóvenes desarraigados que encuentran paz y comunidad frente a una sociedad que no da esos pilares de certezas y unión, como podía hacer antes la religión o la familia. Pese a lo curioso del suceso, pues es inevitable sorprendernos al ver semejante espectáculo, da un espacio a reflexionar sobre cómo es posible que ciertas personas se sientan más unidas comportándose como animales y yendo en manada que en el entorno normal y manifestándose como lo que son, humanos. ¿Qué sociedad estamos creando?