Al presunto agresor de Vinicius le partieron la cara y le amenazaron de muerte en Argentina
Gianluca Prestianni (20 años) huyó de su país, Argentina, en busca de tranquilidad, y este martes se colocó en el ojo de un huracán provocado por él mismo cuando decidió taparse la boca con su camiseta para insultar gravemente a Vinicius durante el partido de ida de la fase eliminatoria de la Champions que disputó su equipo, el Benfica , contra el Real Madrid. El brasileño y sus compañeros del Real Madrid aseguran que le llamó «mono», Prestianni niega cualquier injuria racista y Tchouaméni , centrocampista blanco, manifestó que el argentino les había asegurado que lo que le había dicho a Vinicius es «maricón». A la espera de que se resuelva la investigación abierta al respecto por la UEFA, la única evidencia es que a Gianluca se le acabó la paz que vino buscando a Europa hace dos años, cuando tomo la decisión urgente e inapelable de abandonar el Vélez Sarsfield , el club argentino de su alma. Prestianni, apodado 'La pulga' —como Messi, su ídolo— por su baja estatura (1,66 metros) comenzó a jugar al fútbol a los 3 años en el Juventud Unida, modesto equipo de Ciudadela, ciudad de la provincia de Buenos Aires en la que nació. Tras pasar por el Club Social y Deportivo Villa Real, recaló en las cantera del Vélez Sarsfield, donde se formó. Fue subiendo peldaños y en 2022 se convirtió en el futbolista más joven en debutar en Primera División con el club del barrio bonaerense de Liniers. Tenía 16 años recién cumplidos, y comenzaron a llegarle los cantos de sirena procedentes de la otra orilla del Atlántico. Estaban atentos a su evolución los grandes clubes de Europa y la Federación italiana, para la que no pasó desapercibido su apellido, de innegable origen transalpino. Y eso que el pibe ya había sido internacional argentino sub-17 y sub-20. Sin descuidar los estudios —«es mi último año de secundaria, preguntaron en el club quién lo quería terminar de manera online y se lo dije a mi mamá, que se puso muy contenta»—, el habilidoso extremo completó su proceso de aprendizaje futbolístico recibiendo de buen grado los consejos de los compañeros más experimentados del plantel velezano. Por ejemplo, los del uruguayo Godín , exdefensa del Atlético con el que compartía asiento en el autobús del equipo. Todo iba viento en popa hasta que a mediados de 2023 se torció la marcha deportiva del equipo. Y tras una derrota ante el Huracán, Gianluca vivió un lamentable episodio de violencia relatado en primer persona en el canal de televisión 'ESPN': «Pasó lo que ya todos saben. Llegamos a la Villa Olímpica para buscar los autos e irnos a nuestras casas. Salimos por la calle Mansilla, estaba todo oscuro, nos cruzaron los autos los de la barra (ultras) y nos golpearon. Eran cinco o seis autos seguramente. Últimamente se veían mucho por el predio (lugar de entrenamiento). No nos gustó nada eso», comenzó a relatar. «Yo estaba solo en el auto. Salí y en un momento habían frenado a uno o dos autos, era un calle muy oscura. Frené antes y dije: 'No sé qué hacer'. Pensé que estaban robando. Pero las personas tenían puestos los camperones (abrigos plumas) azules del club y me di cuenta de que eran los de la barra. Quise dar marcha atrás, pero tenía miedo de que nos alcanzaran. Cuando bajé la ventanilla nos empezaron a decir cosas y ahí fue cuando me golpearon», añadió. Y a continuación desveló su deseo de abandonar el club: «Tenía ofertas antes para irme, pero me quedé por respeto a Vélez. Ni a mí, ni a mi familia nos gustó que me hayan pegado. Le pegaron al auto y a mí dos veces en la cara y me agarraron de la campera (camiseta). Es una decisión difícil, tengo que hablar con mi familia porque ellos son hinchas de Vélez. No sabes qué hacer, lo tengo que ver muy bien». «Estamos disfrutando mucho del club y queríamos quedarnos, pero lo que pasó fue terrible. Vélez es un club hermoso que nos brindó todo en las áreas y lo que pasó no nos gusta. Tuve demasiado miedo y mis compañeros no querían volver a sus casas por si los seguían. A uno le dijeron: 'Bájate del auto o te pego dos tiros en las piernas'», concluyó Gianluca. La gota que colmó el vaso, y certificó su decisión de fichar por el Benfica, fue lo que vino después de la citada entrevista televisiva. Las amenazas de muerte. «Dejen de inventar cosas que nunca pasaron, y entiendan que mi familia y yo estamos amenazados de muerte, pónganse en nuestro lugar. Y dejen el fútbol de lado, la familia es lo primero», pidió en su cuenta oficial de la red social X (antes Twitter). Seis meses más tarde, Prestianni hizo las maletas y fue presentado en Portugal como nuevo fichaje del Benfica. En su nueva casa le costó arrancar, pero esta temporada ha explotado y el pasado 14 de noviembre escribió otra página inolvidable en su carrera deportiva: vistió por vez primera la camiseta de la Argentina tricampeona del mundo. La alegría ha durado solo un trimestre. Se desvaneció este martes por la noche emborronada por el inadmisible episodio de agresión verbal contra Vinicius que protagonizó Gianluca en el estadio Da Luz de Lisboa.
