Inteligencia sin vivencia
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Cuando Gregorio Samsa despierta convertido en alimaña en La metamorfosis, el lector experimenta algo más que la descripción de un insecto: experimenta angustia. Esa distancia entre describir y sentir es el eje del debate contemporáneo sobre la inteligencia artificial y el empleo. El lenguaje con el que representamos el mundo –y nuestras emociones– es una tecnología cognitiva desarrollada durante milenios para ordenar la realidad, transmitir conocimiento y coordinar acciones. Gracias a ese sistema estructurado de signos hemos construido instituciones, ciencia, derecho y cultura. La IA ha aprendido a operar en ese terreno con una potencia combinatoria extraordinaria . Habla y escribe porque combina los patrones que ha identificado en nuestros textos, imágenes y conversaciones. En términos económicos, esto tiene consecuencias... Ver Más
