La Generación Z conquista Benidorm con la merecida victoria de Tony Grox & LUCYCALYS
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La recuperada Sirenita de Oro ha sido reconquistada. Tony Grox & LUCYCALYS ganan esta quinta edición del Benidorm Fest. Una muy merecida victoria. Pero no todo queda ahí, también se llevan el trofeo de Univisón por el que viajarán a Miami para grabar un sencillo y comenzar una gira por América. Aunque a veces la vida se plantea curiosa cuando Spotify patrocina un premio para grabar en Estocolmo a una artista, en este caso la ganadora ha sido ASHA , cuando son una de las multinacionales que peor trata a los novatos y que peores condiciones de remuneración les ofrece. La actuación de los ganadores era una de las mejores propuestas de la noche y del festival. Tony Grox & LUCYCALYS destacan por sus capacidad de conectar con múltiples generaciones, pero sin perder sus raíces y sus gustos. Los andaluces han traído un tecnopop que arrasa por la nostalgia y el interés que genera en los más jóvenes, pinchando en directo y un estribillo excesivamente fácil de aprender. La combinación perfecta. Aunque España ha hablado, y Melody les ha entregado esa Sirenita de Oro, la noche ha dejado muchas cosas para comentar. Y es que, el Benidorm Fest se habrá quitado a Eurovisión como objetivo final, pero el festival europeo no ha salido del certamen español. Los 12 participantes que han llegado a la final han conseguido construir propuestas musicales muy redondas, pero entre que solo puede haber seis personas sobre el escenario y que todo se centra en juegos de cámaras, la sensación eurovisiva sigue presente. La experiencia de verlo por televisión es mil veces mejor que en directo, cuando actuaciones como la de ASHA no se ve en absoluto desde grada ni pista. Su aniñada voz y un repetitivo estribillo han cautivado a los espectadores, pero no demasiado –aunque por lo visto los 'profesionales' tienen otras ideas–, y han compensado el videoclip en el que se ha convertido su 'Turista'. Los juegos de luces, ese blanco y negro, pasan una mala jugada al directo de dos actuaciones: Rosalinda Galán y The Quinquis. La primera, se presentaba como una de las favoritas, ha conseguido montar una pedazo de puesta en escena que solo se luce gracias a las ondas televisivas, pero que compensa con una voz arrolladora entre la copla y la modernez –aunque el verdadero momento arrollador ha sido ver los 52 puntos del jurado, con abucheos incluidos–. Los segundos, unos verdaderos barriobajeros de los que reivindican sus hogares y que sobre una moto voladora compensan ese momento flamenco que sobre el escenario pierde un poco la gracia. Pero para compensar, hay unos cuantos derroches de voz, de mujeronas y de bailongos que equilibran la balanza esta noche. El derroche de Julia Media y María León, dos damas sin un vagabundo que las hunda; el vozarrón de Mikel Herzog Jr, que se emocionaba tras poner sus… talentos sobre el escenario; y un Dani J que ponía a todo el Palau d'Esports l'Illa de Benidorm a bailar bachata. Aunque no ha sido el único que ha conseguido mover hasta a los más torpes. Kenneth se ha ganado a pulso, con mucho esfuerzo y un temazo que le respalda, estar en el top 3 de los favoritos durante esta semana, aunque se ve que en la última carrera no ha conseguido convencer ni al jurado ni al público. Aunque no son los únicos que han conseguido hacer disfrutar a los presentes y a los televidentes durante sus actuaciones, MAYO, KITAI, Miranda! y bailamamá e Izan Llunas han mantenido el nivel de sus semifinales, sin grandes sorpresas y con algún que otro desafine, pero sin bajar el buen nivel de esta final, aunque a muchos les pese. Eso sí, traer a los exparticipantes ha sido un puntazo. No solo el inicio con una Melody desbocada, el 'mushup' de Nebulossa, Agoney, Blanca Paloma, Jorge González, Almácor, Daniela Blasco, Vicco... y todos juntos cantando 'Eres tú' de Mocedades, uno de los himnos españoles de Eurovisión. ¿Guiño? ¿Protesta? Quien sabe, pero un homenaje en condiciones a España y nuestro paso por el festival. Pero la gota que colmó el vaso fue la aparición de Chanel. La verdadera ganadora de aquel infame Eurovisión. Una reina coronada, sin micro de cristal, pero con el corazón de todos los españoles a sus pies. A sus pies y a los de esos cuatro niños que han conquistado los corazones de todo el país con la promoción de los 70 años de RTVE. Entre actuaciones han ido apareciendo sus cuatro presentadores, sí, Lalachus por fin ha aparecido, para estrenarse con un pequeño momento incómodo presentando a KITAI, Javier Ambrossi sigue buscando desesperadamente un rollete o un amor rapidito, Jesús Vázquez tan elegante como siempre e Inés Hernand con sus desafortunados chistes sobre todo tipo de temas, desde el colectivo LGTBIQ+ –que la adora–, la situación de la vivienda –que está cansada de que salga la influencer a defenderla– y algún que otro comentario casposo que pasa por progre, pero se queda a mitad de camino. A pesar de incluir a ese cuarto presentador, las dinámicas no han variado demasiado en estas tres galas: los mismos videos, las mismas frases después de las actuaciones y hasta las mismas dinámicas de Ambrossi y Vázquez del amor a la imitación a la admiración. Aunque las más de 3.000 personas presentes no parecen acusar demasiado estos detalles porque gritar, bailar y gozar al máximo de esta final del Benidorm Fest parece ser un mantra entre estos fans. Una final que ha llegado a su fin, pero que traerá mucha música, muchos artistas y nada de Eurovisión, pero sí una edición que pasará a la historia.
