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Cómo el blues, la música de la ‘gente triste’, echó raíces en Costa Rica: De los inicios a un festival con diez ediciones

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El título de este artículo hasta cierto punto es correcto, aunque también podría verse como un burdo cliché o un lugar común. Ambas posibilidades son oportunas aunque, lo cierto, es que nada de eso es importante porque, cuando se escucha seriamente al blues, nada de lo que digan otros es tan relevante como lo que la persona siente. Y esta es la gran verdad.

Al blues se llega a través del sentimiento, y con eso es suficiente. No hay otra vía como sucede en otras músicas. Y no es que esté bien o que esté mal, simplemente es así.

La carga emocional de este género musical se ha condensado en el alma de una gran nación de seguidores que se mueve por todo el planeta. Estamos frente a una música que se gestó hace más de un siglo y que empezó a crecer a partir del primer embarque de esclavos africanos hacia nuestro continente.

El blues es una antiquísima elaboración musical que brotó en América, en la de todos. Cierto que nació en la del Norte, pero tanto en la Central, como en la del Sur y también en la Caribeña, encontró un hogar. En esa América, la de todos.

Orígenes oscuros y tortuosos

Las raíces originales del blues se encuentran en la geografía del sur de los Estados Unidos y en la esclavitud de los negros. La historia ubica el momento de su origen después de la Guerra Civil. Lo anterior a este momento es una simbiosis entre la memoria africana, el despojo de sus funciones sociales y culturales en función de un orden esclavista y, a partir de esta fragmentación se habilita una sorprendente, hermosa y dolorosa a la vez, cultura de resistencia.

En el Diccionario del Jazz (Carles, Clergeat y Comolli, Editorial Robert Laffont, París, 1995) se especifica sobre la fusión de “un universo de lenguajes aborígenes, inglesa, francesa, alemana,de rimas infantiles, himnos, canciones y baladas, gavotas, valses, cuadrillas y polkas, obras clásicas y populares del repertorio orquestal europeo”.

De esta impresionante maraña se cristaliza para siempre el nuevo entorno social de lo negro, la nueva cultura afro descendiente. De los cantos espirituales, de los cantos de trabajo, de los murmullos sonoros en las plantaciones de algodón y por las calles de esos pueblos habitados por familias de negros liberados de la esclavitud pero ahora tratados de maneras denigrantes, marginales y racistas, nació el blues.

Se nace con el blues en el alma

El consenso entre los historiadores de la música ubica el origen del término en el concepto utilizado desde el siglo XVIII: “blue devils” o “diablos azules” para describir estados de profunda tristeza y persistente melancolía. Al siguiente siglo solamente se utilizó la palabra “blues” y se adicionan al término las alucinaciones provocadas por la abstinencia y los estados emocionales causados por los abismos de la depresión. En las postrimerías del siglo XX el blues se convirtió en música y canciones.

La voz, la guitarra y la armónica fueron los medios más utilizados para comunicar esta música. Aparece la técnica del “bend” a través de la cual se estira una cuerda hacia arriba o abajo para obtener una textura similar al de un quejido, pero también se utiliza el vibrato y el “slide” siempre con la finalidad de obtener un sonido lánguido, extenso y melancólico.

La armónica fue el otro instrumento que acompañó la difusión del blues junto a la guitarra y entre ambos influyeron en la mayoría de los solos que caracterizaron las primeras décadas del rock.

Los contenidos literarios tienden a ser más líricos que narrativos. El objetivo es expresar sus sentimientos y encontrar entre los oyentes paridad en las emociones y así, una historia se populariza por similitud y cercanía con la propia vivencia de la población.

Las letras del blues son la trama de la historia de una comunidad humana que se reinventó a partir del despojo, del sufrimiento y la marginación. Su memoria y olvidos, sus placeres, sus carencias, su gran tristeza existencial, todo absolutamente todo, desde lo más trivial a lo trascendente, de lo espiritual a lo obsceno, de lo sublime a lo pasajero, todo está dicho en breves estrofas donde hasta la alegría tiene un revestimiento de tristeza, de melancolía y aflicción.

El inolvidable Willie Dixon, músico de jazz y de blues y productor musical del legendario Chicago Chess Record abrevió el transitar del blues por la historia cuando dijo que: “Mucha gente no se da cuenta de que el blues es lo que hace que el mundo gire. El blues es el hecho de la vida que se manifiesta a través de la música.”

Costa Rica se tiñe de blues

El próximo fin de semana, sábado 21 y domingo 22, se realizará la Décima Edición del Costa Rica Blues Festival. Esto va a suceder hacia norte de la ciudad de Grecia en el Club Campestre Griego y reunirá aproximadamente a una centena de músicos internacionales y nacionales en un franco convivio fraternal de “bluesmen” y su público.

Resulta asombroso que en un país donde no existe una cultura blusera o una tradición impresa en el ADN musical se vaya a celebrar una décima convocatoria. Los únicos festivales que han logrado esa mayoría de edad en nuestro país han sido: el entrañable Festival de Credomatic producido por el ex contrabajista de la Orquesta Sinfónica Nacional Jordi Antich, el legendario Festival Internacional de Guitarra que bajo la dirección de Luis Zumbado obtuvo reconocimiento mundial y, finalmente bajo la producción del publicista Ernesto Aducci tenemos al Rock Fest, cumbre indiscutible de nuestro movimiento rockero.

Ni la salsa, ni la plancha, ni la canción religiosa y, ni siquiera, el jazz nacional han logrado plantear una experiencia festivalera de diez años.

La historia del blues en Costa Rica es difusa por no decir invisible. Para quienes acudimos con gran regularidad al género quizás todo empieza con el grupo “Blind Pigs” liderado por un vocalista y armonicista inglés. Ciertamente que anterior a este grupo por nuestra escena daba saltos el guitarrista ya fallecido Nabil “Blues” García pero su proyecto decantó hacia el rock dejando el blues a un lado, pero él siempre será un referente importante.

Con la apertura del Jazz Café en San Pedro de Montes de Oca llegaron a mantener una actividad regular agrupaciones como Blues Machine, de los hermanos Anthony y Tony White, Chepe Blues, del guitarrista Jose Ramírez; hay que sumar a esta breve lista el exquisito grupo liderado por el guitarrista Alejandro Cardona conocido como Calacas Blues, y especial mención a la cantante Miriam Jarquín quien a través del grupo de jazz Blues Latino coqueteó durante un tiempo con las texturas de esta música.

Como lo expresé en otro espacio “nuestro sistema educativo y la apreciación por las diferentes disciplinas artísticas, sobre todo la musical, dió origen a una gran cantidad de músicos, profesionales y aficionados, al estudio de la guitarra. Esto, invariablemente, los condujo al estudio de formas y técnicas de estilos o géneros como el rock, quizás el género musical de mayor cantidad de ejecutantes que tenemos.

De tal manera que para los guitarristas rockeros nacionales siempre ha sido indispensable manejar las estructuras o escalas del blues.”

El Festival Costa Rica Blues

Lo que empezó como una celebración de cumpleaños se transformó en un festival de corte internacional con la logística propia de un evento del tal calado.

Mauricio Ledezma -líder del grupo anfitrión del festival- “Blue Devils”, afirma que el éxito de este evento radica en que está dirigido, en primer lugar, a la comunidad estadounidense radicada en el país. Él nació y vivió durante lapsos grandes de su vida en Chicago y Texas donde se involucró con la comunidad de músicos de blues. Fue allí donde aprendió a ejecutar las armónicas de blues y participa, aún hoy día, de estos encuentros de bluesmen.

El Costa Rica Blues Festival muestra una diversidad de estilos dentro del blues norteamericano entre los que destacan el estilo de Chicago,Texas, Louisiana y Philadelphia. Junto a esta muestra el blues de corte nacional hace lo suyo y propone material original, obviamente, tropicalizado.

Para informarse mejor sobre esta actividad, lugar, precios, facilidades y programa los invitamos a entrar al sitio web del festival: https://costaricablues.com

La visión de los músicos de blues

“Mi objetivo, desde el puro inicio, ha sido lograr una atmósfera similar a los festivales de blues norteamericanos. Es decir, un espacio al aire libre con dos tarimas, mínimo, varias parrillas, diversidad de comidas habituales en los “Blues Fest”, bebidas apropiadas para acompañar esas comidas y libertad para sentarse o acostarse a escuchar la oferta musical.”

Mauricio Ledezma, productor del Festival y líder del grupo Blue Devils.

“La existencia de un festival de Blues en Costa Rica y por lo tanto el primer país en Centroamérica en hacerlo, es algo asombroso en un país tropical como el nuestro.

Que la música sea, entonces, el vehículo para unirnos y que se mantenga la tradición de la música primigenia que originó el jazz, el soul, el funk y hasta el rock and roll. ¡Larga vida al Blues!

Johanny Hernández, armonicista y entusiasta del blues y jazz

El blues costarricense nació en los bares y luego se trasladó a las academias y a las clases privadas de guitarra. Es un género que se respeta pues todo guitarrista de rock y en general sabe que ahí está el principio de la improvisación.

Yo estoy convencido de que los buseros en este país hemos creado un público muy selecto y exigente.

Aaron Retana, guitarrista de la Orquesta Filarmónica de Costa Rica y profesor.

Curiosamente el principal consumidor de blues en Costa Rica es el músico de rock y no el de jazz. Es absolutamente indispensable pasar por el blues para ser un buen ejecutante de la guitarra en rock y en jazz.

Roberto Antillón, profesor de guitarra y MasterClass.