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Los Mosquitos, la solera de una taberna de Córdoba

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Abc.es 
Los amantes del buen vino pueden imaginar a qué debe su nombre la Taberna Los Mosquitos , pero quien no lo sepa tiene que tener en cuenta que esos minúsculos insectos solían acudir antiguamente a las bodegas al olor del vino de gran calidad y, por extensión, se apoda a los que gustan de paladearlo. A eso justamente debe su nombre esta casa que se fundó en 1960 en la calle Carlos Rubio y que sigue fiel a su estampa y filosofía desde que el actual dueño se hizo cargo de ella en 1990, cuando su tío le cedió las riendas. Así lo recuerda Juan José Machado, más conocido como Juani , porque comenzó desde muy joven a trabajar aquí y aquí permanece cada día. La especialidad son los ibéricos del Valle de los Pedroches, los quesos y las conservas, como caballa, sardina en salazón y mojama, y el jamón de cebo de Guijuelo. Entre los embutidos fríos ofrece el pastrami, un producto de ternera que procede de Italia, parecido al lacón.   De cocina, como complemento a las tapas y raciones frías, sirve unos platos calientes que su mujer, Inmaculada Fernández , prepara con vistas a los fines de semana y días festivos: desde el flamenquín típico de Córdoba, las croquetas de rabo de toro, pasando por las patatas bravas, la carrillada ibérica, el lomo al Pedro Ximénez y los callos. «De ahí no nos movemos porque son cosas que se venden perfectamente y las hace ella todas las semanas». Desde que empezó, Juani siempre tiene vino de Bodegas La Unión, de Montilla, en rama, en barriles de madera. Es delicado porque hay que cuidarlo mucho: necesita que se refresque constantemente porque es un producto natural y vivo al que le afecta todo, y los cambios de tiempo. En una época en la que las tabernas se están perdiendo, ésta se mantiene como el primer día, en torno a la barra donde conversar, los azulejos y las mesas y sillas de madera. En su variopinta clientela, de la que percibe que «se está rejuveneciendo mucho», lo mismo hay residentes del barrio de San Pedro que turistas. De hecho apunta que la cultura del vino ha aumentado: «Hubo una temporada en la que parecía que beber vino era cosa de gente mayor porque lo catalogaban de esa forma, pero qué va, cada vez más la gente joven toma vino aquí, es el producto estrella», servido en el catavino de toda la vida. La buena tertulia está garantizada porque «entrar aquí es entrar en otro mundo», realza. Sobre el vínculo que le une con sus parroquianos después de tantas décadas indica que «esto es para escribir libros, anécdotas. Es una familia más, vienen por la mañana, por la tarde, por la noche... Son una base muy importante del negocio» dentro de su clientela, a la que dispensa un trato afable. Los cumpleaños y santos, y la reunión de los integrantes de la vecina Casa de Galicia cada jueves son otras celebraciones habituales entre sus paredes. Admirar sin prisas las muchas fotografías antiguas taurinas y del casco histórico de Córdoba, y el altarcito con un cuadro de la Virgen del Socorro son la atmósfera más adecuada para que se detenga el tiempo en los relojes de todo el que se adentra en esta taberna que estrena un Solete de la Guía Repsol, que le «reconoce la labor de tantos años de tanto trabajo. Estoy muy contento», confiesa. Los desayunos son otro puntal importante de Los Mosquitos y desde las 7.30 horas entre semana está sirviéndolos: café con tostadas (con varios tipos de pan que adquiere en Pandecor: bollo, mollete clásico, chapata), bocadillos de jamón, con aceite y tomate, que es lo que más se vende. Abre de lunes a viernes de 7.30 a 16.00 horas; el sábado, de 8.30 a 16.00. Los miércoles, jueves, viernes y sábados por la tarde noche. Los domingos, de 9.00 a 16.00 horas.