Estas son las flores que jamás deberías regalar en San Valentín: su significado es un auténtico desastre
San Valentín es, para muchos, la excusa perfecta para preparar una cena especial, encender unas velas y sorprender a la pareja con un ramo de flores. Sin embargo, no todas las flores transmiten amor, pasión o ternura.
El lenguaje floral, una tradición que se remonta siglos atrás, asigna significados muy concretos a cada especie… y algunos son un auténtico desastre para un día dedicado al amor.
Entre los errores más comunes está elegir flores por su color o estética sin conocer lo que representan. El ejemplo más peligroso son las rosas amarillas, que en el lenguaje de las flores simbolizan infidelidad, ruptura o traición.
Regalar un ramo de este color puede interpretarse como un “quiero dejarte” o “te he engañado”, justo lo contrario de lo que cualquiera querría transmitir el 14 de febrero.
Los claveles amarillos tampoco se quedan atrás: significan rechazo o decepción. En países como España y Francia siguen asociados a mensajes negativos, por lo que un ramo compuesto solo por ellos puede generar un momento incómodo.
Otras flores directamente anuncian una separación inminente. Los colchicos, aunque poco frecuentes en esta época del año, simbolizan el final de una relación. Los crisantemos, por su parte, representan la fragilidad de los sentimientos y suelen regalarse a personas que acaban de romper, no a quienes celebran el amor.
La lista continúa con la asclepia, una flor hermosa pero con un mensaje devastador: “déjame marchar”. Su simbolismo proviene de la forma en que sus semillas vuelan con facilidad, como si pidieran libertad.
También hay flores que transmiten emociones intensas… pero nada románticas. Los petunias están asociadas a la ira y pueden interpretarse como un “tu presencia me irrita”. Los lirios naranjas simbolizan odio y orgullo, además de ser tóxicos para los gatos y manchar con su polen y los narcisos, en todas sus variantes, representan el egoísmo y el deseo de recuperar el espacio personal.
Y si hablamos de flores que jamás deberías regalar, las rosas negras encabezan la lista: evocan muerte, duelo y despedida o los gladiolos, aunque asociados a la lealtad, también se relacionan con los cementerios y con el “golpe final” en una relación.
Conocer estos significados puede evitar malentendidos y asegurar que el mensaje que quieres transmitir sea realmente el que llegue.
